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martes, 23 de noviembre de 2021

182. Cuantas más manos, mejor

Se vienen celebrando, en cascada, los congresos del Partido Socialista Obrero Español. Y a tenor de lo que observo y leo, parece ser que marcha todo en orden y buena sintonía. Los líderes, bastante consolidados muchos de ellos, no admiten mayores discusiones ni controversias. Ruedan mejor las formas, no se escuchan ruidos de fondo y las sillas (léase puestos orgánicos) parecen no estar sujetas a vaivenes. Como en el PP de Casado allá por Madrid, verbigracia. Algo de lo que, por razones obvias, me alegro enormemente, a tenor de la profusión de fotografías con que se inundan las redes sociales.

No fue ajeno a toda esa parafernalia el 14º Congreso del PSOE en Canarias. La figura de Ángel Víctor se ha visto afianzada tras el pacto de gobierno regional. Máxime cuando ha debido capear con tantos temporales que, a este paso, se va a quedar con menos pelo que yo. Pero ha demostrado una fortaleza digna de encomio.

Desde la comodidad del sillón ante el ordenador me percato de que la mayoría de compromisarios no dejan pasar la ocasión para inmortalizar el momento dulce. Valga como botón la que ‘robo’ del perfil (¿o debo escribir muro?) del Partido. Porque no es solo que sean públicas, sino que también deben corresponderme, pues el pago de las cuotas está al día. Y así, de paso, aclaro dudas al respecto. Es que siempre está el enterado de turno que hace cábalas acerca de mi situación actual. O que va a cuestionar el porqué utilizo esta instantánea y no otra. Pues que me denuncien. O me expulsen y pasaría a engrosar la lista de viejas glorias en el ostracismo.

No voy a cansarles con textos de ponencias ni con nombres de los órganos de dirección. Como uno ya está viejo para aspiraciones, sí que me gustaría señalar a más de un encumbrado que décadas atrás fui miembro del comité regional y me di de baja cuando me nombraron alcalde de mi pueblo y creí que mi obligación, al cien por cien, era la de dedicarme al compromiso adquirido. Y tantas fueron –como lo siguieron siendo en años posteriores– las apetencias, que una vez concluido el mandato 1983-1987 regresé al colegio de La Longuera. Como la mayoría de compañeros que no sufrieron trauma alguno al dejar el cargo público y volver al curro de siempre.

En la actualidad, y entiendo que desgraciadamente, los movimientos no van por esa senda del ayer. Prima, en más de las ocasiones que debieran ser necesarias, justas y equilibradas, el quéhaydelomío, mientras que olvidamos el aspecto esencial de la dedicación política: el servicio público. Es el sector que denomino de la expectativa de destino. Conformado por individuos que viven y se desviven por medrar sin mayores sacrificios que los de estar al acecho y en el lugar y momento oportunos para subirse al carro.

Me encantaría que alguien me explicara, y sacara de la incertidumbre, que si se ha tratado en cualquier momento congresual el cómo abordar la triste y lamentable situación de aquellas agrupaciones locales, fundamentalmente la de los pueblos donde no se gobierna en el ayuntamiento. Y de si sería menester realizar campañas ciudadanas que lleven a los hogares esas otras formas de hacer política de la que hacemos gala de puertas adentro y que nos conducen a lemas como el de CanariasAvanza.

Ahora seguirán, me imagino, los congresos insulares. Y luego deberá corresponderle el turno a lo más cercano. Donde se encuentra, a mi modesto modo de entender, el quid de la cuestión, el meollo, el intríngulis. Y el problema de un partido que ha ido olvidando un hecho fundamental: que un edificio se construye desde abajo, desde los cimientos, desde las bases. Porque Pedro Sánchez y Ángel Víctor Torres, por mucho que se muevan, no podrán desfacer los entuertos más domésticos.

A la dirigencia de la agrupación realejera se le siguen escapando las oportunidades. Ha dejado al grupo municipal más solo que la una en la Avenida de Canarias. De su quehacer, cuatro pinceladas en eso de la Internet y poco más. Tanto trabajo y sacrificios sin límite para que cada barrio tuviese un local social y ahora tropezamos con estupendos edificios e instalaciones infrautilizadas. Hubo al menos dos intentos para reconciliar posturas con aquellos que abandonaron la nave por las razones que fuese y diera la impresión de que la reincorporación podía acarrear estrecheces en un espacio en el que corre el aire a puñados. Vamos, que ni el virus de la Covid se propaga.

Quisiera no pecar de pesimista y pensar que aún es posible ese equipo que pueda volver a ilusionar a un pueblo cada día más desencantado con el andar de la perrita popular, pero que vende como verdaderos logros los más nimios asuntos a través de campañas publicitarias escandalosas. Mientras, el PSOE languidece y se resigna. Que uno de los que, siquiera de vez en cuando, se acerca a La Cascabela me defina la situación con un expresivo “cuatro machangos”, no es para lanzar campanas al vuelo. Que otro destacado dirigente vecinal se lamente, cada vez que nos vemos, de que siguen sin darle la oportunidad de poder expresarse tras haberle quitado la palabra –me espeta con desencanto y nostalgia– en cierta ocasión, no es para congratularse precisamente.

Hemos perdido el norte –y me temo que los otros tres puntos cardinales– y procede dar un paso al lado. Háganlo por la memoria de los centenares que se han ido quedando en la cuneta. Expresión que utilizo aposta para incluir a los que lucharon con denuedo para que hoy disfrutemos de la libertad que ellos solo pudieron soñar. Que entre un equipo sin mayores pretensiones que luchar a brazo partido por el engrandecimiento de un pueblo que se merece mucho más que postureos, que se patee los rincones y dé a conocer a sus gentes lo que el grupo propone en el ayuntamiento, aunque sea rechazado sistemáticamente por el rodillo de Manolo. Que no espere prebendas, ni puestos remunerados, sino que sea capaz de irse a la cama cada noche con la satisfacción del deber cumplido. Porque un verdadero socialista se desvive sin esperar nada a cambio.

La frase del título la dijo hace unos días Astrid Pérez, alcaldesa de Arrecife, tras romper el pacto y expulsar a los concejales socialistas del grupo de gobierno. En Lanzarote el enunciado de marras tiene su miga. Porque los espectáculos en aquella isla son tan frecuentes, que lo mismo a la dirigente del PP conejera le jugó el subconsciente una mala pasada y se refería a la posibilidad de triscar. En la isla de los volcanes la escuela de Dimas Martín sigue vigente. Ni las gruesas paredes de la cárcel de Tahíche evitaron la difusión.

Un servidor, no obstante, deja aún renglones en el tintero, pero vuelve a ¿predicar en el desierto? al añorar situaciones pretéritas donde el local de El Puente se nos quedaba pequeño en asambleas en las que se reunían varios centenares de individuos implicados. No sé dónde estarán los viejos ficheros con los que poder constatar tal circunstancia. Sin redes sociales, sin móviles ni artilugios informáticos, suplíamos carencias con voluntad, tesón y ganas. Sí, echo en falta esos viejos periodos y espacios. Otros sostendrán que cualquier tiempo pasado fue peor. Ópticas.

Lo dicho: cuantas más manos, mejor. Quienes así no lo vean, el consabido consejo de pasarse por un servicio oftalmológico. Me temo que me he ganado otro buen puñado de bloqueos. Vale, sigan actuando como el avestruz. A lo peor es lo único que saben hacer. Si alguno –no lo he pretendido– que haya alcanzado este punto del artículo se ha sentido aludido, el consabido consejo: frótese fuertemente la piel con las uñas, si no encuentra algo agudo o áspero a mano.

Y déjenme, al menos, el derecho a discrepar. Y no caigan con tanta frecuencia en el pecado de las sesiones fotográficas. Que en el reciente Congreso, no sé si algunos compromisarios llegaron a participar en ponencias y talleres o fueron a lucir palmito, a la par que promocionarse. Dejen eso para aquellos que solo saben vender humo. A los cuatro incondicionales, ni se les ocurra compartir este post cuando lo vislumbren en mi muro de Facebook. Mañana, para ustedes, más. Para los otros…

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Enterado de la composición de la nueva Comisión Ejecutiva, invitados quedan Eva de Anta (Administraciones locales), Elena Mateo (Asesoramiento a grupos locales), María del Cristo Dorta (Dinamización de agrupaciones) y Manuel Ramón (Política municipal) a cuantas visitas fuesen menester a la Villa de Los Realejos para ver si enderechamos el rumbo, porque lleva años con la proa pa´l Guindaste. ¿Militantes? No sé. ¿Afiliados? Un puñadito.

viernes, 12 de noviembre de 2021

175. Refranero español

Aunque también se pudo haber titulado ‘Participación ciudadana’. O ‘A mi imagen y semejanza’. O ‘Mecachis, qué guapo soy’. Lo cierto es que debo reconocer mi falta de compromiso con el médico que me dijo: Jesús, no cojas nervios. Y yo, ni corto ni perezoso, me endilgo los vídeos de dos sesiones plenarias del ayuntamiento de mi pueblo, la Villa de Manolo (mil excusas a Viera ─y Clavijo─, pero donde manda capitán…), sin anestesia ni sedación alguna, y menos mal que se me ocurrió después desahogar mis penas delante del ordenador.

Debe tener Manuel Domínguez sobre la mesa de noche, como libro de cabecera, alguno que contenga buen puñado de refranes. De ahí el titular de hoy. No hay intervención suya en las sesiones plenarias del Consistorio de la Avenida de Canarias (pueden incluir, si les place, la sedes de Teobaldo Power; ¡ah!, me olvidaba, y las del PP realejero, tinerfeño, canario y hasta la mismísima Génova, 13, la del dinero de Bárcenas; eso, la caja B, que con dos sentencias ha quedado más que probada; o lo mismo cae alguna más) donde no utilice uno a modo de moraleja. Para que la inútil oposición aprenda de una maldita vez. Ineptos, que son torpes e incompetentes a decir no puedo más.

“Usted no es igual a mí, ni lo será, gracias a Dios”. Ahí, don Manuel, marque distancias. Usted es único. No se ha parido ser (racional o no) en este Realejos norteño, ni ello será posible en un futuro, que admita la más mínima comparación. Faltaría más. Hechura, porte, raigambre, solera, abolengo…

Viven ustedes en continuo y permanente resquemor, muestran antipatía a todo lo popular, y no le voy a permitir ni una sola vez más la señalización al grupo de gobierno, le espetó mi alcalde al portavoz del grupo socialista. Y le recalcó: Debates, sin  problemas, cuando y donde quiera. Sí, señor, con dos… Qué se va a creer este aprendiz. Duro y a la cabeza. ¿Quiénes demonios son ustedes para poner en duda nuestras altísimas capacidades? Hacemos las cosas bien, y punto pelota. ¿No ven, acaso, los innegables adelantos en la conservación del patrimonio? ¿No palpan la fluidez del tráfico? ¿No se bañan en la flamante segunda piscina? ¿No saltan los caballos con elegancia los obstáculos en el hipódromo? ¿No se abrió el Iván Ramallo tras comprar el tartán en Australia –o más lejos– y ni siquiera fui a hacerme la foto porque Benito me dijo que el ambiente no era propicio…?

Digo yo, ignorantón perdido, que si a Domínguez no le satisface que los concejales de la oposición –también elegidos por el pueblo y con votos tan válidos como los del grupo de gobierno presenten sugerencias en los plenos, interpelen a quienes ostentan responsabilidades y competencias y manifiesten su opinión con respecto a la amplísima casuística de la gestión municipal, ¿dónde demonios piensa debatir? ¿En una cacería de conejos?

Coincido plenamente con quien le achacó falta de humildad a la hora de ser capaz de reconocer el trabajo de la oposición, algo que sí hacen otros grupos de gobierno, verbigracia en La Orotava, donde las propuestas admitidas y asumidas por toda la Corporación son puestas en valor a la hora de cortar la cinta. Y si de algo puede presumir el PP de mi pueblo es de adueñarse de ideas ajenas y presentarlas como propias pasado un  tiempo sin el más mínimo recato.

De lo que se alega en relación a las fotos del bien quedar, prefiero no malgastar mi tiempo y escribir lo que siento, no sea que por un casual le puedan trasladar sus correveidiles mi opinión y me suelte la cantinela de que no he estado afortunado. Sí, ya se lo dijo a otro concejal: Todo es participación ciudadana, incluso la suya, aunque desafortunada. Porque en este pueblo el que vale es usted. Nosotros, como mucho, para maestros de escuela. Y eso de la participación consiste en que reunimos las famosas mesas, charlamos un rato y… prohibido cuestionar, no sea que se nos rompa el guion. Como nuestro pueblo es el number one nacional en fiestas, que es táctica excelente para olvidar problemas, tenderete al canto y pelillos a la mar.

¿Y no es posible tratar otros asuntos? ¿No hay más problemas en el pueblo a resolver o al menos intentarlo? Qué dices, concejal atrevido, tenderete no es jolgorio ni lujuria. ¿Lujuria, Manolo? ¿Y le espetas a otro representante municipal (al menos tanto como tú) que no ha estado afortunado?

Voy a dejarlo. Se me quedan asuntos en el tintero. Radio Realejos y su información ¿en igualdad de condiciones?, Oficina Municipal de Eficiencia y Autoconsumo Energético, Recinto Ferial de la Cruz del Castaño, limpieza  de maleza en la carretera del Chanajiga, publicidad en el Pabellón Santiago Martín…

Como en mi casa solo vivimos mi mujer y yo, no necesitamos Reglamento Orgánico para gobernarnos. Cada uno manda un poquito, bueno, ella más que yo, y escapamos sin mayores dificultades ni agobios. Pero entiendo que un ayuntamiento sí lo requiera. Y que a él, una vez aprobado, se deban todos los concejales. Por lo que si se vio en la necesidad de retirarle el uso de la palabra a una concejala de la oposición por no sujetarse en el turno de dúplica al contenido de la pregunta, bien que me parece. Como el hecho de que tampoco se la concediera a otro edil de su propio grupo cuando intentó responderle. La verdad es que no sé bien a qué, porque aquella no pudo manifestar nada. Las normas están para cumplirlas. Pero todas. Sin excepciones. Y en el debido equilibrio está la virtud del buen gobernante. Que no es cuestión baladí, máxime cuando las mayorías absolutas provocan desvíos que tienden a ciertos tintes de impunidad. Especialmente cuando la variedad de cargos provoca demasiados desapegos.

Y como, aun opinando, me gusta darle al post la mayor objetividad posible,  concluyo con un consejo al PSOE realejero, a su estructura orgánica: o dan a conocer al pueblo el quehacer del grupo municipal en charlas periódicas presenciales en diferentes núcleos poblacionales o larga travesía del desierto. Las cuatro pinceladas del mundo virtual online, a la espera de los likes de rigor, insuficiente a todas luces. Y gente mayor que esté pendiente de Internet para informarse, contados con los dedos de una mano.

Escribía el amigo Salvador García en su blog con motivo del cuadragésimo aniversario de la FEMP (Federación Española de Municipios y Provincias): “Ya hay experiencia y camino recorrido más allá del voluntarismo de hace cuarenta años. Cuestión de esmerarse”. Cierto, pero añado que la profesionalización de la política ha derivado hacia el acomodo. El temor a tener que dejar el sillón, y las prebendas que conlleva, invita a no moverse, no sea que perdamos el encuadre de la foto.

Y ya está bien. Hasta mañana.

jueves, 4 de noviembre de 2021

169. Seguimos en la brega (otra)

Desde el pasado mes de julio estuve sumergido en husmeos por lo que la prensa de la segunda década del siglo XX publicó en relación con la lucha canaria. Finalizada esta primera aventura –según se indicó ayer y pendiente de que en su día se pueda llevar a cabo una nueva incursión– retomo los andares más cercanos. Porque muchos pensaron –entre ellos mi alcalde– que abandonaba de manera definitiva los pareceres (opiniones, juicios de valor), generalmente políticos, que me sugieren las peripecias de los cargos públicos. Qué ilusos.

Para que se cercioren de que no es así, hoy, como toma de contacto, me voy a limitar a reproducir varias décimas que brotaron (o emanaron, como la lava del volcán) en los pasados meses veraniegos. Solo una muestra, que es conveniente guardar otras en la recámara. Por si se tercia. Es probable, además, que alguna haya visto la luz en la única red social por la que ahora circulo (o navego): Facebook.

De la derrota (orgánica) de Susana Díaz en Andalucía, y su rápido acomodo en el Senado (placentero y mullido colchón para trapicheos partidarios), surgió:

También se nos va Susana / a Madrid de senadora, / porque allí, en buena hora, / nadie el seso se devana. / Chiquita tropa, cristiana, / se cita en el echadero, / mientras tanto el pobre obrero / añora desconsolado / porque un puesto en el Senado / le provea el billetero.

Cada vez que la pandemia aflojó, un servidor también lo hizo y se mandó a mudar para darse un garbeo insular. Los recursos no permiten mayores aventuras:

De parajes colombinos / a Maxorata me fui, / y en “ambas dos” recorrí / sus variopintos caminos. / Cambié el monte por molinos, / por gavias y por volcanes, / pues grandes son los afanes / de mamar naturaleza, / que es de Canarias riqueza / y nosotros: sus guardianes.

Llevo casi dos años y medio –y la culpa no es única y exclusivamente del coronavirus– sin pisar cierto inmueble del pueblo. He pasado muchas veces y siempre está cerrado. Y como barco parado no gana flete, me dije:

¿Para qué quiero yo estar / en un lugar inactivo? / Me encanta sentirme vivo / pudiendo participar. / Si mi afán de figurar / ya lo tengo bien difunto, / para el futuro barrunto / muy incierto porvenir,/ y poco más que añadir:/ me quedo en mi casa… ¡y punto!

El empantanamiento de la renovación de ciertas instancias judiciales y las declaraciones pomposas de algunos magistrados, dando por sentado que la película no va con ellos, me volvió a encender la bombilla:

Si fueran independientes / hubiesen ya dimitido, / mas el gusto le han cogido / y se agarran con los dientes. / Los ciudadanos, pacientes, / contemplan anonadados / las grietas por todos lados / en instancias judiciales, / pero mandan los jornales / generosos, bien dotados.

Curiosa –¿o escribo otra cosa?– la aparente metamorfosis de incierto medio (¿o cuarto?) de comunicación que de la noche a la mañana cambia de sede y subyuga (embelesa) a pretéritos vilipendiados, corriendo estúpido velo:

Aquí no ha pasado nada, / manifestaron algunos, / y como un trompo, bien tunos, / giraron con su mirada. / Qué chula fue la montada; / cuánto podremos fardar, / para muy pronto olvidar / insultos y vejaciones / de anteriores ocasiones… / ¡Y pelillos a la mar!

Con un disfraz de cordero / el lobo disimuló, / pero no se percató/ del valor del refranero. / Porque sabe el mundo entero / que un velo no es suficiente / para engañar a la gente, / por lo que tarde o temprano / te vuelve a morder la mano, / pues sigue afilado el diente.

Y en esto surgió el volcán de La Palma. Se dispersaron por la geografía canaria –y allende los mares– periodistas, peritos y sabihondos:

Fue noticia el primer día, / espectáculo el segundo, / y al tercero todo el mundo* / solo morbo pretendía./ Cuando la lava fundía/ y a su paso sepultaba / la riqueza que albergaba,/ unos seudoperiodistas / alardeaban conquistas / cual gentes de mala baba. (*Medios de comunicación)

Científicos han brotado / con el volcán a porrillo, / que se chascan como millo / el más sesudo tratado. / Lograron el doctorado / con el móvil en la mano, / y fueron directo al grano / para mostrar la arrogancia / de quien revela ignorancia / discurriendo por el ano*. (*A modo de erupción fétida)

Por último, y no por ello de menor calado, la alegría indisimulada del señor Domínguez (cada vez más ausente) durante estos meses dedicados a las crónicas del vernáculo deporte. Tanto que Noelia y Adolfo hicieron horas extras a porrillo (aunque a ellos les gusta) para que Manolo justificara algo más su generoso sueldo en Teobaldo Power, amén de asistir a convenciones populares junto a ilustres señalados como Sebastian Kurz, Nicolas Sarkozy o Mario Vargas Llosa. Y en la Valencia de Rita Barberá:

Me anima constantemente / el alcalde de esta Villa, / tildando de maravilla / a mi blog en el presente. / Y me ha dicho un confidente / que ya le encargó a Benito / que prepare rapidito / homenaje con metopa, / y si hace falta una ropa / para bregar un fisquito.

Ya está bien. Hasta mañana. 

martes, 15 de junio de 2021

77. Endiosamiento

Nos indica el DRAE (siempre excelente recurso) que significa altivez extrema. Y los últimos acontecimientos habidos en mi ayuntamiento, parecen señalarme que algo de eso puede existir en el seno del grupo de gobierno. Da la impresión de que tres mandatos con mayorías absolutas han dado lugar a demasiados tics autoritarios. Y no es sospechoso, ni sectario, un servidor, dado que en más de una ocasión he sostenido –por escrito, para que quedara constancia, que las palabras se las lleva el viento– que no todos eran iguales. Pero debe haberse cumplido aquello de que los que duermen en el mismo colchón –metáfora pura y dura– se vuelven de la misma condición. Los dictados del jefe supremo causan ya efecto y la metamorfosis hace acto de presencia.

Tras el revuelo armado con motivo del veto a la presencia de Fidela Velázquez en la presentación del libro El Legado, de Juan José González, el grupo municipal del PSOE ha dado un paso al frente y ha pedido la dimisión de la concejala de Cultura, Isabel Elena Socorro González, amén de solicitar del señor alcalde (en sus ratos libres), Manuel Domínguez González, que dé las oportunas explicaciones acerca de tan turbio proceder. Que no tiene justificación alguna y que demuestra las pocas luces de quien no sabe diferenciar posibles discrepancias políticas con eventos institucionales. Y del que, desgraciadamente, alguien se aprovecha para, como siempre, darle la vuelta a la tortilla y arremeter contra quienes osan denunciar el hecho, utilizando de manera espuria medios públicos, que nos pertenecen a todos y que no constituyen patrimonio de unos cuantos. Práctica que se ha venido convirtiendo en habitual contra determinadas personas, con nombres y apellidos, contando con la aquiescencia de quienes, supuestamente, deben velar por el interés general y no ser cómplices de vejaciones que rayan la indecencia más absoluta y que embarran más aún la tan denostada política.

La pasada semana, Podemos ha denunciado ante la fiscalía el pago de dos másteres, a sendas concejalas populares (Carolina de los Ángeles Toste Hernández y María Noelia González Daza), con cargo a los presupuestos municipales. Hecho que el propio PP realejero reconoció en la sesión plenaria del pasado mes de enero, pero que considera como una costumbre histórica y que, según González Daza, está bien desde el punto de vista ético, moral y legal.

Que sea práctica legal o no, ya se dilucidará en el estamento pertinente. Pero que sea ético, máxime cuando los estudios cursados (como fueron on-line, lo mismo guardan ciertas concomitancias con los de Pablo Casado; ven cómo todo se pega) no guardan relación alguna con las competencias de las áreas desempeñadas en el Consistorio, se necesita demasiada imaginación para sostener la aseveración. Ya bien quisiera cualquier estudiante gozar de privilegios tales. Porque cuando se disfruta de un generoso sueldo, amén de otras prebendas, podría tildarse de enorme caradura el que seamos los realejeros los que corramos con los gastos de  esas ‘actividades extraescolares’. Creía un servidor que el dinero de mis impuestos iba destinado a otros quehaceres.

Como sostiene el señor Domínguez González que este hecho no tiene nada de extraño, que es  práctica histórica, que se lleva a cabo en todas las instituciones públicas y que se recoge en la correspondiente partida presupuestaria, alguien que desconoce el funcionamiento actual de la administración local, un servidor (pues creía que esa dotación económica iba dirigida al perfeccionamiento de los funcionarios municipales y no de los políticos de turno), le exige dé a conocer públicamente qué otros cargos en épocas pretéritas (porque también gobernó el PSOE) se han beneficiado de la medida, poniendo sobre la mesa, además, las  cantidades abonadas. Cuando se presume de una calificación sobresaliente en Transparencia (el papel lo aguanta todo), qué menos podría yo requerirle. Soy consciente del poco tiempo del que dispone, pero haga un esfuerzo en aras de esa limpieza. Deje, siquiera por unos momentos, el puerto de Fonsalía, y otras nimiedades, y atienda a su cocina, no sea que se le tizne más todavía.

En gente tan religiosa, como se presupone, tan dada a los golpes en el pecho (aunque en la intimidad no difieran de los mortales más comunes, por ejemplo cuando se aprovechan de leyes progresistas, recurridas ante instancias judiciales, para beneficio propio), yo sostendría que esta praxis (la de los másteres, la de los vetos, la permisividad radiofónica…) es pecado mortal. Y creerse dioses, de excomunión. Pero, claro, esta óptica, dada mi condición de no creyente, no vale un pimiento.

sábado, 8 de mayo de 2021

50. Séptimo resumen semanal

Empezamos la semana / visitando el Parlamento, / y después, yo no te miento, / me volví de mala gana. / Porque hay gente que se afana / en tomarnos por guanajos, / desatendiendo trabajos / por los que cobran bastante, / y andan siempre dando el cante / sin acudir a los tajos.

En el Realejo tenemos / un ejemplo muy sonado, / donde un tío escaqueado / en pocos momentos vemos. / Mas nosotros merecemos / lo que las urnas dictaron, / y en la sentencia plasmaron / veredicto popular, / sin que podamos cambiar / el mensaje que dejaron.

Que iba a haber pluriempleo, / de antemano se sabía, / por lo que a nadie cogía / en pañales su meneo. / Por lo tanto yo me meo / cuando escucho alguna queja; / no seas como la vieja / que refunfuña por todo, / pues él buscó el acomodo / que le serviste en bandeja.

Que se mire su joroba / no conozco yo político, / pues hace falta ser crítico / y ellos quieren solo coba. / Comerse la sopa boba, / el figurar en la foto, / venderte después la moto / de lo mucho realizado, / quedándote tú pasmado / y rascándote un escroto.

En Madrid hubo elecciones / y de calle ganó Ayuso, / que no es gobernante al uso, / pero la votan montones. / Se pierden las ocasiones / para un PSOE en el pozo, / mas no hay elector piadoso / que atienda al son de los timbres / cuando escasean los mimbres / en un candidato soso.

Ya completé la secuencia / del proceso vacunal, / por lo tanto este animal / se lo toma con paciencia. / Con dos dosis la evidencia / de la salud es lo primero, / debe marcar el sendero / de un porvenir halagüeño… / y que pase este mal sueño. / Saludos: el del sombrero.

viernes, 7 de mayo de 2021

49. Sin paliativos

Sí, derrota en toda regla. No funcionó el soso. Demasiado anodino. Ni la implicación de Pedro Sánchez surtió efecto alguno. O sí, en sentido contrario. Porque la gran presencia gubernamental durante la campaña vino a poner sobre el tapete que la apuesta era demasiado arriesgada. Y cuando un candidato debe apoyarse en refuerzos externos, mal síntoma.

La Federación Socialista Madrileña lleva muchísimos años sumida en profunda crisis. Y mientras no se recomponga, no valen parches ni remiendos. Las improvisaciones se pagan. Y los liderazgos no surgen por arte de magia. La falta de militancia y compromiso es tónica dominante. De nada vale que los de arriba saquen sus varitas e impongan aspirantes para determinados cargos. Los edificios se sustentan, siempre, en bases sólidas. Y tal cuestión se ha perdido en el PSOE. Basta dar un paseo por las agrupaciones locales de aquellos municipios donde no se gobierna en los respectivos ayuntamientos. Languidecen de manera alarmante. ¿Te pongo ejemplos?

Los electores hemos aprendido a diferenciar el voto. Si en mi pueblo, mero ejemplo, el PSOE gana en elecciones autonómicas y generales, algo, o mucho, deberán recapacitar los dirigentes para explicar qué ocurre entonces en las de carácter local. Yo creo tenerlo claro. Con sedes que languidecen y permanecen más cerradas que abiertas (y no me vengan con la cantinela de la pandemia), donde la afiliación (la militancia es concepto de superior calibre) se halla bajo mínimos –aunque tampoco se haga esfuerzo alguno para reconducir la situación– y se espera de brazos cruzados a que los que gobiernan sufran una gripe inesperada y nos sirvan en bandeja cualquier posibilidad de incremento, pues eso, sigan en expectativa de destino.

Leo y entresaco: Una noche muy triste para los madrileños. Crecimiento de la derecha trumpista. España no es solo Madrid. ¿Y? ¿Ya está? Consolados y pelillos a la mar. ¿No se abogaba por una alta participación? Y puesto de manifiesto que así realmente ocurrió, ¿no son válidas ahora las papeletas depositadas en las urnas? ¿Se han percatado del abrumador teñido en azul (el añil de las coladas) que muestra la Comunidad madrileña? ¿Todos trumpistas? ¿Todos equivocados? ¿Todos ciegos, amén de tabernarios?

Sigan con chistes y memes a la espera de que las redes sociales pongan el remedio a la enfermedad. Consolémonos con la marcha de Pablo Iglesias. Quizás creamos que cuando cierre la puerta al salir, ya habremos cortado la sangría. Al menos se ha dado cuenta de que no contribuye a sumar. Con lo que Errejón podrá seguir bailando chotis.

“Desde ahora mismo el PSOE de Madrid empieza a trabajar para conseguir alcanzar la confianza de la mayoría. Tenemos dos años por delante para construir la alternativa progresista que Madrid necesita”. Son palabras de José Luis Ábalos, secretario de organización federal. Ni más ni menos, lo mismo de siempre. Discursos manidos y con una evidente falta de convicción. A no ser que lo de la alternativa progresista incluya la adquisición de Mónica García. Ya se sabe que Madrid (también en fútbol) es muy dado a los fichajes estrella.

Conozco casos de idénticas declaraciones una vez realizado el escrutinio de otras convocatorias electorales. Con el agravante de que el plazo era mayor: cuatro años. De los que han transcurrido dos sin pena ni gloria. Es decir, perdidos irremisiblemente porque no se hace nada, no se mueve un dedo. E insisto, con los niveles de afiliación (¿militancia?) actuales no existe, ni puede haber, implicación social de ningún tipo. Ni se llega, ni se transmite, ni se atisba posibilidad de calar con un mensaje que se ahoga en la boca de más de uno, y que, a falta de amplificador, muere de inacción.

No, no hago leña del árbol caído –lo que habrá pensado alguno de los que hayan alcanzado este punto del comentario sin ser capaces, al menos de vez en cuando, de hacer actos de contrición, de reconocer cualquier culpa– sino que constato hechos. Y si no estamos preparados para barrer la casa propia sino para esperar que caiga el maná, cerremos el negocio y pongamos una venta de chochos con vino de la tierra. Porque lamentos a posteriori y echar culpas a quienes votaron, equivocadamente, por una díscola adolescente y redomada incompetente, ni revierten el resultado electoral, ni, mucho menos, puede servir de consuelo o de alivio a la pesadumbre. Urgen profundas reflexiones y análisis concienzudos. Ya. Mañana es tarde. El desahogo no puede pasar, una y otra vez, por el recuerdo a los años de historia. Morir del éxito (?) también significa estirar la pata.

Me vas a perdonar, Manolo, que no hayas sido tú hoy el protagonista. No todos los días puede tocarte la lotería.

lunes, 15 de marzo de 2021

7. Colas y PSOE

El pasado lunes (8 de marzo) tuve que ir a la Clínica (Hospital) San Juan de Dios para unas pruebas sin importancia digna de mención. Debía encontrarme allí (pienso que aquella zona se llamará Vistabella) a las nueve y media de la mañana. Salí de casa a las siete y media. Cuánto ignora esta persona mayor de tránsitos circulatorios a tan tempranas horas. Qué felicidad la de este jubilado que trabajó siempre en este Norte. Cómo aguanta el que un día tras otro debe sumergirse en el caos. No te cuento que estaba lloviendo y que hubo un percance a la altura del aeropuerto. Pero sí te digo que no cabemos. ¿Soluciones? No me pagan la pensión para ponerlas sobre la mesa, pero sí sé contar la cantidad de cargos públicos –con sus correspondientes asesores– que supuestamente figuran en la nómina de los privilegiados con la misión de hacer más llevadera la vida del resto del personal.

Llegué a las diez menos veinticinco. No perdimos –en realidad era yo el acompañante de mi mujer– el viaje ni las citas previstas. Pero te va entrando un calor corporal, que normalmente te sube de ciertas partes situadas más abajo de la cintura, que ni el agua de la lluvia fue capaz de sofocar el conato de incendio. Y era –fue– un solo día. No me quiero imaginar la situación multiplicada. No lo soportaría. Ya me hubiese quedado en el camino. Y no es un símil.

Como estoy acostumbrado, tras la jubilación, en ir, cuando se tercie, a puertos y aeropuertos los fines de semana –jamás un día laborable– creía que con dos horas era suficiente. Si le unimos a los atascos el hecho de que las carreteras de Tenerife son las que están en peores condiciones de toda Canarias, para llorar. Voy a La Gomera y compruebo que se acondicionan unas vías que por estos lares calificaríamos de más que aceptables aún. Pero como los votos de Casimiro permiten tales dispendios y es él quien dirige el cotarro, mientras allá se asfaltan dos y tres veces, aquí nos conformamos con lanzar imprecaciones, maldecir al político de turno y ahogar las penas con dos cervezas. Es decir, el cabreo se nos pasa en un santiamén.

Como mencioné eso de los enfados, estaba tranquilamente sentado y pensando seriamente en sublimes conceptos como libertad, justicia y democracia. Por desgracia, la tele permanecía encendida, por lo que pude escuchar que a Blas Acosta –hasta un rato antes presidente del Cabildo de Fuerteventura y luego aspirante a senador– lo habían recompensado con una Viceconsejería apenas, la de Economía. Quedaba así expedito el camino para que Santiago Pérez, reincorporado al PSOE, tras sus periplos y devaneos, se fuera para Madrid al echadero. A ese retiro dorado donde las –y los– viejas glorias se dedican a contar batallitas. Allí se encontrará con Clavijo y ambos hablarán de Abreu y del Padre Anchieta.

Cuánta vergüenza siento de este socialismo del conchabe. Qué imagen para una sociedad necesitada de valores, de ejemplos. Y son propuestas (al Parlamento) adoptadas por unanimidad en los órganos decisorios, cuyos miembros son los de siempre. Mientras, las agrupaciones locales permanecen cerradas a cal y canto porque la pandemia puede afectar a… la exigua militancia. De risa. Y lo malo es que aquellos que dicen situarse todavía más a la izquierda, caen, asimismo, en los tentáculos de la perdición y transitan, sin atascos significativos, por la senda del ande yo caliente.

Que sí, por supuesto, cualquier tiempo pasado fue peor. Y para mayor desgracia esta entrada bloguera de hoy no caerá bien, porque mi obligación es censurar deslices y devaneos de los dirigentes populares y cerrar los ojos ante… lo no requiere espejuelos. Pues va a ser que no. Y como van sobrados de todo, pásenle el recado a los cabezas pensantes para que me expulsen por díscolo. No los mando para el carajo porque me da un no sé qué, aunque tentadito estuve.

Menos mal que después me consolé leyendo este fragmento en Diario de Avisos y que hace referencia a unas reformas en el Jardín Botánico: “El costo de la actuación ascendió a 175.0000 euros que han sido financiados por la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias a través del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA)”. Esa rara cantidad, desconocida por un servidor, viene a reflejar la situación actual del periodismo, de la política y de la madre del cordero.

A pesar de todo, sean felices.

miércoles, 10 de marzo de 2021

3. Informativos

Eso de que pasan los años y sigues igual, nada de nada. Y no es necesario recurrir al álbum fotográfico para percatarte de que los cambios no solo son fisonómicos. Después de que se inventó lo de la arruga es bella, esos aspectos externos pueden ser más llevaderos. El verdadero problema, a mi modo de ver el particular, es cuando se inicia la etapa de las manías. Creo, sinceramente, que me encuentro sumergido en dicha vorágine. Porque me siento un fisco al oscurecer delante de la tele –como si no tuviese bastante con la ración diaria de información en cuanto periódico digital se ponga a mi alcance; la pensión no me da para ir al quiosco– y al rato ya estoy subiéndome por las paredes (sentido metafórico, claro). Vaya de errores en la rotulación.

Si TVE anda presumiendo de nueva imagen en sus informativos (a un  servidor le marea) con novedades en la decoración, sintonía, cabecera y rotulación, considerándola una revolución tecnológica de primer orden, me da que el equipo humano encargado de dirigir la puesta en escena no está a la altura. Los errores se multiplican. Por lo que a ese espacio diáfano –así lo denominan– le ha salido más de una sombra.

Se unen a los fallos –incluso ortográficos– de los rótulos, el trastoque de imágenes. La ilustración gráfica de la noticia en la que se daba cuenta de la vacunación (con la rusa, para más inri) de Cristina y Elena, hermanas de Felipe, en Abu Dabi, residencia actual del que hasta estos momentos en que redacto estas líneas  sigue siendo emérito –qué más hace falta para quitarle los inmerecidos honores y mandarlo a freír chuchangas– nos mostraba a las dos sonrientes hijas del otro rey (Leonor y Sofía), que no siendo, tampoco, santo de mi devoción, debe estar pasándolo muy mal con esa familia revoltosa y trafullera que le ha salido. Mucho trabajo tiene por delante para digerir ese amargo plato en el que los garbanzos negros abundan. Qué fructífera les salió a las susodichas la visita a El Golfo. Pérsico, of course.

Pero si ustedes quieren pasar ratos divertidos no es menester que salgan de esta comunidad autónoma. Quédense con la televisión canaria. Se comen letras, trastocan o suprimen tildes, ilustran una información de la pandemia con la misma enfermera recorriendo el pasillo del hospital unas diez mil veces. Tanto es así que yo calculo que la pobre ha debido hacer en este último año una docena de maratones; como mínimo. Tienen un corresponsal en Madrid que un día es Jónatan, al siguiente Jonatan, pero, por si fuera poco, también ha aparecido como Jonatán. En fin. ¿Y qué quieres que haga? ¿Me encierro en una burbuja para aislarme?

Bueno, para amenizar el resto de la entrada de hoy, vayan otros trazos:

Nos dice José Luis Martínez-Almeida, alcalde madrileño, que la gente que conoce se extraña de que con su físico (debe medir 160 centímetros) no ligue más. Tranquilo, superhéroe, sigue sin usar casco que la maceta nunca te va a coger.

Canarias va a recibir tal cantidad de dinero en el presente ejercicio económico (ya Ángel Víctor dejó atrás todos los pronósticos de Paulino Rivero), que estoy en condiciones de jurar solemnemente –palabrita del niño (¿o viejo?) Jesús– que no va a existir posibilidad material de gastarse tanto euro. Espero y deseo que cuando estén a punto de cerrar el presupuesto, nos repartan el sobrante entre los que habitamos estas peñas. No sea como cierto alcalde que lo llama ahorro.

Se van conociendo los gastos de los carnavales virtuales. ¿Qué pienso? Una inmoralidad –o un descándalo, que dijo cierto alcalde– con la que estamos pasando. Solo para lucimiento, y quizás justificación de un inmerecido sueldo, de los concejales de fiestas.

Dejo para otro día (o quizás me olvide adrede para que no me salgan ronchas) la designación de senador autonómico, cuota del PSOE, porque me da que la chapuza (lo de Blas Acosta, para enmarcar), cuando no tomadura de pelo a militantes de pro (qué regreso más fructífero, Santiago Pérez), es de bochorno total (y yo pensaba, qué iluso, que en ese partido no ocurrían tales componendas) . Y de cómo trincaron a uno que se saltó el confinamiento en cierto lugar valenciano, debido a que su perro fue a hacer sus necesidades en el pueblo vecino y no las recogió. Amén de los mecanismos de dureza que piensan arbitrar para Semana Santa. Como me flagelen otra vez…