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lunes, 20 de diciembre de 2021

202. Escapé bien

El pasado viernes tuve que trasladarme a la capital. Más de dos meses habían transcurrido desde la vez anterior. Y que conste que solo realizo semejante sacrificio cuando una cita médica me obliga. En la presente ocasión le correspondió a mi mujer una sesión de radiofrecuencia lumbar en el Hospital Parque. Ya saben que los que pertenecemos a Muface (que establece conciertos con varias aseguradoras como Adeslas, Asisa o DKV) transitamos por centros médicos y clínicas privadas. Y no me vengas ahora con la matraquilla de que somos unos privilegiados. Que nos engloben a todos en la Seguridad Social y me adaptaré. Mientras… échame a mí la culpa de lo que pase.

Como la cita era a las diez de la mañana, a las ocho y veinte estaba el fotingo entrando en la TF-5 a la altura del Alteza de El Castillo. Exacto, donde están esas maravillosas paradas de las guaguas. Y a las nueve en punto me hallaba debidamente estacionado en el Parking Mencey (creo que así se denomina), en la trasera de dicho hotel, propiedad del Cabildo y que gestiona Sinpromi (Sociedad Insular para la Promoción de las Personas con Discapacidad).

Si te cuento que a estas alturas de la vida ya no anda uno pensando en altas velocidades, puedes imaginarte que no esforcé el Terracán por la autovía. Por lo que se puede deducir fácilmente que no encontré tropiezo alguno y mucho menos esas fastidiosas colas que se forman cada día. La única razón que, eso intuyo, jugó en mi favor, debió ser la alta incidencia en los contagios del bicho de la Covid. Porque desde esa jornada quedaron suspendidas las clases en la Universidad de La Laguna. Lo que me hace pensar que mucho coche transita por esa vía de camino a los pertinentes aularios. Y que, en buena lógica, si se flexibilizasen los horarios en las distintas facultades (o como se llamen ahora), otro gallo nos cantaría. Aunque desde las altas instancias académicas se insista en que no son los causantes de los atascos. Claro, es muy goloso el horario de mañana y pocos son los dispuestos a dedicar las tardes a esfuerzos tales. Debe ser la modorra que nos entra después de comer.

Y si se reitera en que no es la Universidad la culpable del desaguisado, arbítrense otras medidas para que no todos deban entrar a su trabajo a la misma hora. Es que si el número de vehículos es superior a la capacidad de carga de nuestras carreteras, como no vayamos todos en parapente –hasta ahora solo uno que conozco y en campaña electoral– bien poco que rascar.

Mientras esperaba, di unas vueltas por el Parque García Sanabria, magnífico pulmón santacrucero, y pude constatar que siguen abundando las cotorras de Kramer, loros verdes o como demonios se les conozca, y pienso que nos encanta llenarnos de animales exóticos. Si al menos todos estos foráneos se comieran el rabo de gato; pero no, vienen a competir con el autóctono y se nos puede plantear grave dilema en un futuro no lejano.

Cuando finalizó la visita hospitalaria, un cortado al lado del reloj de flores –donde fue la firma del actual pacto de gobierno, ¿te acuerdas?–, pero con miedo, tú. Debo estar haciéndome muy mayor. Con tres dosis por un lado, más la de la gripe, por otro, y sigo vigilante. Los datos de estos últimos días no me invitan al optimismo.

Así que me vine para el pueblo y… me encerré en casa, porque no estamos por este Norte como para tirar voladores. Y la verdad es que no me apetece echarla a perder después de tanto tiempo cuidándome. Además, salgo a caminar cada vez que puedo y parece que voy en una carrera de obstáculos brincando para todos lados. Y no es por los baches del Polígono de San Jerónimo, que también, pero eso te lo contaré mañana. Hasta entonces.

viernes, 17 de diciembre de 2021

201. Juicio ganado

Tras varias semanas de ausencia –se estaba promocionando para la presidencia regional– recala por el pueblo el señor Domínguez y se fue, presuntamente, a desayunar a El Monasterio con la concejala de Urbanismo, Laura Lima. ¿Y quién no aprovecha para sacarse una foto?, se dijeron ambos para sus interiores íntimos de adentro. Dicho y hecho. Ahí los tienen. Porque las instantáneas que se cuelgan en las redes sociales serán, entiendo, de titularidad municipal. Y a ver quién es el guapo que me va a señalar que yo no sea una porción de ese municipio. Así que hago uso de mi parte alícuota y las interpreto (las fotos) en consonancia con el artículo 20 de la Constitución: se reconoce y protege el derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

En la nota de prensa –cansinas hasta decir basta– se repite machaconamente la idea del juicio ganado. Y los palmeros correveidiles aprovechan para inundarnos con mensajes laudatorios. Libres son de hacerlo, faltaría más. Pero echo en falta un mínimo de preparación y contar hasta diez, al menos, antes de lanzarse a las aventuras de plasmar por escrito tal suerte de imbecilidades que mejor harían en hacérselo mirar. Me recuerdan a cierto concejal que espetó un elegante “a participado” para protestar ante otro organismo por la supuesta marginación realejera en una prueba deportiva. Siempre son los otros los culpables.

Lo echaremos de menos en caso de que vaya a la presidencia del gobierno. Será, en todo caso, un paso previo para la presidencia del nacional. Ya puestos, por marketing en la escuela superior de management y master MBA (Master of Business Administration), que no quede.

Un alcalde que se mueve bastante. Y tanto. Vaya que sí se menea. Fuera del pueblo, sobre todo. ¿Te lo cuento otra vez? Vale, no hace falta.

Por fin se acaba el carbario, grasias señor al carde. No comment. Sí, artrosis en los dedos y teclas diminutas.

Nos dio la razón la justicia. Realizaremos las obras (?) por fin tras este amargo capítulo. Los colores políticos no deben entorpecer la gestión. Nosotros no entendemos la política de esa manera, vino a manifestar la concejala en un estado de éxtasis total y absoluto. Cuando chocó el puño cerrado (qué pecado en la foto -en su perfil público está- de la ignominia; lo que ha hecho la pandemia: la derecha adueñándose de gestos de la izquierda) con el alcalde vio culminado un proceso de asunción (en cuerpo y alma) a la ermita de la cima.

Ahora me pongo serio. Vuelvo a mirar la foto y ya no sé si el muro lo va a levantar el ayuntamiento o la propiedad. También ignoro si Manolo es el albañil y Laura el peón o a la viceversa. No habrá retranqueo, como proponía el ayuntamiento. El Monasterio echará este fin de año un par de docenas más de voladores. Porque sabe que una vez se apruebe el Plan General de Ordenación (PGO) –trámite pendiente por culpa de otros organismos, cantinela esgrimida hasta la saciedad y que sí es lícito plantear en su forma de hacer política– no existiría problema en echarlo abajo, darle unos metros para detrás hasta permitir una acera, y pagarlo con cargo… a los dineros públicos. De camino, una rotonda en la entrada hacia La Luz y otro acceso más decente a un colegio privado. Sería un segundo premio en poco tiempo. Para general regocijo de una exalumna.

En ese momento, los habitantes de este pueblo norteño nos acordaremos de los triunfalismos de los personajes retratados. Bailaremos contentos por haber ganado un juicio para satisfacción popular (¿o de los populares?). ¿Es un éxito realmente? Porque aquí se gestiona para el ahora, para lo que me dé rentabilidad electoral. El futuro es pura entelequia. Lo de planificar, siquiera a medio plazo, haz el favor.

A la sexta teniente de alcalde y concejala de Servicios Territoriales, Urbanismo, Industria y Nuevas Tecnologías, unas preguntas:

Ya que usted entiende la política de otra manera (deduzco que más dialogante y con menos cortapisas), ¿cómo es posible que no haya dicho lo mismo cuando desde esa institución se vetó la presencia de Fidela Velázquez, prologuista del libro El Legado, de Juan José González, tan realejero como usted y yo, en el acto de presentación en la Casa Municipal de la Cultura? ¿Cómo permitió que se margine al Colectivo Diversas por parte de su propios compañeros y se les condene por expresar sus opiniones donde les dé la realísima gana? Ya que tan sobrada va, ¿por qué no pierde unos minutos de su tiempo para echar una mano a varios concejales de su grupo con graves carencias (vamos, que necesitan mejorar) tanto orales como escritas? ¿Por qué no va y choca esos cinco con quienes claman al cielo por el abandono del patrimonio histórico? ¿Cómo es posible que usted permita que su grupo no acepte propuestas constructivas para nuestra villa por el mero hecho de que provengan de otras mentes no tan privilegiadas como las de ustedes? ¿A qué se deben las sonrisas en las sesiones plenarias, apartado de ruegos y preguntas, cuando son elevadas por la oposición? ¿Apoya el que solo se den a conocer los datos de la Covid (casos positivos) cuando está bajo mínimos y no cuando se incrementan como ahora mismo? ¿Cuándo practica esa otra forma de hacer política, en sueños, quizás? De muestrario, suficiente.

Cuánto cinismo. Y lo peor es que si algún día Domínguez deja el pueblo porque se le queda corto ante sus aspiraciones, ha calado tanto su escuela (privada, por supuesto) que muchos más muros de La Montaña amargarán nuestra existencia. Sostener que se ha ganado un juicio, que se ha obtenido una victoria, que vayan a celebrarlo in situ, no concuerda, en manera alguna, con ese otro estilo de hacer política. Es más de lo mismo. O peor. Por supuesto que es mi visión. ¿Menos válida que la suya?

jueves, 18 de noviembre de 2021

179. Patatús

Sostenía Pedro Martín, presidente del Cabildo de Tenerife, en una entrevista este pasado domingo (Diario de Avisos) que entendía perfectamente el cabreo de la gente por los atascos permanentes en nuestras carreteras. No solo ya en la TF-5, prototipo viario del desaguisado, sino que podían extenderse los colapsos a muchos más puntos de la geografía insular.

Uno, que con su pensión logra hacer milagros y viajar cuanto pueda por las islas, contempla que es en la de mayor extensión del archipiélago donde el caos se halla cómodamente instalado hasta tal extremo que ya no es necesario esperar a las denominadas horas punta. No te voy a poner ejemplos, porque ni siquiera es necesario salir de nuestro pueblo para empezar a perder la paciencia. Y si arriba te gusta estirar las piernas y te echas a caminar de vez en cuando, ve tranquilo y si al cruzar un paso de peatones (luego te pongo una muestra) observas que un coche te obstaculiza el paso, relájate, cuenta hasta veinte, y escapa como puedas. Si fuera más joven, seguro que ya me hubiese subido a más de uno. Y lo mismo me ponen una multa por atrevido. O por invadir una propiedad privada.

Dado que en el núcleo de La Montaña también llevamos dos años de entretenimiento, te comento que por la zona de cierta cafetería-pastelería es raro el día que no te tropieces con los de essolounmomento. Y todos los que pateamos un fisco lo vemos. Y sufrimos. Y no comprendemos cómo la policía municipal jamás vislumbra infracción alguna. Si arriba de que son pocos, andan algo mal de la vista, aviados vamos. O patatús en desarrollo.

A tenor de unas declaraciones efectuadas estos pasados días por Enrique Arriaga, me reafirmo en que hemos hecho el indio durante dos años. El muro de La Montaña se volverá a levantar tal y como estaba con anterioridad. Eso no quita, añade el vicepresidente, que los servicios jurídicos del Cabildo sigan estudiando la posibilidad de recurrir la reciente sentencia. Ni descarta el que una vez aprobado el nuevo PGO, tal y como asimismo argumentaba el alcalde realejero, se proceda a llevar a cabo la obra en debidas condiciones: retranqueos, aceras y demás. Vamos, que si nos tomaron el pelo el bienio pasado, nos espera, en un futuro a determinar, un continuo vacilón por parte de las dos instituciones implicadas. Y los “amigos” de El Monasterio carcajeándose a mandíbula batiente. Donde, para mayor desgracia de los sufridos viandantes, recalarán los políticos implicados (que no presuntos) a solazarse de sus duras jornadas de trabajo.

Me pregunto hasta cuándo podrán seguir soportando nuestras carreteras el cúmulo de vehículos. Y si no es hora de que concienzudos estudios pongan sobre la mesa opciones realistas que mitiguen el caos. Porque cualquier día se arma una catástrofe en esta isla, que no habrá dios que deshaga el entuerto de tráfico en el que nos sumergimos jornada tras jornada.

La isla de El Hierro, es mero ejemplo comparativo, tiene una población de 10.587 habitantes. De derecho (la empadronada), porque lo mismo, según hablaba tiempo atrás con un amigo, son menos. Y el censo de vehículos (turismos, camiones, furgonetas, motos y otros) se cifra en 9.889. Casi a uno por cabeza. Si restamos los menores de 18 años (creo que sigue siendo esa la edad para obtener el permiso de conducción, y, si no, pongan 16, me da lo mismo) puede –no, seguro– que nos quedemos con menos personas aptas para ponerse detrás de un volante que el montante de automóviles.

No me atrevo, pues, a indagar –para establecer la comparación de rigor– la casuística tinerfeña. Pues me da que van a ser pocos los hogares en los que el número de inquilinos sea superior al de fotingos en el garaje; o en la calle. Y menos mal que estamos en crisis, decía cierto familiar. De lo contrario, para mayor regodeo de piches y socavones, debería plantearme cada día el dilema de qué coche coger para ir a comprar el pan. Vamos, como cualquier dirigente popular untado por la Gürtel.

Sí, ya lo sé, soy consciente: no hay alternativa. Y lo que es peor: a quienes correspondería la obligación de estrujarse los sesos para que el servicio público del transporte terrestre en este peñasco fuese mucho más eficiente y diversificado que la nimiedad del presente (solo guaguas sumergidas en el mar de los colapsos; ¿El taxi?, ¿Y las perras?), como se desplazan en coche oficial y no están sujetos a los rígidos horarios del resto de mortales, los carriles bus, los trenes y tranvías (incluso la brillantísima idea de los parapentes de Manolo) se pudren en la gaveta de los papeles viejos.

O séase, no faltará mucho para un patatús definitivo. Y quizás en ese momento sobrarán todos los vehículos y faltarán nichos que nos acojan.

martes, 16 de noviembre de 2021

177. Felicidades, Manolo (y 2)

A la espera seguimos a que desde el Cabildo alguien abra la boca para aclarar, o enturbiar, el entuerto. De no haber recurso –a esa esperanza también me agarro, pues se impone sensatez y cordura– el muro volverá a ser repuesto por su propietario en un futuro inmediato. En su trazado original, sin retranqueo y sin aceras. Seguiremos con la cara de bobo durante otra buena temporada, mas el tiempo lo borra todo. El Monasterio se gastará las perras y colorín colorado. ¡Ah!, lo de sacar a la ciudadanía para que se manifieste en la calle, ya se lo había insinuado desde tiempo ha. La apatía vecinal, sin embargo, denota que la participación brilla por su ausencia. A pesar de las denominadas mesas comunitarias, excesivamente tuteladas y sujetas a no morder la mano que les da… el alimento.

No obstante, y a perdonar, señor Domínguez, continúo patinando con lo siguiente:

Prosiguió con la aclaración el alcalde señalando que “no nos negamos a que ésa sea la solución idónea futura para la zona, pero en este momento y desde hace dos años, con el PGO actual vigente y de aplicación, esa posibilidad no se contempla y por tanto ir contra ella sería cometer una ilegalidad y acudir, entonces sí, con responsabilidades penales por parte de este alcalde y técnicos, independientemente de que un PGO futuro ya en tramitación sí contemple un muro retranqueado y tras su aprobación se permita ejecutarlo con posterioridad”.

Vamos a ver. Acláreme. La redacción de un Plan General de Ordenación (PGO) es un procedimiento más engorroso que un trasplante de pelo. La prueba es que vengo oyendo, y leyendo, que el actual equipo de gobierno lleva una purriada (o tonga) de años en la tramitación. Pero le concedo el beneficio de la duda y supongamos que en un corto o medio plazo dispongamos de nuevas normas de planeamiento. Y cuando ello sea una realidad, el muro de La Montaña ya estará repuesto. Vamos, que ya no se llamará de la vergüenza. Y en ese entonces, muy felices y contentos, irá usted con el responsable de Urbanismo, el jefe de Seguridad, el concejal de la zona, el de servicios, gabinete de prensa, fotógrafo, etc., etc. a echarse unos solomillos de res, con salsa Café de París y papas salteadas, o un escalope de cerdo (cochino, en canario) Vienesa con papas fritas, o un Strogonoff de pavo con arroz, todo ello regado con un blanco seco 2019, de Bodega La Haya. A los postres comunicará a la propiedad que van a desgorrifar (deshacerse una cosa por efecto de la presión que se ejerce sobre ella) el muro para retranquearlo tres metros, acometer el acerado hasta la calle Ciudad Jardín (entrada al Colegio Pureza de María) y construir una rotonda que regule el tráfico hacia la Luz y Los Afligidos. Que pagaremos todos los realejeros con cargo a nuestros impuestos y dentro del Plan de Barrios de ese ejercicio económico, puesto que El Monasterio se girará la cabeza para mearse de risa. Un doble gasto de muy difícil justificación. Ya se buscará la manera, o la excusa, para darle la vuelta a la tortilla. Especialidad de la casa. ¿No hubiese sido más fácil, y más rápido, una modificación puntual del actual PGO? ¿O es que no se ha hecho antes en otros supuestos, quizás de menor enjundia? ¿Cabezón versus cabezón?

Si ustedes se fijaron bien en cualquiera de las dos fotos con las que ilustro el post de hoy (y el de ayer), podrán observar que en la pantalla que se encuentra a las espaldas de nuestro alcalde, y con un recuadro en rojo, se puede leer: La resolución del Cabildo adolece de incompetencia… Vaya con la justicia y su manera de redactar. Se enrollan tanto que diera la impresión de que se busca intencionadamente la excusa para que dos magistrados, verbigracia, ante un mismo supuesto delictivo, puedan dictar sentencias contradictorias, con argumentaciones jurídicas tan distantes como pueden ser los colores blanco y negro. Y que, para más inri, haya un tercero que lo deje en gris. Sin que ninguno se ponga colorado cuando exponen sus prolijos considerandos. O falla el legislador al aprobar textos ambiguos (con lo que se nos resulta harto complicado justificar los generosos sueldos de 350 diputados y más de doscientos senadores) o nos resignamos a que los que componen los tribunales se hayan levantado ese día sin jaquecas inoportunas.

Si el Cabildo es incompetente (no tiene competencia) y sus informes se los pudo haber pasado el ayuntamiento por cierto sitio (creo que eso ya lo dije antes; bueno, tirarlos a la papelera), aclárense y no se anden con rodeos. Lo manifiesto en el convencimiento de que se haya utilizado el verbo adolecer en la tercera acepción del DRAE: tener o padecer algún defecto. Y jamás como sinónimo de carecer. Porque si así fuera en la frase de marras (subrayada por un servidor), más embrollo a la hora de interpretar.

En fin, Manolo, si algún responsable del Cabildo de Tenerife informa de algo al respecto ya me las ingeniaré yo para llevarle la contraria. Y es que doy por hecho mi vuelta al ayuntamiento. Esta vez como asesor, mi gran ilusión y mi sueño frustrado. Si tengo que manifestarme en el supuesto de que sigan con su cabezonería, cuenta conmigo. Yo tengo tiempo y puedo hacer acto de presencia mañana y tarde; déjame las noches para dormir (además, no me verían). Estoy contigo cuando sostienes que “existen políticos que anteponen beneficios personales a los de la ciudadanía”. Cuánta verdad, se pasan todo el día, por ejemplo, sacándose fotos.

Mañana más. Si la justicia no se opone y mientras no consiga el nuevo empleo, en algo deberé entretenerme.

lunes, 15 de noviembre de 2021

176. Felicidades, Manolo (1)

Por fin se desbloquea el conflicto. Hemos sufrido dos años de calvario, pero el muro de La Montaña será historia la próxima semana. El Cabildo ─¿o Enrique Arriaga─ ha metido la pata y por ello ha sido condenado a pagar las costas judiciales del contencioso. ¿Dimitirá el vicepresidente de la institución insular? ¿Pagará de su bolsillo el importe de los gastos habidos en el proceso? ¿Lo cesará Pedro Martín? ¿Vendrá a desayunarse en El Monasterio y aprovechará para hacer las paces con mi alcalde? ¿Se romperá el pacto? Esperemos acontecimientos.

Así que, en corto periodo de tiempo, se podrá reaperturar (la negrita es mía) la carretera de marras. Eso deduzco tras la oportuna reflexión después de la rueda de prensa que usted convocó el pasado viernes. Y deduje, además, que mi felicitación debo extenderla porque de los 21 concejales de la Corporación, el PP obtendrá en la próxima convocatoria electoral de 2023 no menos de 42. Y nada le cuento si se presentase recurso al acto judicial y usted, con muy buen criterio, sacara a la gente de sus casas con la expresa invitación de que se manifieste en la vía pública, corte el tráfico y arme toda la bulla posible. Porque en ese particular caso, un mínimo de 63 ediles.

Un alto en el relato para explicar lo de la negrita. Ese verbo no está recogido en diccionario alguno. Como tampoco lo estaba la hoquedad de hace unos días. Como no estoy pendiente de todas las notas de prensa del ayuntamiento (tengo otras ocupaciones, como ir a ver el volcán palmero), lo mismo existe algún desliz más. Por lo que, estimado Manolo, si las promesas se las lleva el viento  y las normas se establecen para no ser cumplidas, ve pensando que sería conveniente contar con gente competente en el próximo cuatrienio (2023-2027).

Como olvidaste la conveniencia de no repetir en un cargo más de dos mandatos (¿te acuerdas de que lo comentaste, no?) y te llevas presentando desde 2003 (sumen con 2007, 2011, 2015 y 2019), haríamos bien los dos en recurrir a lo de pelillos a la mar y tú te vuelves a presentar en 2023 (que 20 años no es nada, que febril la mirada errante en las sombras te busca y te nombra…), mientras yo corro tupido velo a todo lo escrito hasta ahora y para atender las múltiples dudas, sobre todo (que no sobretodo) ortográficas que se le plantearán a tus 42 concejales (o 63), amén de al propio gabinete de prensa, me nombras asesor encargado de velar por la defensa del uso del diccionario y los valores del habla canaria en consonancia con la pureza del castellano (para no romper relaciones con Génova, u otro enclave, si por fin vendemos por aquello de las reformas oscuras). Algo parecido al quehacer de Toni Cantó en el Madrid de Ayuso. Tranquilo, con la mitad de lo que cobra Marrón iré debidamente servido. Oye, y si falla otra convocatoria para cubrir el puesto de Cronista Oficial, por la otra mitad también estaría dispuesto.

Así que definida mi postura (por supuesto que vas a contar con mi voto), pasemos a la sentencia. Y es que hay aspectos que no me cuadran. Conocedor de mis carencias, qué menos que recurrir a gente que entienda para sacarme de dudas. Pues algunas me surgieron. Vayamos por partes:

“Lo que dictamina la sentencia es que declara nula la resolución del Cabildo que paralizó la ejecución de los trabajos autorizados por el Ayuntamiento hace dos años y motivo de la polémica”, según el edil. El juzgado aclara que el área de Carreteras del Cabildo no es competente para autorizar ni paralizar estas obras, pues sus informes, aunque obligatorios, no son vinculantes ni necesarios para la ejecución de los trabajos. “Su empeño en ello ha sido el motivo de la parálisis, argumento que hoy se ha venido abajo”, añadió el alcalde.

Si un informe es obligatorio, pero no vinculante ni necesario para la ejecución de los trabajos, que ya se habían iniciado, tengo la rara sensación de que hemos estado haciendo el indio durante dos años. Si el Juzgado ha dejado clara esta cuestión, se me proyectan tremendas incertidumbres acerca de la valía de los equipos jurídicos de ambas corporaciones. Si los del ayuntamiento sabían que la normativa al respecto era así de laxa, bien podrían haberlo asesorado, señor alcalde, para que hiciera caso omiso al comunicado y seguir reponiendo el muro, porque no existiría problema alguno de que usted pudiera ser señalado por presunta prevaricación. La resolución, por la que concede o expide la pertinente licencia, a tenor de lo que leo, no le habría supuesto mayor quebradero de cabeza, ni mucho menos el temor de poder ser acusado de delito alguno. Y si los del Cabildo también conocían que escribiesen lo que escribiesen iba a ser papel mojado, porque el pliego (como para limpiarse aquello, y a perdonar el sentido coloquial) no obligaba ni vinculaba, han engañado al vicepresidente, y consejero de carreteras, señor Arriaga, y forzado a mear fuera del tiesto. Y usted ahora bien podría denunciarlo por negligencia manifiesta. O que mande al PSOE a freír chuchangas (y chuchangos).

Manuel Domínguez hizo un llamamiento al Cabildo de Tenerife “para que asuma la sentencia y no recurra ni solicite medidas cautelares, lo que nos llevaría a volver a atascar la solución durante años, por lo que, si eso sucediera, pido a la ciudadanía realejera y del Norte de la isla que salga a la calle a reclamar por este maltrato enquistado”.

(finalizamos mañana)

miércoles, 30 de junio de 2021

89. Accidente en El Terrero

Como el mes de junio finaliza y las vacaciones se hallan a la vuelta de la esquina, hoy te someteré a una prueba lectora de algún minuto más. Espero benevolencia y conmiseración. Observarán que ya en los titulares comienza el baile de accidentados. Tónica que el paso de los años no ha logrado corregir y que pone de manifiesto que no siempre el periodista es todo lo diligente que sería menester. En la actualidad sigue ocurriendo y los bailes de cifras continúan siendo una constante. Incluso en estas referencias de graves accidentes donde entra en juego el dolor ajeno, hecho que habría que cuidar con especial mimo.

Llevo, asimismo, unos días intentado localizar la oportuna crónica de otro accidente, también en la década de los treinta del pasado siglo XX en el que igualmente se vio involucrado quien fuera alcalde del Puerto de la Cruz, al atropellar a una niña a la altura de La Gorvorana. Recuerdo haber leído esa información y de cómo la chavala escapó gracias a los cuidados de don Isidoro. Seguiré en ello. Cuento con la inestimable ayuda de unos buenos amigos, los hijos de la accidentada.

La foto, obviamente, es actual. Rescatada de un reportaje del periódico El Día (Raúl Sánchez Quiles) y que versa de la recuperación del antiguo caserío (El Terrero) por el grupo Pedrana, a fin de explotarlo turísticamente. Y como los accidentados eran de La Dehesa, barrio con múltiples connotaciones familiares, van las reseñas:

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Las Noticias, 5-agosto-1930, página 2: El suceso de esta madrugada. Dos jóvenes muertos y tres heridos graves en un accidente automovilista.

A la una de la madrugada de hoy ocurrió en la carretera del Norte, entre San Juan de la Rambla y los Realejos, un funesto accidente automovilista, que ha costado la vida a dos personas, muy apreciadas y conocidas en los pueblos del Norte y del que resultaron heridos de importancia otros tres jóvenes.

Según la referencia que del luctuoso suceso tenemos, anoche fueron a una verbena que se celebraba en San Juan de la Rambla, cuatro jóvenes amigos, invitados, en su auto, por el joven don Francisco Pérez Correa.

Los cuatro aludidos camaradas con el joven citado, dueño del auto, pasaron las primeras horas de la noche en la verbena. A la una emprendieron el viaje de regreso al Puerto de la Cruz.

Al llegar al sitio conocido por "El Terrero", después de la salida de la Rambla, el coche que conducía a los cinco jóvenes aludidos fué alcanzado por otro automóvil en que hacía viaje el alcalde del Puerto de la Cruz, doctor don Isidoro Luz y Carpenter.

Parece que al querer dar la derecha al coche que les alcanzaba, del doctor Luz, por una mala maniobra del conductor del primer coche, su dueño, don Francisco Pérez Correa, se fué por la cuneta quedando totalmente destrozado.

Del accidente resultaron muertos Lorenzo García Cabrera, de 18 años, y otro joven hijo del placero del Puerto de la Cruz. Otro hermano del primero, Francisco García Cabrera, que hace muy poco regresó de la Península; donde obtuvo el título de Practicante, resultó con gravísimas heridas, siendo su estado desesperante.

También están heridos otro de los jóvenes que iban en el auto y el dueño y conductor del coche, señor Pérez Correa, de 19 años de edad.

Los hermanos Lorenzo y Francisco García Cabrera, el primero muerto y el otro moribundo, son sobrinos de don Andrés García, que desde el Puerto ha trasladado su residencia a esta Ciudad hace algún tiempo.

El médico don Isidoro Luz, alcalde del Puerto, prestó los primeros auxilios a las víctimas de este funesto suceso, trasladando en su auto a los heridos á la Clínica del doctor Estrada, en los Realejos.

Por tratarse de personas muy conocidas en los pueblos del Valle, este suceso de la madrugada de hoy ha causado general sentimiento.

A los familiares de los muertos damos sentido pésame, y hacemos votos por la mejoría eficaz de los heridos.

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Gaceta de Tenerife, 6-agosto-1930, página 2: Grave accidente automovilista. Un automóvil choca contra un árbol, resultando uno de sus ocupantes muerto, y 3 heridos de gravedad.

En las primeras horas de la mañana de ayer, martes, circularon rumores en esta capital, de haber ocurrido un grave accidente automovilista en la carretera del Puerto de la Cruz, a consecuencia del cual habían resultado un muerto y varios heridos.

Poco después se confirmó oficialmente la noticia, pues en el Gobierno civil se recibió un telefonema del alcalde del Realejo Bajo, dando cuenta del desgraciado suceso.

Según los informes que hemos podido obtener, acerca de este grave accidente, parece que en la noche del lunes, se celebraba en San Juan de la Rambla una verbena con motivo de las fiestas del Carmen.

Desde el Puerto de la Cruz se dirigieron a dicho lugar numerosas personas, haciendo el viaje en automóviles. Uno de estos, con el número 1363, de la propiedad de don Francisco Pérez Correa, de 19 años de edad, se dirigió al citado pueblo, llevando como pasajeros invitados por el dueño del vehículo a Lorenzo García Cabrera, de 19 años, que conducía el coche; Francisco García Cabrera, de 25 años y hermano del anterior; José Pérez Carballo, de 19 años y Maximiliano Yanes Cabrera, domiciliados todos en las Dehesas, del término del Puerto de la Cruz.

Después de haber permanecido algún tiempo en San Juan de la Rambla, emprendieron el regreso al Puerto de la Cruz a la una de la madrugada.

Al llegar el automóvil de referencia al kilómetro nueve de la carretera y sitio conocido por "El Terrero", con objeto de dar paso a otro vehículo, que ocupado por el alcalde del Puerto de la Cruz don Isidoro Luz Carpenter, marchaba en la misma dirección, el coche conducido por el joven don Lorenzo García Cabrera se desvió demasiado hacia la izquierda, chocando violentamente contra un árbol.

Dada la violencia del choque sus ocupantes fueron lanzados a gran distancia, resultando heridos de gravedad. Tanto el señor Luz como los ocupantes de otros coches, que en aquellos momentos transitaban por la referida carretera, se apresuraron a prestar socorro a los heridos, que fueron trasladados al Realejo Bajo, ingresando en la Clínica del médico señor Estrada.

Dicho facultativo prestó asistencia a los heridos, falleciendo en dicho centro el conductor del vehículo don Lorenzo García Cabrera, quedando los demás en grave estado. El Juzgado del Partido instruye las oportunas diligencias. Hasta anoche, según comunicaron del Realejo Bajo, los heridos continuaban en grave estado en la referida Clínica.

En el Puerto de la Cruz, donde eran muy conocidas las víctimas de este accidente, ha causado honda impresión tan desgraciado suceso.

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Y también en Gaceta de Tenerife, 22 de marzo de 1931, página 2, es decir, unos siete meses después de haberse producido el accidente (la Justicia parece que no era tan lenta como ahora), y en la sección Vida judicial, esta última (por hoy) reseña informativa:

Juicio por homicidio.

Ante el Tribunal de Derecho, de esta Audiencia, se verificará hoy la vista de la causa incoada en el Juzgado de la Orotava por el delito de lesiones, contra Francisco Pérez Correa.

El Ministerio público, que en el acto del juicio estará representado por el abogado fiscal señor Gómez Naveiras, relata los hechos, diciendo: que el procesado Francisco Pérez Correa, de buena conducta y sin antecedentes, que carecía de título de aptitud para conducir vehículos de tracción mecánica, salió el día 5 de Agosto de 1930 desde San Juan de la Rambla con dirección al Puerto de la Cruz, conduciendo el automóvil de su propiedad número 1.383, marca "Overland", cuando al llegar al sitio conocido por "El Terrero", del término del Realejo Bajo, debido a la velocidad excesiva que llevaba y notoria impericia, chocó contra un árbol, siendo despedidos los ocupantes del automóvil Lorenzo García Cabrera y José Pérez Ceballos, que fallecieron, resultando lesionado Francisco García Cabrera, sufriendo el coche desperfectos valorados en 2.000 pesetas.

Califica el hecho como constitutivo de un delito de homicidio, pidiendo se imponga al procesado la pena de tres años de prisión, costas, y a que indemnice a cada una de las familias de las víctimas en la cantidad de 10.000 pesetas, debiendo indemnizar también a Francisco García Cabrera, por las lesiones, en 350 pesetas.

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Lo mismo sigo hurgando y localizo la sentencia. Deja ver. Mientras, sean comprensivos y a perdonar la extensión.

martes, 22 de junio de 2021

83. Accidente desgraciado

No era exclusividad de una sola cabecera el detallar los accidentes de tráfico hasta límites insospechados. Porque en Gaceta de Tenerife (diario católico, órgano de las derechas) del miércoles 22 de junio de 1921 (justo hace hoy un siglo), año X, número 8448, y en su página 2, nos tropezamos con un titular con grandes caracteres: Un automóvil atropella a una niña. Y no me resistí, claro, a transcribirla. Eres libre de pensar: Lo que es no tener nada por hacer. Pero como mi hermano es perito en ese sector, al menos lo entretengo.

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En la calle de Viera y Clavijo, esquina a la de San Roque, un automóvil atropelló ayer a una niña. -Como ocurrió la desgracia. -Las heridas de la atropellada. -¡Un poco mas de cuidado, señores “chauffeurs”!

El automóvil causante de la desgracia

Ayer, a eso de las cuatro y media de la tarde, bajaba por la calle de Viera y Clavijo un automóvil, guiado por un tal Francisco, mecánico de oficio, que tiene establecido su taller en la calle de la Marina.

El automóvil, que había sido reparado por dicho mecánico, se hallaba en prueba y por esta causa lo guiaba el referido mecánico y no el “chauffeur”, que también iba en el citado vehículo.

El atropello

Al llegar aquel a la esquina de la calle de San Roque, la niña María Purriños, de 3 años de edad, atravesaba la calle, siendo atropellada por el citado vehículo. 

La niña atropellada por el automóvil es hija de nuestro amigo el conocido industrial don José Purriños, propietario de la confitería La Corona.

Versiones de lo ocurrido

Sobre la forma en que se desarrolló el accidente circularon varias versiones, pero la que se relata como más ajustada a lo sucedido es la de que el automóvil bajaba por la calle de Viera y Clavijo y que al llegar a la esquina de la de San Roque, la niña, que no había visto el automóvil, atravesó la calle, siendo atropellada, a pesar de las maniobras que en el mismo momento hizo el conductor para evitar la lamentable desgracia.

A la Casa de Socorro

Después de ocurrido el accidente, la niña María Purriños fue conducida a la Casa Municipal de Socorro, donde fue asistida por el médico de guardia don Heriberto Arroyo, auxiliado del practicante Sr. Barroso Villarreal.

Por el citado facultativo se le apreció la fractura de ambas diáfisis femorales, equimosis en ambas piernas y una pequeña herida incisa en el ángulo externo del ojo derecho.

Experimentando mejoría

Después de practicada la primera cura en la Casa de Socorro, fué trasladada a la clínica del joven doctor don Ángel Capote Rodríguez, donde parece que la pequeña niña ha experimentado alguna mejoría.

Vivamente lamentamos el accidente, deseando a la niña una pronta y total curación.

Lamentable frecuencia de estos accidentes

Son ya bastante repetidos los accidentes automovilistas que con fatales consecuencias en esta capital se han registrado y es necesario que por los conductores de dichos vehículos se guarde más cuidado, sobre todo cuando se aproximan a las esquinas, donde nada tiene de extraño que se encuentren pequeñas criaturas, como la atropellada ayer, que por su poca experiencia atraviesan con natural frecuencia las esquinas de las calles.

Si por parte de los conductores se pusiera todo el mayor cuidado posible, seguramente no hubiéramos presenciado las desgracias de esta índole que en esta capital han ocurrido.

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Mañana más. ¿Accidentes? Ya se verá. Como se acaban las clases y comienzo las vacaciones, lo mismo me voy a la playa de Los Roques para comprobar si ya arreglaron aquellos contornos.

lunes, 21 de junio de 2021

82. Muerte de un cura

Me temo que con esta entrada te restaré unos segundos más en la lectura. Pero el periódico El Progreso, diario republicano autonomista, en su ejemplar del sábado 21 de enero de 1911 (110 años y cinco meses, hoy mismo), año VI, número 1619, y en su página 2, nos relata, con todo lujo de detalles, cómo un cura indigente pone fin a su vida. Vaya, como siempre, la transcripción literal de la referida, y patética (con tintes macabros), crónica:

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Las desgracias del día: MUERTE DE UN CURA.

El tranvía mata á un sacerdote. Como ocurrió el hecho. Levantamiento del cadáver. Fué suicidio. Las responsabilidades.

El tranvía que anoche salió de esta Capital para La Laguna á las 8 causó la muerte en las inmediaciones de Santa María de Gracia y sitio conocido por "Macario", al sacerdote D. Juan González, que desde hace tiempo, hostigado por las persecuciones de ciertas camarillas clericales, vivía en la mayor miseria, entregado por completo al alcoholismo y arrastrando una vida de vagabundo por las carreteras y los caminos, donde era muy frecuente encontrarle, en completo estado de embriaguez, escandalizando muchas veces y dando espectáculos poco edificantes.

El desgraciado suceso que damos á conocer á los lectores puso fin á las miserias del infeliz sacerdote y á las persecuciones de las camarillas clericales. Descanse en paz D. Juan González y al relatar el triste suceso lamentemos que odios é impiedades arrastraran á un hombre hasta obligarle á arrojarse entre las ruedas del tranvía...

El suceso

El coche del tranvía que subió á las ocho de esta capital para La Laguna era el señalado con el número 4 y lo conducía Juan Morales, conductor de larga práctica y muy cuidadoso en el desempeño de su obligación. Como cobrador iba Rafael Morales.

Al llegar el coche-tranvía al sitio de nominado "Macario", á poca distancia del cruce, el sacerdote D. Juan González, que se hallaba, según parece, sentado en el muro que hay á la derecha de la carretera y á muy corta distancia de los railes, se arrojó violentamente al centro de la vía, siendo arrollado por el coche.

El conductor, que vio perfectamente libre la via, pudo apreciar que en el momento de pasar el coche el cura se colocó rápidamente en el centro de los railes. Inmediatamente paró el coche, poniendo el freno eléctrico, pero ya el sacerdote había sido arrollado, quedando bajo el tranvía, en el sitio comprendido entre las ruedas delanteras y las traseras.

Acto seguido, y comprendiendo que era imposible extraerle y que había quedado muerto instantáneamente, avisóse al Juzgado de La Laguna y á la estación central de la Cuesta personándose al poco rato en el sitio del suceso el Juez de La Laguna, la ambulancia de la Cruz Roja, el director de la Empresa de Tranvías D. Alfredo Rensonnet y todos los empleados que, francos de servicio, se encontraban á aquellas horas en la estación de la Cuesta.

Levantamiento del cadáver

Como ya hemos indicado, el cadáver se encontraba entre las ruedas traseras y delanteras del coche; aprisionado por uno de los frenos que está colocado á muy poca distancia de los railes. Era, pues, completamente imposible extraerle, haciéndose necesario levantar el tranvía.

Para esta operación, que dirigió muy hábilmente el Sr. Rensonnet, se necesitó utilizar unos gatos y gran cantidad de maderas y tablones, invirtiéndose bien cerca de dos horas en suspender el coche. Entonces pudo apreciarse la posición del cadáver, que se encontraba colocado de espaldas sobre la via con la cabeza hacía al muro. Según pudimos ver, las ruedas del tranvía le pasaron por la cintura, seccionándole por completo. El resto del cuerpo lo tenia casi completamente destrozado. Ordenado el levantamiento del cadáver por el Juez de instrucción, fué conducido á La Laguna en un furgón que se pidió á la estación de la Cuesta.

El cadáver

Vestía traje talar, sumamente raido y manchado, D. Juan González.

Llevaba dos botellas, una vacía y otra llena de vino, que adquirió pocos momentos antes en el mesón que en la Cuesta posee D. Hermógenes Domínguez.

Una de dichas botellas, según se nos dice, encontróse intacta. La otra rompióse en el momento del suceso, viéndose aún hoy los pedazos en la carretera.

Antecedentes

D. Juan González, que como ya hemos indicado se embriagaba frecuentemente, tenía, según parece, la manía de suicidarse arrojándose ante los tranvías y automóviles.

No hace aun mucho tiempo, se le encontró una noche acostado sobre la vía en las inmediaciones de la "Cruz del Señor" á las 10 de la noche, salvándole milagrosamente de la muerte la poca marcha del coche y la serenidad del conductor, que paró instantáneamente, hecho del que dimos cuenta en este diario. En esa noche fué necesario meterle en el coche y llevarlo á la Laguna, porque cuantas veces se intentaba poner en marcha el tranvía se arrojaba nuevamente sobre los railes.

No hace mucho tiempo intentó también matarse arrojándose ante el automóvil de D. Juan Yanes, obligando al chauffer á realizar una rapidísima maniobra.

En otras ocasiones, y aún anoche mismo, ante los coches de las 7 y las 8 intentó atravesarse, no pudiendo consumar su obra. Luego, escondióse en el lado derecho de la carretera y como ya hemos dicho, se arrojó á la vía en el momento preciso de pasar el tranvía, siendo imposible evitar que este le arrollara.

Trátase, pues, de un suicidio, idea que, según parece desprenderse de lo que dejamos dicho, abrigaba hace algún tiempo y principalmente cuando se encontraba en estado de embriaguez.

El conductor

El conductor llámase, como ya indicamos, Juan Morales, y es un empleado modelo, que sabe cumplir perfectamente su obligación. En este desgraciado suceso de nada puede acusársele, y comprendiéndolo así el Juez instructor lo dejó en libertad, citándole para declarar, en unión del cobrador, hoy á las once de la mañana.

Don Juan González

Don Juan González, á quien generalmente se conocía por el cura de Fasnia, sufrió grandes persecuciones, instruyéndosele varios expedientes en el Obispado y quedando en la miseria.

Como recordarán nuestros lectores hace próximamente un año penetró violentamente en la Secretaría del Obispado incautándose del expediente que se le seguía, por lo cual sufrió un proceso del que resultó absuelto, haciendo su defensa de un modo muy brillante por cierto, nuestro querido amigo, don Ramón Gil Roldán.

Tenía el vicio del alcohol por lo que en diferentes ocasiones EL PROGRESO llamó la atención de las autoridades eclesiásticas, solicitando se le recluyera para evitar los poco edificantes espectáculos que diariamente daba en mitad de la calle y de los caminos.

Detalles curiosos

El coche número 4, que como anteriormente decimos fué el que causó la muerte del sacerdote D. Juan González, tiene fama de ser el "más desgraciado" de los que posee la empresa del tranvía.

Casi todas las víctimas, muy pocas en verdad, que han muerto arrolladas por los tranvías lo han sido por el coche número 4.

Las responsabilidades

No son ciertamente, las responsabilidades del desgraciado suceso de anoche para el conductor Juan Morales, que no pudo evitar que el tranvía arrollara al infeliz sacerdote D. Juan González.

Son por entero de las camarillas clericales que le persiguieron, de quienes le desesperaron, condenándole al expediente perpetuo y á la miseria. Son de quienes no supieron ó no quisieron recogerle del escarnio en nombre de la dignidad profesional, ya que no de la caridad por ellos tan frecuentemente invocada.

Esos son los moralmente responsables de la muerte de D. Juan González.

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¿Qué puedo añadir yo, si el pobre hombre “tenía, según parece, la manía de suicidarse” arrojándose ante todo lo que se moviera? Y a perdonar la extensión. Mañana: otro accidente. Bonita manera de comenzar la semana.

viernes, 28 de mayo de 2021

65. Bienvenidos a la Villa de Viera

Sí, sean todos bienvenidos. Lo malo es que con demasiada frecuencia tenemos atascos en la entrada principal. No te recomiendo la de La Montaña ni la de San Vicente, porque si se te ocurriese acceder por esas vías –me lo estoy imaginando– lo mismo no vuelves más, y no es esa mi intención.

Observé este pasado miércoles, bien temprano, cuando casi iniciaba el reto de los diez mil pasos (qué menos), que ese nudo de comunicaciones de El Castillo es de armas tomar. Siempre hay problemas en la zona de Los Barros. Soy de los que opino –y estas son libres, ya se sabe– que el acondicionamiento habido tiempo atrás (con otra nueva rotonda, o rotondita, en el entorno de las gasolineras, la jardinera central y las farolas tipo Mazinger Z) en vez de solucionar algo, vino a complicar, y de qué manera, la ya problemática situación. Añadan el confuso escenario del Callejón de Los Cuartos, pendiente de su ampliación y recogida de aguas pluviales desde que Manolo no había venido de Venezuela, y el tapón en determinadas horas acaba con la paciencia del más pintado.

Los que llegan desde San Juan, Icod y la Isla Baja, y se dirigen a nuestro pueblo, tropiezan con el grave inconveniente de tediosas esperas por la primera de las rotondas (la del Alteza, para situarnos). Ahí confluyen tantos vehículos que te dan ganas de acordarte de más de un cargo público. Y como no se habilita la salida por El Patronato para que se pueda uno incorporar directamente a la autovía y no sumarse al follón anterior, pues qué quieres que te diga. Mientras, en La Orotava, con menos espacio probablemente, sí se permite la salida de El Mayorazgo y la entrada a La Villa. Y si me voy a Las Palmas, chiquito guirigay en la Avenida Marítima para los que salen en dirección al Sur y los que se incorporan para el túnel de Julio Luengo en el sentido Norte.

Soluciones existirán. Yo no soy técnico, pero exijo a quienes gobiernan acciones encaminadas a solventar los tropiezos. Porque no podemos presumir de democracia por el mero hecho de ir a votar cada cuatro años. El compromiso de nuestros representantes debe ser inequívoco. Y en Los Realejos tropezamos con un gravísimo escollo: nuestro alcalde no dedica al cargo el tiempo necesario. Ni parece interesado en dar el callo por sus conciudadanos. Tiene tantas ocupaciones que le es materialmente imposible atender con fundamento el principal fuego de la cocina.

Me podrán alegar ustedes que sí está presente por la cantidad de fotos con las que inundan ese vasto mundo de la Internet. Cierto, pero es postureo puro y duro. Idéntico pecado al que suele criticar en otras esferas. Como si aquello del examen de conciencia solo sirviera para determinados oficios religiosos. ¿El espejo? Para mandarse besos volados. Te pongo el último ejemplo, la última guinda del pastel. Se han inventado lo de la Granja Escuela Itinerante. Algo que deberá causar mucha risa, cuando no estupor, a los alumnos de colegios como Icod el Alto o Palo Blanco. Y que, a las fotos me remito, ha venido a significar otra plataforma más (¿o pantomima?) para que el equipo de gobierno (con don Manuel al frente, para eso sí que está presto) siga luciendo palmito. De tal suerte que en la instantánea observamos media docena de políticos y una baifa. Váyanse a freír chuchangas.

Pero como el alcalde actual nació de pie y con varios panes bajo el brazo, los electores acuden en masa a consignar confianzas en quien luego no cumple, ni por asomo, las expectativas depositadas. Aunque la pandemia acabará –nada es eterno– y con unos arrumacos apenas, pelillos a la mar. Cuenta, además, con la enorme suerte de una izquierda disgregada, unos ¿nacionalistas? ahogados en sus propias incongruencias y batallas internas, y un PSOE desnortado que juega a verlas venir, por si cae el maná y la denuncia del CSIF, mero ejemplo, socava el crédito popular. Pierdan cuidado, salvo cuatro bobos (me incluyo), el pueblo ni se va a enterar de la paralización de multas por motivos de rentabilidad electoral.

No se salgan por la tangente con la cantinela de que quedan catorce concejales en el municipio por lo que las ausencias del alcalde no se notan. Y un churro. Mandan menos durante sus deserciones que yo en mi casa (o en la sede local socialista, para que mi mujer no se enfade por llamarla gobernanta). No pintan nada y deben esperar órdenes para que se mueva un papel. Hace y deshace a su antojo. Desde el veto en actos culturales hasta no reponer el bombillo fundido en la calle donde resido. ¿Tú sabes cómo dirige el cotarro Casimiro en La Gomera? Pues tres cuartos de lo mismo. ¿Con esa carita de niño bueno? Facha-da.

No obstante, estimados forasteros, vengan a la Villa de Viera. Pronto restauraremos su casa natal y la convertiremos en el principal escaparate de su figura en Canarias. Mientras duren las obras, proyectaremos en el Cine Viera preciosos documentales que versarán…

Vale, hasta el lunes. Y justamente en dos años a votar otra vez. Sí, yo también estoy pensando lo mismo.

miércoles, 28 de abril de 2021

43. ¿Para cuándo?

Hace unos días (fue el 21 de los corrientes) publiqué en este mismo medio el artículo titulado Desgraciado suceso. Aludía al accidente sufrido en la costa realejera por unos vecinos de La Longuera (hoy Toscal-Longuera). Ahora, siguiendo con esa manía de escudriñar periódicos de años idos, me tropiezo con esta reseña publicada en Semanario de Orotava (periódico ilustrado, de intereses generales y noticias) el día 20 de noviembre de 1897, página 10. Como siempre, va una transcripción literal:

“El Domingo último, una infeliz joven que tranquila y jovial caminaba por la carretera del Realejo en unión de otras compañeras, al llegar al punto denominado Barranco de la Torre, una de las muchas piedras que con frecuencia se desprenden allí desde lo alto, dió con ella en tierra dejándola muerta instantáneamente.

La impresión y comentarios del doloroso suceso durarán algunos días.

La familia de la inocente victima, llorará por algún tiempo la pérdida de un ser querido.

Y quizá alguna amiga piadosa señale con tosca cruz el lugar del acontecimiento.

Y, andando el tiempo… todo será relegado al olvido.

Las agrietadas peñas continuarán amenazando con aplastar al inocente transeunte que, desconociendo el peligro, discurra por aquellos lugares, extasiado ante la amenidad del paisage; hasta tanto que otra nueva victima venga á pagar con su vida apatías y descuidos y á escribir con su sangre nueva protesta contra quienes, debiendo hacerlo, no han procurado quitar el peligro.

E.P.D. la pobre joven cuya muerte deberas lamentamos”.

Precisamente, en el precitado Desgraciado suceso concluíamos con: “Como es harto conocido, los desprendimientos continúan un siglo después. El tramo de autovía entre Los Realejos y San Juan de la Rambla sabe mucho de tal particular”. El próximo mes de noviembre se cumplirán 124 años del accidente de la joven y los derrumbes (ver foto) no cesan.

Tengo conocimiento de que se ejecuta el proyecto del tramo comprendido entre Buen Paso y Las Aguas. Con lo que, únicamente, restaría para el tan ansiado cierre el trecho más peligroso, el que está ocasionando mayores quebraderos de cabeza, porque cualquier anomalía causa un monumental desaguisado en el tráfico de imprevisibles consecuencias. Urge, por lo tanto, que las administraciones implicadas adopten las medidas que menester fueren. Salvo que sigamos empeñados en que mueran de ostracismo las poblaciones que se hallan entre Los Realejos y Buenavista.

Los túneles bajo la cumbre de Erjos avanzan, eso leo, a buen ritmo. Lo mismo ocurre con los que desde Agaete hasta El Risco permitirán que llegar a La Aldea deje de ser una odisea. Aunque desde San Nicolás a Mogán también tiene su miga. Uno, que presume de viajar por las islas (maldita pandemia que me tiene amarrado) cada vez que la pensión deja un resquicio (ya que nadie me contrata como personal de confianza), siente sana envidia de contemplar el estado de las carreteras por el resto del archipiélago canario.

Se ha llegado a un punto en que los lamentos y echar culpas a los predecesores en la gestión pública, no solo no remedia la problemática y agiliza el procedimiento, sino que lo enquista más aún. Lo malo es que leyendo las declaraciones de los alcaldes norteños en relación con el posible trazado del tercer carril desde La Orotava hasta La Laguna, me asaltan terribles dudas acerca de la posibilidad de llegar a ponerse de acuerdo en cuestión tan fundamental o, por el contrario, creen algunos que los intereses partidarios –por mor de puñados de votos– pueden anteponerse al interés general, que es el de una población que demanda soluciones y no postureos y pataletas de niño chico.

¿Para cuándo, pues, noticias de mejor porte? Un servidor también es usuario de la cuestionada vía. En mucha menor medida de quienes su tránsito es medio de vida, pero asimismo expuesto a que una linda piedra me ponga en serio aprieto. Así, que, señores de los gobiernos autonómico e insular (y ÚNANSE alcaldes implicados), a ponerse las pilas hoy mismo, que mañana es tarde. Qué feliz me harían si no tuviese que volver a escribir de este particular. Mi agradecimiento sería tal que… seguiría garabateando y exigiendo todo aquello que crea de interés para el ciudadano.

lunes, 19 de abril de 2021

35. ¿Y si caminamos?

Estuve leyendo el pasado viernes una detallada información acerca de una interesante experiencia en la capital londinense. Se corta el tráfico en las calles donde se ubican más de 450 escuelas en una franja horaria que coincide con entradas y salidas de los recintos educativos. Para ello se despliega un dispositivo en el que, fundamentalmente, colaboran grupos de familiares voluntarios (padres de los alumnos y abuelos jubilados) –auxiliados, por supuesto por agentes de la autoridad– que colocan, o retiran, las vallas pertinentes en los momentos de inicio y final de los periodos en los que queda prohibido el tránsito de vehículos.

Las razones esgrimidas son varias. Se ha constatado un notable descenso en los accidentes debidos a la afluencia de vehículos y la acumulación de niños en calles y aceras. Porque, y harto sabido es, que todos pretendemos dejarlo en la puerta del colegio. Hecho que no es exclusivo de la capital inglesa. Y no es necesario salir de este pueblo para encontrar más ejemplos.

Aparte de que el tráfico por las calles aledañas se ha aligerado con la medida, se ha puesto, asimismo, de manifiesto que la salud de los escolares ha mejorado considerablemente, amén del significativo descenso en la problemática de la obesidad infantil. El que caminar es bueno, y lo recomiendan hasta los médicos, no creo que deba sorprendernos demasiado. Y es que el beneficio de ir a pie no admite contraindicaciones. Es uno de los pocos medicamentos que pueden presumir de ello.

Extrapolemos. Vengámonos a la Villa de Viera. Donde se lleva la palma el casco de Realejo Alto con los centros Nazaret y Pérez Zamora. Aunque no debemos olvidar San Agustín (Agustín Espinosa), Realejo Bajo (San Sebastián), La Montaña (Pureza de María) y, pienso que en menor medida, los institutos (Realejos y Mencey Bencomo). No estoy muy al tanto de la posible casuística en determinados barrios, pero no creo que exista tanta problemática.

Cuando me encontraba en activo, no ha tanto, observaba cómo nos hemos empeñado en acostumbrar a los pequeños a la papa suave. A darles todo hecho y criar inútiles. Le cargamos la maleta mientras ellos saltan, brincan y trepan por donde no deberían. Los llevamos de la mano hasta las mismas puertas de la universidad. Utilizamos el coche hasta para ir al baño. Si se forma una cola porque solo voy a parar un segundo –seguro que tú no lo has oído y soy yo el que estoy exagerando– no se te ocurra alzar la voz o tocar la pita. Te condenas para siempre jamás.

Ya no somos capaces de caminar 500 metros porque el niño (es siempre la disculpa) se roza todo, el pobre. Luego vamos a los pilates para mantenernos en forma. Coadyuvamos a mantener una sociedad hipócrita en grado sumo. Y de llevar la contraria a los modismos y veleidades –puede ser mi caso– te puede ocasionar más de un quebradero de cabeza por no querer acomodarte a las costumbres de la manada, del rebaño.

Si me encontrara en el pellejo de Manuel Domínguez (solo en el cargo de responsabilidad municipal, con el que iría servido), me sentaría con el equipo de gobierno y haría todo lo posible por buscar soluciones a esta situación. Que pasarían, indefectiblemente, por habilitar zonas de aparcamientos. Porque en este particular de los colegios ocurre como en lo del comercio, que la gente se va a las grandes superficies por razones obvias. Y si los quince no son capaces de arbitrar medidas para que los que salimos del pueblo a las nueve de la mañana no nos ahoguemos (de rabia incontenida) antes de llegar a Doctor González, consulten con los concejales de la oposición, siquiera por una vez, que lo mismo están dispuestos a echarles una mano. O las dos. Es ante escenarios de calado cuando se demuestran los mimbres de un buen gobernante. Porque no solo de postureos podemos vivir los realejeros. Que ya está bien. Los pluriempleos suelen acarrear estas graves consecuencias. A lo que unimos la notoria escasez de agentes en la plantilla policial, mientras un enchufado se lleva el sueldo de al menos tres oficiales que podrían estar patrullando y no rascándose el ombligo o esperando que lo llamen para una foto con los de Protección Civil, Bomberos Voluntarios o cualesquiera otros de los que sacan demasiadas castañas del fuego.

Cada vez se imponen más las denominadas guaguas lanzadera. Que transportan lo que cincuenta o sesenta coches de los que paralizan todo porque solo van a dejar al niño. Y el teórico segundo (que en realidad son quince o veinte) se va multiplicando por los bobos que deben aguardar pacientemente –entre ellos yo, y quizás tú también– y el último ya está parado en la Travesía del Pino. Si vienes, o sales, por otro lugar, súmate a la protesta.

Por favor, no me dejen en ascuas. Si soy yo el único que ve, y sufre, lo relatado en el escrito, háganmelo saber y sobre la marcha rectifico.

viernes, 26 de marzo de 2021

17. Polígono de San Jerónimo

Está de pena, don Paco Linares. Sus calles yo no tienen cabida para un bache más. Tan grandes y traicioneros –a pesar de los remiendos– que en vez de llamarlos socavones, mejor sería denominarlos “socabrones”. Como te caigas dentro, debes llamar al 112 para que te saquen de allí. La vía principal (Molinos de Gofio) constituye el circuito perfecto para cualquier carrera de obstáculos. Cualquier rally sobre tierra causa menos molestias a los pilotos que atravesar esta calzada desde la que yo llamo Rotonda de Ambrosio –luego lo explico– hasta la salida por San Nicolás.

Allá por 2016 anunciaba el alcalde que la salida directa hacia la TF-5, vía subterránea a la altura de la concesionaria Opel, cuyo proyecto se hallaba redactado desde una década antes, era cuestión de un simple soplo. Se le ha debido acabar el aire. Y el dinero que debían aportar las empresas, ya se lo habrán gastado en gel hidroalcohólico. Lo mismo –no te extrañe lo más mínimo– culpamos del retraso al actual equipo de gobierno del Cabildo y mete en la saca de los olvidos a Carlos Alonso, Ricardo Melchior y otros compañeros de viaje en la guagua ática. Me imagino que a estas alturas de la película, a Paulino Rivero, que ahora viaja en Armas, este particular ya no le marea. Total, una mentira piadosa más no creo que le afecte sobremanera.

Cuando habilitaron, con la supresión de un ceda el paso y el pintado de una línea continua, por el costado del Naciente, me dije que el pretendido acceso directo antes mencionado iba a dormir el sueño de los justos para siempre jamás. Esperaré otros cinco o seis años y después te cuento. Y ya que me hallo por la Plaza Interpueblos (o algo así), donde se ubica la Mano de la Amistad, rogarles a las autoridades pertinentes que vigilen la vaca, y mucho más al ternero, porque la vegetación se la va a comer. Cuando debería ser al revés. ¿No sería mejor poner unas cabras?

La calle Carpintería, tramo desde la instalación de la ITV hasta la rotonda donde se coloca el (o la) que vende naranjas (así, con todo lujo de detalles, no sea que se me pierdan), el aparcamiento es sobre la acera. Todo petado, tú. Y el que camina, que se fastidie, por no escribir que se joda. Es casi normal, porque como los concesionarios automovilísticos –bastantes por los alrededores– utilizan los susodichos aparcamientos para exponer a los vehículos en venta (todos muy bien situados con su enorme cartel de ocasión u oferta en el techo), qué otra opción le queda al hipotético cliente. Y del agua usada para su limpieza, ya se “cría mujo” (así se mentaba años ha) en la aceras. Si te das un partigazo, allá tú por rebenque.

Los conos de tráfico, o de señalización, deben salir baratos. Hay empresas –una de plásticos se lleva la palma– que ponen su material en la calle y tú debes caminar por la calzada, no solo huyendo de los coches, sino con el peligro evidente de que desaparezcas en uno de los “socabrones” precitados. Es un sinvivir. De verdad.

No me he olvidado de la explicación. Cuando se inauguró el Centro Comercial Alcampo, fui con la Agrupación Folclórica de Higa a deleitar a la concurrencia con unas perras de música. Hubo palabras de Isaac Valencia (la condena por El Trompo vino más tarde) para cantar maravillas de todo el Polígono y de cómo se había acabado para el villero eso de “jociquiar” tierra. Vamos, que la agricultura ya estaba mal vista. Como los castañeros en la carretera a Las Cañadas. Tantos fueron los efluvios amorosos hacia el promotor Ambrosio Jiménez, que el Padre Antonio (q.e.p.d.), después del riego oportuno con el agua bendita, aprovechó la ocasión para pedir a ambos unas inyecciones económicas para su obra de Santa Rita. Y es que Ambrosio había declarado que el coste de la rotonda del poniente, con su fuente luminosa y resto de aditamentos varios, le había costado (de su bolsillo, recalcó) un millón de euros. Ya han pasado unos años, ¿no? ¿Tú has visto cómo está aquel adefesio? ¿Te has fijado en las tuberías? ¿Sigo o lloramos un fisquito?

El grupo de gobierno del consistorio villero no sabe ni contesta. Si alguna vez bajan a La Vera, deben venir por Las Arenas. Y luego regresan por La Montaña y La Luz. Pero tampoco atisbo demasiado entusiasmo fiscalizador en la oposición. O a lo peor son cosas mías por ir a caminar, por confianzudo.

lunes, 15 de marzo de 2021

7. Colas y PSOE

El pasado lunes (8 de marzo) tuve que ir a la Clínica (Hospital) San Juan de Dios para unas pruebas sin importancia digna de mención. Debía encontrarme allí (pienso que aquella zona se llamará Vistabella) a las nueve y media de la mañana. Salí de casa a las siete y media. Cuánto ignora esta persona mayor de tránsitos circulatorios a tan tempranas horas. Qué felicidad la de este jubilado que trabajó siempre en este Norte. Cómo aguanta el que un día tras otro debe sumergirse en el caos. No te cuento que estaba lloviendo y que hubo un percance a la altura del aeropuerto. Pero sí te digo que no cabemos. ¿Soluciones? No me pagan la pensión para ponerlas sobre la mesa, pero sí sé contar la cantidad de cargos públicos –con sus correspondientes asesores– que supuestamente figuran en la nómina de los privilegiados con la misión de hacer más llevadera la vida del resto del personal.

Llegué a las diez menos veinticinco. No perdimos –en realidad era yo el acompañante de mi mujer– el viaje ni las citas previstas. Pero te va entrando un calor corporal, que normalmente te sube de ciertas partes situadas más abajo de la cintura, que ni el agua de la lluvia fue capaz de sofocar el conato de incendio. Y era –fue– un solo día. No me quiero imaginar la situación multiplicada. No lo soportaría. Ya me hubiese quedado en el camino. Y no es un símil.

Como estoy acostumbrado, tras la jubilación, en ir, cuando se tercie, a puertos y aeropuertos los fines de semana –jamás un día laborable– creía que con dos horas era suficiente. Si le unimos a los atascos el hecho de que las carreteras de Tenerife son las que están en peores condiciones de toda Canarias, para llorar. Voy a La Gomera y compruebo que se acondicionan unas vías que por estos lares calificaríamos de más que aceptables aún. Pero como los votos de Casimiro permiten tales dispendios y es él quien dirige el cotarro, mientras allá se asfaltan dos y tres veces, aquí nos conformamos con lanzar imprecaciones, maldecir al político de turno y ahogar las penas con dos cervezas. Es decir, el cabreo se nos pasa en un santiamén.

Como mencioné eso de los enfados, estaba tranquilamente sentado y pensando seriamente en sublimes conceptos como libertad, justicia y democracia. Por desgracia, la tele permanecía encendida, por lo que pude escuchar que a Blas Acosta –hasta un rato antes presidente del Cabildo de Fuerteventura y luego aspirante a senador– lo habían recompensado con una Viceconsejería apenas, la de Economía. Quedaba así expedito el camino para que Santiago Pérez, reincorporado al PSOE, tras sus periplos y devaneos, se fuera para Madrid al echadero. A ese retiro dorado donde las –y los– viejas glorias se dedican a contar batallitas. Allí se encontrará con Clavijo y ambos hablarán de Abreu y del Padre Anchieta.

Cuánta vergüenza siento de este socialismo del conchabe. Qué imagen para una sociedad necesitada de valores, de ejemplos. Y son propuestas (al Parlamento) adoptadas por unanimidad en los órganos decisorios, cuyos miembros son los de siempre. Mientras, las agrupaciones locales permanecen cerradas a cal y canto porque la pandemia puede afectar a… la exigua militancia. De risa. Y lo malo es que aquellos que dicen situarse todavía más a la izquierda, caen, asimismo, en los tentáculos de la perdición y transitan, sin atascos significativos, por la senda del ande yo caliente.

Que sí, por supuesto, cualquier tiempo pasado fue peor. Y para mayor desgracia esta entrada bloguera de hoy no caerá bien, porque mi obligación es censurar deslices y devaneos de los dirigentes populares y cerrar los ojos ante… lo no requiere espejuelos. Pues va a ser que no. Y como van sobrados de todo, pásenle el recado a los cabezas pensantes para que me expulsen por díscolo. No los mando para el carajo porque me da un no sé qué, aunque tentadito estuve.

Menos mal que después me consolé leyendo este fragmento en Diario de Avisos y que hace referencia a unas reformas en el Jardín Botánico: “El costo de la actuación ascendió a 175.0000 euros que han sido financiados por la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias a través del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA)”. Esa rara cantidad, desconocida por un servidor, viene a reflejar la situación actual del periodismo, de la política y de la madre del cordero.

A pesar de todo, sean felices.