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martes, 7 de diciembre de 2021

194. Vía expedita

No creo fuera necesaria la comparecencia de doña Australia Navarro para poner en nuestro conocimiento lo que era un secreto a voces. Anunció que no iba a presentar su candidatura para la posible reelección como presidenta regional del PP. Decisión que tomó –eso alegó– tras un largo proceso de meditación (pobre almohada) y después de consultar con la dirección nacional de su partido, que tuvo a bien admitir el parecer de la máxima responsable de la formación popular en Canarias. Quien seguirá en su cargo hasta la celebración del próximo congreso a celebrar en Tenerife los días 22 y 23 de enero próximos.

La señora Navarro ha negado que desde la sede de Génova (¿no la habían vendido ya para no comprometer a Casado con las reformas en negro?) se haya propuesto a Manuel Domínguez como el sucesor. Nihil novum sub sole. El manual de instrucciones funciona a la perfección y en su comparecencia dio sobradas muestras de tenerlo bien asumido. Y perfectamente aprendido. Lo curioso es que solo cuatro días después: "No vengo aquí a fracasar", alegaba el paisano para contradecirla.

Como las ausencias del todavía alcalde realejero ya no nos sorprenden, hemos podido comprobar, en estos días pasados, que el protagonismo –con lo que a nuestro hombre le gusta el postureo de la foto– en la presentación de toda la campaña navideña en la Villa de Viera correspondió al primer teniente de alcalde. Claro, Domínguez se encontraba en un estadio superior. Bueno, en realidad lo lleva haciendo desde ha bastante. Pero en esta ocasión se trata de sujetar en corto a los posibles díscolos que puedan surgir en Gran Canaria o Lanzarote y dejar todo atado, y bien atado, para que por San Vicente, festivo en este pueblo, otra muesca en el revólver. Así que las delegaciones, de por sí ya frecuentes en el BOP, se multiplicaron y los anuncios proliferaron de tal manera que los boletines solo hacían referencia a Los Realejos para darnos norte de las desapariciones.

Doña Australia señaló que el partido en estas islas es una balsa y existe un contexto de absoluta serenidad y estabilidad. Lo que choca frontalmente con su paso al costado. Porque de ser así e ir todo miel sobre hojuelas, no habría razón de ser aparente para que se baje de la guagua en el momento más placentero de la travesía. No estuvo muy afortunada en estas declaraciones. O le pudieron los nervios a la hora de disimular la imposición madrileña o se contuvo –normal y lógico– para no enturbiar la situación. De todas maneras, y sabiendo que estos escenarios suelen ser debidamente compensados con nuevos acomodos, la preocupación no creo trascienda mucho más allá de la playa de Las Canteras.

Debo reconocerle, sin embargo, que haya sido mucho más comedida que su correligionaria Astrid Pérez, alcaldesa de Arrecife, cuando a los dos días de romper el pacto en su ayuntamiento (por un cúmulo de deslealtades) y echarse en brazos de otro acompañante –Coalición Canaria–, arremete contra todos los gobiernos que huelen a PSOE: insular, regional y nacional.

Lo de Lanzarote es capítulo aparte. Son tantos los años que la isla lleva sumida en el despropósito político, que cualquier análisis tiene menos sostén que un edificio fabricado sobre arenas movedizas. Bastó que Fernando Clavijo indicara que no estaba detrás de nada y que no había urdido acuerdo alguno con el lanzador de pipas de aceituna, Teodoro García Egea, secretario general del PP nacional, para que a las pocas horas ya Migdalia Machín, la secretaria general conejera de CC, había bailado cuatro seguidillas y tres isas del uno a la salud de la oportunidad que se le brindaba. Porque su formación política nació para gobernar –son sus palabras, que no las mías– y en la oposición se pasa más frío que una noche de biruje en la Villa, cuando el relente de Famara cala que es un disgusto. Y los abrazos dieron fe de que la capital de Lanzarote va a pegar tal cambio en los dieciocho meses que restan antes de las elecciones de 2023, que si Manrique resucitara se bañaba en el Reducto a las tantas de la madrugada en paños menores.

Queda, pues, expedita la vía para el señor Domínguez. El que yo no haya entendido jamás la política como un ejercicio profesional y dado que no tenemos regulación legal al respecto no quita para que sí existan personas que se presenten una y otra vez en sucesivos procesos electorales y el voto ciudadano les sonría. Muy distinto es el acomodo en el echadero del Senado (Cámara inútil donde las haya), lugar en el que los partidos políticos enchufan a los desahuciados. Pero sí considero una inmoralidad en toda regla el que se compaginen diversos cargos. Hecho que no es exclusivo –ojalá así fuese, sería la excepción– de Manuel Domínguez. Porque se acaba por desatender uno, o más, de ellos. Y los menos que se le puede exigir a un alcalde es que viva y se desviva por su pueblo. Peor aún el que en horas en que se debe currar en el puesto de trabajo por el que se cobra, y bien, se dediquen a labores partidarias. Como la ocurrida con los señores de la foto el lunes 29 de noviembre. O todas las sesiones fotográficas de Manolo, mientras a fin de mes el Parlamento canario ingresa en su cuenta un buen puñado de euros. Luego se quejan cuando los osados comentaristas ponen (pongo) en solfa estas prácticas. Parece que no se siente dolor alguno por el despilfarro de los dineros públicos. Que nos lo pregunten a los contribuyentes. Más doloroso aún en el caso de los jubilados, que seguimos tributando sin rentar.

Bueno, Manuel Domínguez será en breve espacio de tiempo presidente regional del PP, miembro nato de su comité (o como se llame) nacional, amén de otras menudencias orgánicas. Al tiempo, diputado regional y alcalde de Los Realejos. ¿Es el único? No, también los hay en los otros partidos. ¿Se pueden atender debidamente todos estos calderos a la vez? Rotundamente no. ¿Tan descabellado es el demandar sensatez para que se acabe de una vez este desaguisado del pluriempleo en política? Los de a pie opinamos que es justo y necesario que se imponga la ecuanimidad. Como ellos viven en el piso de arriba y nos superan en sapiencia, esperarán pacientemente a las próximas elecciones y allí acudiremos los borregos y votaremos alegremente para que sigan haciendo con nuestro dinero lo que les venga en gana. Y como nos quieren, nos besan y nos obsequian con arrumacos. En fin, honor y gloria al rey eterno. Amén.

Menos mal que Nira Fierro, flamante secretaria de organización del PSOE canario, va a potenciar la presencia de las Casas del Pueblo y a poner en valor la militancia. Siento que ya no predico solo en el desierto. Ya somos al menos dos. Nos queda apenas año y medio. Habrá que esforzarse. Que el pluriempleo no sea una cortapisa. Por mi parte… sigo escéptico.

Antes de cerrar el artículo y proceder a programarlo para su publicación automática en el blog, me entero del apoyo incondicional a Domínguez de José Manuel Soria, todo un experto en papeles y asuntos de negocios (incluso en el extranjero), quien destaca del realejero, precisamente, su preparación en contenidos económicos. Este PP no tiene remedio. Por cierto, ¿quién le habrá corregido el libro a Rajoy para que no resultase un trabalenguas, pues él no entiende su propia letra? No, lo de quién se lo escribió, malpensado, es cosa de tu imaginación.

Hasta el jueves, que mañana vuelve a ser festivo. Este mes no gano ni pa´ pipas.

lunes, 6 de diciembre de 2021

193. Lobos disfrazados

Me sentí en la obligación de hacer otra excepción. Les había prometido el pasado viernes que descansaba hasta el martes, pero el PP realejero me sigue sorprendiendo. Y como vengo sosteniendo, desde hace años, que, a pesar de su aparente buenismo, en nada se diferencia de los que en Madrid, por ejemplo, pactan con Vox y se doblegan ante sus exigencias nada democráticas, recurrí al titular que encabeza este comentario como mal menor. Porque tentado estuve por hacerlo de otra guisa, verbigracia, los herederos de Atapuerca, jugadas del subconsciente o el andar de la perrita, pero me contuve. O los que me sugirieron en Facebook: La vuelta atrás, El poder soy yo, ¿Quién te ha dado vela en este entierro?, Lunes de Constitución...

Efectivamente, hoy celebramos el Día de la Constitución. Que, con sus defectos y limitaciones, ahí sigue tras 43 años de andadura. Esa norma que en 1978, la derecha del entonces, adláteres del franquismo y reconvertidos a la Alianza Popular de Manuel Fraga –los padres de estas criaturas que ahora transitan bajo la denominación de Partido Popular, pero que no han sido capaces de quitarse la etiqueta de lo carca y retrógrado– dividió su parecer cuando fue sometida a votación el 31 de octubre en el Congreso de los Diputados. Las reminiscencias eran bien patentes. Ahora, ni siquiera dudan a la hora de aliarse con la ultraderecha. Donde hubo… Todos a una. Y Los Realejos no se iba a quedar atrás. El artículo 14 del marco supremo del ordenamiento jurídico español deben entenderlo, los de la foto (fieles exponentes de un grupo de gobierno abducido), como algo exclusivo de su cohorte de palmeros y correveidiles.

La Asociación LGTBI Diversas puso en conocimiento de la opinión pública, en rueda de prensa celebrada este 3 de diciembre próximo pasado, que la concejala de IGUALDAD –cuánta ironía–, acompañada por el de Fiestas y Juventud (no lo puse en la foto porque algún día despertará y recuperará aquel espíritu estudiantil que ahogó el jefe a cambio de un buen  puñado de euros), trasladó al colectivo que dejaría de recibir financiación pública (dinero tuyo y mío) por atreverse a criticar (analizar pormenorizadamente algo y valorarlo según los criterios propios de  la materia de que se trate) a la derecha y ultraderecha en el manifiesto leído con motivo del Día del Orgullo. No, después de observar los comportamientos de la tropas de Casado y Abascal, aderezados con declaraciones que supuran a raudales odio y mala bilis, iban a aplaudir con las orejas. Hasta el alcalde de La Guancha ha debido sucumbir a las exigencias del todopoderoso Domínguez y se ha sumado al rechazo del realejero para adherirse a la Red Asterisco, estructura de coordinación de los diferentes agentes del norte de la isla en torno a la diversidad sexual y de género. Y bien contento que se le veía meses atrás en el acto celebrado por fuera del ayuntamiento, donde se izó la bandera arcoíris. Hasta creo que felicitó a los organizadores del evento. Pero Antonio es obediente y una llamada de Manolo… Capitán, mande firmes.

Cuánta pena me da el borreguismo de este equipo de gobierno. Lo que puede un sueldo. Miserable dinero que engatusa y pervierte hasta el extremo de perder la dignidad. Que, incluso, se van a la radio municipal (de todos y no de su exclusivo uso) a intentar justificar una postura que raya la indecencia y la bajeza moral de quienes actúan al dictado. Al menos tanto como la de quien entrevista, del que todo ha quedado escrito en otros momentos y que, a pesar de su cacareada reconversión, continúa ahora bailando el trompo. Luego se justificarán en privado o desahogarán penas con la almohada rezando aquello de oh, y qué quieres que haga, de algo tengo que vivir. Así no, sinvergüenza (que incurre en inmoralidades). ¿Irán a misa y se darán golpes en el pecho? ¿Qué le contarán al cura en el confesonario?

Convocar una reunión para anunciar que se rompen relaciones. O me pasas la mano y te muestras dócil y sumiso, o cerramos el grifo (chorro en canario). Ya lo hicimos con Fidela –prologuista del libro El Legado, de Juan José González– y no nos dolerán prendas en continuar con estas actitudes. Porque el pueblo nos pertenece, se mofarán estos del moco de pavo en su vuelos de parapente.

De qué nos extrañamos. Es la manera de actuar del señor Domínguez. Tan modosito de puertas afueras y cuando se quita la careta, agárrate que vienen curvas. Adivino no soy. Ojalá, y así no estaría pendiente como un bobo de la primitiva. Pero quedan invitados a repasar artículos y comprobarán que muy descaminado no iba.

Será ungido el próximo mes como presidente de su partido en Canarias y anuncia que no va a fracasar. El licenciado de Wyoming, modesto donde los haya, aspirará luego a la presidencia de esta Comunidad. Pues sepan desde ya los canarios cómo se las gasta. Detrás de esa carita de niño bueno hay más falsedad que en una caja llena de monedas de tres euros. O si no, ¿cómo calificarías tú esta medida de venganza con Diversas? ¿Torpeza política? No, mala leche. Sí, que ya está bien de paños calientes. Y a los que le acompañan en la travesía y asienten con la cabeza, un consejo: dos o tres mil euros mensuales no justifican comportamientos obscenos. Se van a condenar con el fuego eterno del infierno.

A Sergio, Fran y resto del colectivo: ni un paso atrás ante jactanciosos del tres al cuarto. Que se sigan retratando. Del barco de Chanquete no nos moverán, se cantó en aquel Verano azul. Pues tampoco lo harán con quienes (a perdonar mi inclusión), mediante la palabra (qué arma más valiosa), persistimos en expresar y difundir libremente (le pese a esta ultraderecha chovinista y ultraconservadora, ideología en la que el PP ha aterrizado para competir con los del caballo blanco… de Santiago) pensamientos, ideas y opiniones.

Mal no le deseo a nadie. Todos no somos iguales. Afortunadamente. Pero este pueblo que me vio nacer, aunque dopado con efluvios de propaganda asaz engañosa, debe despertar del profundo sueño en el que se halla sumido. La esperanza me mantiene, porque un día habrá una villa (perdona, Pedro García Cabrera, por cambiar tu isla) que no sea silencio amordazado.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

178. Una imagen vale más...

Aunque este pasado lunes pasé por el muro de La Montaña, y observé que el señor de la pancarta seguía allí (ahora con las fotos de Pedro Martín y Enrique Arriaga; ¿retiró la de Manuel Domínguez motu proprio o…?), decidí seguir esperando a que alguien del Cabildo se pronuncie. Mientras, con el acopio diario de prensa digital, realicé otro sano, y entretenido, ejercicio, del que me apetece hacerte partícipe. Y si de camino aportas otra visión, mejor.

Esta primera me recordó a cierto reportaje de moda cuyas fotos se realizaron en una finca de platanera. O a las floristas que se ubicaban frente al ayuntamiento portuense. No sé lo que opinarán los defensores de la vestimenta tradicional cuando en cada romería nos machacan con lo de como debe ser o que no es un disfraz. Humildemente pienso que está fuera de lugar. Y como ilustraba la información de que el hotel Bahía del Duque había obtenido un premio internacional al mejor servicio, me quedé pensativo. Como no he tenido la oportunidad de alojarme en dicho establecimiento, no sé si es foto para el momento o que, efectivamente, los empleados van de tal guisa. Por cierto, el hombre se me parece a un político realejero menos retratado que el alcalde.

Los alcaldes del Sur (varios), reza el flash informativo, se reúnen con el CEST (Círculo de Empresarios del Sur de Tenerife) para consensuar demandas sobre los problemas de la comarca. Es algo que vislumbro con cierta frecuencia y que echo en falta por otras latitudes. Diera la impresión de que los alcaldes del Norte son más reacios a la hora de unificar posturas. Y mira que –al menos individualmente– elevan quejas a instancias superiores por el abandono. Pero les cuesta dar el paso, olvidar ataduras a siglas políticas, y mostrar esa unión que los ciudadanos demandamos.

El volcán “tiene menos efusividad que otros días”, pude leer en el diario que se deja referenciado en esta tercera foto. Y me fui al diccionario (inveterada manía): manera afectuosa y cordial de mostrar los buenos sentimientos a los demás. Como hemos adquirido la tira de conocimientos en esta erupción, me pregunto si este término es el adecuado para comunicar que el bicho (vocablo que los palmeros utilizan frecuentemente) arroja mayor o menos cantidad de lava (o piroclastos, cenizas y demás). Porque efusivo significa campechano, sencillo, llano, natural, franco, sincero, espontáneo, simpático, afable. Y aplicarle estos calificativos a la bestia que tanto daño ha causado a los habitantes de Aridane, se me antoja tan contraproducente como si yo lo tildara de altivo y arrogante (antónimos). Tranquilos, que efusión es, además, derramamiento de un líquido, más comúnmente la sangre. Y como la lava se asemeja a la leche que se sale del caldero...

Cuando tenga tiempo voy a indagar qué cantidad de dinero presupuesta mi ayuntamiento en cada ejercicio económico para metopas. Y se lleva la palma el apartado de los deportes. Me gustaría que fueran igual de generosos en el capítulo de cultura, pero viste menos. No estoy en contra de que se reconozca la labor de quien merece una distinción, pero aprovechar la coyuntura para que las fotos se conviertan en lucimiento ajenos… Debería nuestro alcalde repasar, de vez en cuando, sus propias declaraciones: “existen políticos que anteponen beneficios personales a los de la ciudadanía”. Porque yo le preguntaría que si es uno el homenajeado, ¿qué pintan tres políticos en la instantánea? Y si este es el trabajo por el que cobra el concejal del ramo, amén de poner las instalaciones (realizadas en mandatos de otros color político) a disposición de la entidades que presentan ya debidamente planificados y organizados los eventos deportivos, solo me queda que añadir: bien da el ordeño de la teta pública.

Ahí tienen, por último, en este breve muestrario, una de las tantas obras públicas de este país. Se trata de Yaiza, en Lanzarote, pero podría ser en cualquier otro lugar del territorio. Tengo mis dudas de que si el que está subido a la máquina hace algo o se colocó también para la foto. De espaldas, porque le daba vergüenza. Como hace unos días tuve una pequeña charla con Ramón Araújo, componente del Trío Zapatista (con anterioridad Anticraisis Consort), en Los Cancajos, acerca de la reconstrucción de la zona devastada por el volcán, me da que, y con él coincido, o adjudicamos tal menester a una empresa china o el asunto, me temo, va para largo. Spain is different.

sábado, 19 de junio de 2021

81. La farola

Hoy es sábado, lo sé. Y no me toca trabajar. Lo sé. Pero en vista de que han pasado varios meses y la anomalía no se solventa, qué menos puedo hacer yo por el pueblo que me vio nacer, crecer, desarrollarme un fisco y convertirme con el paso de los años en un iletrado, al decir de los pródigos entendidos (y entendidas) de la Villa de Viera.

Como no sé manejar la Línea Verde –si no bajaste la aplicación, ignorante– recurro al método tradicional, y único recurso del que dispongo, para vivir en la esperanza de que algún alma generosa ponga el hecho en conocimiento de la superioridad. Meto la mano en el agua, que no en el fuego.

En el tramo de la calle (en la que vivo) Benito Pérez Galdós (la verdad es que desconozco la razón por la que le pusieron el nombre de tan irrelevante personaje) comprendido entre Alfonso García Ramos (¿y quién sería este?) y Tomás de Iriarte (un flautista, creo) solo existen dos farolas de alumbrado público. Amplía la foto, si te apetece, y ahí las tienes, a la altura de los números 4 y 9, respectivamente.

A escasos 50 metros vive el tercer teniente de alcalde, concejal de Hacienda y Obras Públicas. Y bastante cerca, también, uno de los jóvenes que despuntan en la hornada popular. Como ni uno ni el otro –deben estar en otros asuntos de mayor enjundia– se han percatado de la eficiencia de Effico (¿redundancia?; sí, en inutilidad), esa empresa soriana a la que se le entregó la encomienda para velar por el correcto funcionamiento de las instalaciones eléctricas, aquí se presenta un servidor (un fin de semana, vaya desgracia) para volver a hacer el ridículo nuevamente. Porque como tampoco me leen los de la oposición, sino los cuatro incondicionales de siempre, bastante crudo lo llevo. Pero por mí que no quede.

Después de que la del número 4 –la de la derecha en el sentido de la circulación– estuviese un par de meses en tinieblas, tuve un chute de alegría cuando hace unas tres semanas acudieron en una mañana dos vehículos con tres operarios. El que conducía el coche se dio un par de vueltas por la urbanización, tras el encendido pertinente y observó que también había otra en la calle Tomás de Iriarte más negra que los sobacos de un grillo. Se puso en marcha el camión grúa y los otros dos trabajadores (el que dirige el cotarro y el que se mete en la cesta) acometieron las labores de rigor. Y yo en el balcón. Porque alguien debe fiscalizar, ¿no?

Entre pitos y flautas, una hora. Te juro que cuando se marcharon funcionaban las dos perfectamente. Me quedé contento y satisfecho. Y cuánta alegría cuando por la noche se encendieron todas. La calle volvía a ser la de siempre. Hombre, no es que sea un dechado, pero vamos escapando.

Muy satisfecho estaba en la azotea –inveterada manía de subir después de cenar con el cepillo de dientes en la mano– mirando hacia el Norte, observando si la Estrella Polar seguía en el lugar que le encomendó la Osa Menor y si la Mayor giraba en el sentido correcto, cuando,  de pronto, la dichosa farola quiso prestarse a la contemplación estelar y, de camino, a que Effico siguiera ahorrando unos euros. Y volvió a apagarse, la muy condenada.

Y así lleva, algo parecido a un intermitente de solo dos tiempos (uno muy corto y el otro casi eterno), desde que aquellos tres operarios arrancaron la caña. Algunas noches –mal contadas– se enciende con las demás, pero al rato se cansa y se manda unas siestas de campeonato. Otras, las más, ni hace el más mínimo esfuerzo y decide permanecer a oscuras toda la noche. Y todo el día, me imagino, pero como cuando el alba hace acto de presencia dejo de fijarme, lo mismo es que tiene el sueño cambiado. Mañana miraré con más detenimiento.

Y ahora en serio. Háganme el favor de trasladárselo a Domingo. Que me han dicho que es un concejal diligente. Me da que la bombilla está bien, pero algo falla en el mecanismo restante. Y deberá corresponder a la empresa precitada la reposición de los artilugios deteriorados. Como el canon que debemos abonarle es cantidad fija, si no insistimos no moverán un dedo. Cuanto menos alumbren, más ganancias.

Oye, ¿y por qué no llamas por teléfono al ayuntamiento? Porque no me da la realísima gana. Mientras no repartan el sueldo los bien pagados, yo no me gasto un céntimo en hacer su trabajo. Menos mal que una vecina enciende la del balcón. Pero yo, con  esto de la subida de precio, un churro. ¿Y qué estás haciendo a través de este medio? Es distinto, escribir es una necesidad vital. Me alimenta y me entretiene. Y me lo paso bien. Como la farola me queda enfrente, cóctel servido.

Bueno, mañana sí que me tumbo a la Bartola (¿o me tiro?). Y el lunes, creo, recurriré a la muerte de un cura. Ya te contaré.

jueves, 17 de junio de 2021

79. Ineptitud

Los Realejos se reivindica como el municipio más fiestero de España. Es titular de El Día. Con la foto de marras. Porque les gusta más un cartel que a un bobo una tiza. Con mis respetos al bobo. Y lo del titular, obvio. La falta de capacidad de la tropa popular realejera es ya de traca. Si tuviesen un mínimo de vergüenza se abstendrían de estas apariciones, porque solo vienen a demostrar que a la ausencia cuasi permanente del alcalde, se une un vacío existencial preocupante. Bien haría el grupo de gobierno en llevar a cabo una modificación de crédito presupuestario para detraer un buen pellizco de la generosa partida de publicidad y propaganda y destinarla a crear otra encaminada a la contratación de un equipo psicopedagógico que estudie en profundidad si las neuronas –de haber existido– continúan en su sitio o se han copiado la táctica del escaqueo.

Insatisfechos con sisarse cuanta propuesta sea presentada por los concejales de la oposición (eso sí, dejan transcurrir un tiempo prudencial por si alguien del pueblo se da cuenta), resulta que alcanza tal grado su torpeza, que deben aprovecharse  de aquellas iniciativas populares con las que pudieran obtener pingües beneficios, traducidos, claro, en réditos electorales. Y el concejal de fiestas se ha convertido en alumno aventajado de Domínguez. Me comentan que ya se le veían maneras en sus tiempos de instituto.

El pasado año, unos jóvenes realejeros crearon un grupo de trabajo denominado Islenium, a través del cual idearon diversos proyectos. La pandemia ha posibilitado el que se deba agudizar el ingenio para adaptarse a esta nueva realidad. Uno de ellos consistía en crear una marca personalizada por cada una de las fiestas que en nuestra geografía municipal se dan cita, “unas píldoras audiovisuales de las respectivas comisiones de fiestas”. Todo ello con la finalidad de promocionarlas y divulgarlas. En fin, una seña de identidad realejera abierta al mundo, aprovechando, por supuesto, el auge y desarrollo de las nuevas tecnologías.

Debió pensar el grupo popular que no solo el ayuntamiento les pertenece, sino que cualquier movimiento interesante que se produzca en esta Villa de Viera es, asimismo, de su exclusiva propiedad. Dado que sus múltiples liberados (quince, más la tira de adhesivos) no cobran por pensar sino por figurar (y a las sesiones de fotos me remito), bastante trabajo tienen con estar al acecho. Cada vez estoy más convencido de que los títulos alegados en los currículums respectivos debieron ser obtenidos en sendos cursos por correspondencia (hoy serían on-line), porque la presencialidad exige unos sacrificios que no atisbo ni en pintura. Y aunque existen genios sin estudios e idiotas con un doctorado, a tenor de lo que se observa, me da que en este Realejos norteño mucho está fallando. Yo creo que hasta la famosa Línea Verde les sirve como chuleta. O si no, ni se recatan en demandar el traslado de historias y anécdotas surgidas en los festejos a través de los tiempos. Lo dicho en anteriores ocasiones: trabajen ustedes y nosotros pasamos a fin de mes por la entidad bancaria. Ni un elefante con paperas, oiga.

Uno de los jóvenes aludidos, al comprobar cómo la idea era plagiada sin el más mínimo rubor y sin citar, según uso y costumbre, autoría, se lamentaba amargamente de la nula deferencia de quienes rigen los destinos del municipio. Al menos un gesto con la pertinente invitación para colaborar en la iniciativa.

Cuando ya me encuentro en la quinta tanda de los ‘ta’ (haz cálculos) y nada debo a reyes del mambo, si me percato de tropelías –como las que cometen estos copiones de tomo y lomo; vaya ejemplo para el común de los ciudadanos, aunque, afortunadamente (para ellos) están ciegos, sordos y mudos– no dejo pasar por alto la oportunidad para denunciar, bien alto y claro, lo caro que nos salen nuestros representantes. Y todo ese dineral (esas bastantes decenas de miles de euros) para comprobar la ineficacia de un nutrido grupo. Porque si demostraran que valen, que aportan, que ponen sobre la mesa iniciativas propias, te consolarías. Al menos como un mal menor. Pero cuando evidencias que las seseras dan menos que una vaca seca, haces cruces (los creyentes) cuando te pagan la pensión y comparas con los emolumentos de quienes esperan sentados que les llegue la inspiración… de otros. Es lo que hay. Y aún  existe un amplio grupo de ciudadanos que sostiene que los susodichos son de lo mejorcito que ha pasado por el ayuntamiento. Con lo que deduzco que en este pueblo hay un gravísimo problema de memoria. Debió irse de excursión con las neuronas concejiles.

Y a los del colectivo Islenium, paciencia, que no hay mal que cien años dure. Si este revés les ha servido para despertar, bienvenidos sean. Y tranquilos porque habrá más desengaños. Y desengañados.

jueves, 3 de junio de 2021

69. Los Realejos: entre el abandono y el desprecio

A perdonar el extenso titular. No es mi costumbre recurrir a tales enunciados. Pero debo confesar que hoy he pecado gravemente: me he copiado. Y la culpa –alguien debe pagar el pato– es del señor de la foto. Que a la vasta (que no basta) nómina de cargos, tantas veces citada en este medio por el que te traslado mis pareceres, le ha sumado el de escritor. O periodista. O comunicador. O articulista. Lo que prefieras. Y al igual que mi amigo Casimiro Curbelo, ahora también se alonga Domínguez a las páginas de Diario de Avisos con una columna dominical. Lo entiendo: no iba a ser menos que el gomero.

Cuánta capacidad la de ‘ambos dos’. Me tienen asombrado. Saben ustedes, estimados amigos, que ya transito por la plácida etapa de la jubilación y disfruto –al menos en teoría– de todo el tiempo para hacer lo que me dé la realísima gana. Y te juro que a veces me acuesto, a eso de las once de la noche, lamentándome amargamente por no haber finalizado la tarea que tenía programada para resolver durante el día. Con lo que me entra tremenda frustración y me siento inútil. Menos mal que luego sueño y se me pasa. Y en los brazos de Morfeo siempre me pongo en la piel de los ilustrados (¿o superdotados?) y la adrenalina se dispara. Resuelvo en un par de horas todo aquello que se me había quedado en el tintero. Cuántos escritos se han pergeñado durante las tinieblas a las que Effico nos tiene acostumbrados. Déjalo. No dijiste que ya se sustituyeron las bombillas fundidas. Vale. De acuerdo. Ja, ja, y ja. La de mi calle aguantó una noche. Otra vez en tinieblas. A lo que iba.

Este último domingo, el presidente del PP en Tenerife (o la negra de turno; sí, ¿por qué debe ser siempre un negro) escribió el artículo de marras bajo el siguiente epígrafe: Canarias: entre el abandono y el desprecio. En él arremete inmisericorde contra Pedro Sánchez. Apunta bien alto. Nada de intermedios. A la yugular. Por inepto. Mira que no venir a las islas, aunque sea para sacarse la foto. No lo podemos permitir. Hay que echarse a la calle porque este gobierno ‘progre’ de los socialistas y comunistas no mueve un dedo por Canarias. Nos tienen abandonados y, asimismo, el Gobierno de Canarias, “amordazado por un silencio cómplice, calla”.

Por un ejercicio de lógica elemental, deduzco que don Manuel (o la negra) escribirá esas líneas desde la cómoda poltrona parlamentaria. Durante los muchos instantes en que olvida –se le va el santo al cielo– que es alcalde de la muy noble Villa de Viera. Porque si se hubiese detenido a pensar, siquiera cuatro segundos, antes de remitir al Diario su perorata (discurso, arenga, qué rico nuestro idioma), se habría percatado de que él mismo podría ser retratado por ese abandono y desprecio con que nos trata a los realejeros. Siempre tropieza con la misma piedra y parece no darse cuenta de que la tortilla se le sigue virando. Me extraña que nadie de su entorno –vaya asesores– le haya indicado nada al respecto. ¿Tan torpes y cegatos son todos? ¿Cómo no le advierten de que cuanto dice y plasma es completamente reversible? La obediencia ciega no es –no debe ser– óbice para que pongan en práctica alguna vez aquello de que amor no quita conocimiento. ¿Dónde están las secretarias particulares? ¿Valen solamente para disparar fotos y adecuar horarios para los cursillos de parapente?

Que sí, Manolo, ¿cómo se te ocurre poner en solfa al adversario político con un planteamiento con el que te pueden dar por los bezos? Piensa un fisco, ya que la cohorte que tienes a tu lado no vale un pimiento. Rodéate de gente valiosa y no de simples palmeros en busca de las prebendas de rigor. Cuánta mediocridad. Cómo puedes permitir estos deslices –ya sé que tú no dispones de tiempo– que dañan la honorabilidad de todo un  Licenciado en Dirección y Administración de Empresas en la especialidad de Marketing por la Escuela Superior de Management y Master MBA por la Universidad de Wyoming. Échalos a la calle. Yo, de hallarme en tu pellejo, hubiese contratado a un par de maestros de escuela. No poseerán la altísima cualificación de otros, pero son capaces de razonar. Y eso en la actualidad es todo un valor.

Sabes que no te voy a cobrar nada por los consejos. Ya voy servido a estas alturas de la vida. Pero espero y deseo que en el artículo del próximo domingo te muestres más cauto, seas más precavido. No me hagas caso a mí, pero piensa en Ortega y Gasset. Primero debes ser yo (a saber, el alcalde) y luego tus circunstancias (los añadidos). Tenlo siempre presente cuando vayas a estampar la firma en cualquier documento. Lo hayas escrito tú (raro, pero siempre hay resquicios para la inspiración) o, lo más probable, que te lo brinden realizado. Cuídate de tus amigos, que los enemigos no te van a traicionar. A mandar.

viernes, 28 de mayo de 2021

65. Bienvenidos a la Villa de Viera

Sí, sean todos bienvenidos. Lo malo es que con demasiada frecuencia tenemos atascos en la entrada principal. No te recomiendo la de La Montaña ni la de San Vicente, porque si se te ocurriese acceder por esas vías –me lo estoy imaginando– lo mismo no vuelves más, y no es esa mi intención.

Observé este pasado miércoles, bien temprano, cuando casi iniciaba el reto de los diez mil pasos (qué menos), que ese nudo de comunicaciones de El Castillo es de armas tomar. Siempre hay problemas en la zona de Los Barros. Soy de los que opino –y estas son libres, ya se sabe– que el acondicionamiento habido tiempo atrás (con otra nueva rotonda, o rotondita, en el entorno de las gasolineras, la jardinera central y las farolas tipo Mazinger Z) en vez de solucionar algo, vino a complicar, y de qué manera, la ya problemática situación. Añadan el confuso escenario del Callejón de Los Cuartos, pendiente de su ampliación y recogida de aguas pluviales desde que Manolo no había venido de Venezuela, y el tapón en determinadas horas acaba con la paciencia del más pintado.

Los que llegan desde San Juan, Icod y la Isla Baja, y se dirigen a nuestro pueblo, tropiezan con el grave inconveniente de tediosas esperas por la primera de las rotondas (la del Alteza, para situarnos). Ahí confluyen tantos vehículos que te dan ganas de acordarte de más de un cargo público. Y como no se habilita la salida por El Patronato para que se pueda uno incorporar directamente a la autovía y no sumarse al follón anterior, pues qué quieres que te diga. Mientras, en La Orotava, con menos espacio probablemente, sí se permite la salida de El Mayorazgo y la entrada a La Villa. Y si me voy a Las Palmas, chiquito guirigay en la Avenida Marítima para los que salen en dirección al Sur y los que se incorporan para el túnel de Julio Luengo en el sentido Norte.

Soluciones existirán. Yo no soy técnico, pero exijo a quienes gobiernan acciones encaminadas a solventar los tropiezos. Porque no podemos presumir de democracia por el mero hecho de ir a votar cada cuatro años. El compromiso de nuestros representantes debe ser inequívoco. Y en Los Realejos tropezamos con un gravísimo escollo: nuestro alcalde no dedica al cargo el tiempo necesario. Ni parece interesado en dar el callo por sus conciudadanos. Tiene tantas ocupaciones que le es materialmente imposible atender con fundamento el principal fuego de la cocina.

Me podrán alegar ustedes que sí está presente por la cantidad de fotos con las que inundan ese vasto mundo de la Internet. Cierto, pero es postureo puro y duro. Idéntico pecado al que suele criticar en otras esferas. Como si aquello del examen de conciencia solo sirviera para determinados oficios religiosos. ¿El espejo? Para mandarse besos volados. Te pongo el último ejemplo, la última guinda del pastel. Se han inventado lo de la Granja Escuela Itinerante. Algo que deberá causar mucha risa, cuando no estupor, a los alumnos de colegios como Icod el Alto o Palo Blanco. Y que, a las fotos me remito, ha venido a significar otra plataforma más (¿o pantomima?) para que el equipo de gobierno (con don Manuel al frente, para eso sí que está presto) siga luciendo palmito. De tal suerte que en la instantánea observamos media docena de políticos y una baifa. Váyanse a freír chuchangas.

Pero como el alcalde actual nació de pie y con varios panes bajo el brazo, los electores acuden en masa a consignar confianzas en quien luego no cumple, ni por asomo, las expectativas depositadas. Aunque la pandemia acabará –nada es eterno– y con unos arrumacos apenas, pelillos a la mar. Cuenta, además, con la enorme suerte de una izquierda disgregada, unos ¿nacionalistas? ahogados en sus propias incongruencias y batallas internas, y un PSOE desnortado que juega a verlas venir, por si cae el maná y la denuncia del CSIF, mero ejemplo, socava el crédito popular. Pierdan cuidado, salvo cuatro bobos (me incluyo), el pueblo ni se va a enterar de la paralización de multas por motivos de rentabilidad electoral.

No se salgan por la tangente con la cantinela de que quedan catorce concejales en el municipio por lo que las ausencias del alcalde no se notan. Y un churro. Mandan menos durante sus deserciones que yo en mi casa (o en la sede local socialista, para que mi mujer no se enfade por llamarla gobernanta). No pintan nada y deben esperar órdenes para que se mueva un papel. Hace y deshace a su antojo. Desde el veto en actos culturales hasta no reponer el bombillo fundido en la calle donde resido. ¿Tú sabes cómo dirige el cotarro Casimiro en La Gomera? Pues tres cuartos de lo mismo. ¿Con esa carita de niño bueno? Facha-da.

No obstante, estimados forasteros, vengan a la Villa de Viera. Pronto restauraremos su casa natal y la convertiremos en el principal escaparate de su figura en Canarias. Mientras duren las obras, proyectaremos en el Cine Viera preciosos documentales que versarán…

Vale, hasta el lunes. Y justamente en dos años a votar otra vez. Sí, yo también estoy pensando lo mismo.

martes, 4 de mayo de 2021

46. Ampliación

Cuando no conformes con los 60 diputados con los que contaba el Parlamento de Canarias y se decidió incrementar dicha cantidad en otros 10, Carolina Darias, que era la presidenta de la Cámara en aquel entonces, nos vendió la moto de que dicho aumento no iba a significar variación alguna en el presupuesto. No solo no me creí que ello fuera posible con diez bocas más que alimentar, sino que abogué por que la verdadera reforma de la ley electoral pasaba por la reducción del número de asientos. Algún artículo al respecto debe figurar en cualquiera de los dos blogs anteriores. Pero los intereses de la superioridad siempre circulan en sentido contrario al del común de los mortales.

Hubo, por consiguiente, que hacer unos arreglitos en el Salón Noble para que las nueva decena de posaderas pudieran depositar el ídem. Y eso supone más madera (de calidad), amigo mío. Cambia tú en casa un par de puertas y ventanas y mira la factura. Pero como este pueblo canario sigue aplatanado, nos tragamos la crecida y a otra cosa.

Y ahora viene esa otra cosa. Desde hace varios años se había adquirido el edificio de enfrente, antes de Telefónica. Una nimiedad apenas. Una parcela de 560 metros cuadrados (como tu vivienda, por ejemplo) con cuatro plantas, lo que viene a suponer una utilidad aproximada de unos 2.000 metros cuadrados. Una minucia, insisto. Que se han propuesto acondicionar porque sus señorías van algo estrechos. Y como tanto esfuerzo mental los engorda, ya no caben. La reforma apenas supondrá un gasto de unos tres millones de euros. Vamos, lo que tú y yo nos gastamos en cortados en dos semanas. Tendré que volverle a preguntar a Carolina, ahora ministra de Sanidad, si sigue pensando lo mismo con respecto al gasto. Se habrá olvidado, me imagino.

Sabido es que el Parlamento ejerce la potestad legislativa de la Comunidad Autónoma. Supone dictar las normas por las que habremos de regirnos y el sustento por el que la Justicia nos impondrá los correctivos oportunos en el supuesto de que nos desviemos de la línea trazada. Amén de otras no menos importantes como puede ser la aprobación de los presupuestos de Canarias. Casi nada, que diría el amigo.

Uno estaría dispuesto a hacer de tripas corazón si observase que hay una correspondencia entre el trabajo de los diputados y el coste que suponen a las arcas públicas. Y, sinceramente, me da que no. En el nacional y en los diecisiete autonómicos. Porque no acabo de ver que el sueldo asignado por su DEDICACIÓN EXCLUSIVA sea todo lo productivo que uno presupone a tan noble quehacer. Si los lunes son aprovechados por las formaciones políticas para las reuniones de sus órganos de gobierno (de los que forman parte los parlamentarios, faltaría más) y las sesiones (de las comisiones o plenarias) no se prolongan jamás más allá del jueves por la tarde –salvo casos muy excepcionales–, convénzanme de que con este horario semanal –que ya bien quisieran otras profesiones– puede uno presumir de… nada.

Pero no es todo. Amén de simultanear el durísimo quehacer parlamentario con los cargos orgánicos precitados, unos cuantos superdotados son capaces de abarcar todavía otro cargo público. Algo que me encorajina (encochina, en canario) porque yo que fui funcionario docente, sujeto, asimismo, al régimen de la dedicación exclusiva, dediqué unas cuantas décadas al trabajo pensando que, por entregarme al mismo sin la posibilidad de compaginarlo con otro, me pagaban el concepto aludido.

Ocurre en todos los partidos. También en el PSOE, donde tenía entendido que los dobletes estaban prohibidos, y donde existen tantas excepciones a la regla que deberé tildarlo de cachondeo. Me ceñiré al caso canario. Obvio el nacional, donde hay ejemplos para todos los gustos en ambas cámaras. También de cerquita, por supuesto. Incluso alguno que acaba de llegar.

PSOE: María Dolores Corujo Berriel (cabildo de Lanzarote), Patricia Hernández Gutiérrez (ayuntamiento de Santa Cruz), Ventura del Carmen Rodríguez Herrera (ayuntamiento de San Sebastián). CC: Nieves Lady Barreto Hernández (cabildo de La Palma), Oswaldo Betancort García (ayuntamiento de Teguise). PP: Manuel Domínguez González (ayuntamiento de Los Realejos), Juan Manuel García Casañas (ayuntamiento de Valverde). ASG: Casimiro Curbelo Curbelo (cabildo de La Gomera).

¿Me olvido de algunos? Házmelo saber. Refranero español. Quien mucho abarca poco aprieta (se lo escuché a mayores que yo de este tenor literal: quien mucho abraca poco atraca); aprendiz de todo, maestro de nada; desnudar un santo para vestir otro; dime de qué presumes y te diré de qué careces; dios los cría y ellos se juntan; el que mucho ofrece, poco da; las apariencias engañan; no hay tonto que no se tenga por listo; no se puede estar en misa y repicando; por un oído me entra, por el otro me sale; quien hizo la ley, hizo la trampa; renovarse o morir; unos nacen con estrella, otros estrellados; unos tanto, otros tan poco…

Manuel Domínguez, verbigracia, estaba el pasado jueves en mi pueblo en otra sesión de fotos. ¿Escribí antes que trabajan de martes a jueves? Bórralo.

miércoles, 24 de marzo de 2021

15. Sudados

No me considero más listo que nadie. Ni mejor preparado. Pero más torpe, tampoco. Porque no me da la realísima gana. A este septuagenario, y a mucha honra, nadie le da lecciones de trabajo. Como en plena jubilación me tropiezo con días en que las horas no me dan para todo aquello que pretendo abarcar, me tiro con frecuencia de los cuatro pelos que han sobrevivido a champús y otros potingues. Pues no alcanzo a comprender cómo los pluriempleados políticos se engañan. Y nos engañan.

Estos cuatro de la composición fotográfica son solo un botón de muestra de un más amplio muestrario. Todos ellos parlamentarios en Teobaldo Power. Y, además, amén de sus responsabilidades orgánicas en las formaciones políticas a las que pertenecen, ocupan otro cargo institucional en cabildos o ayuntamientos. ¿Superdotados? Diría, más bien, aprovechados. Estaban allí en el momento oportuno, cayeron simpáticos, movieron sus fichas, disimularon carencias y se subieron a la guagua. Ahora, con la aquiescencia del resto de pasajeros, ni saben dónde queda el timbre ni han comprobado si el vehículo tiene puerta (de salida).

Estaba este pasado domingo leyendo un fisco de la prensa digital –para culturizarme– y entretenido en asimilar (me da que vano intento) la reorganización del centro-derecha que Pablo Casado ha emprendido con la inestimable colaboración de Vox y esperando que a Ciudadanos le desaparezcan las abundantes ronchas surgidas en los días pasados, cuando me tropiezo con dos entrevistas. Una a Gustavo Matos, presidente de la Cámara Autonómica, y la otra a Fernando Fernández, expresidente del Gobierno de Canarias.

A tenor de las respuestas del primero de ellos, colijo que nuestro Parlamento (caben todos en un Binter) constituye un modelo a imitar por el resto de autonomías. El trabajo del parlamentario canario es un dechado de virtudes. No me extraña lo más mínimo. La última vez que pasé por allí, observé que la calle estaba mojada. Ahora caigo en que se trataba del sudor de sus señorías.

Claro, cuando luego Juan Manuel García Ramos (contempla unos minutos de cualquier sesión y lo verás muy atento… a su móvil y pensando en el argumento de su próxima novela; tranquilo, Secundino, que los tiempos cambian) sostiene que todo el mundo escurre el bulto, pego unos patinazos impresionantes.

Me quedo, no obstante, con lo expresado por Fernando Fernández. Y me alegro de que alguien mucho más importante que este rebenque de la platanera, venga a ratificar algunas de las consideraciones que he expresado a través del tiempo en las diferentes plataformas a las que me he alongado con esto de la escritura.

Destaca el médico palmero la enorme falta de preparación de los cargos públicos, algo que no debe extrañar porque nunca han trabajado en nada. Se han dedicado a lo público toda su vida. Añade: ni uno, ni dos, ni tres; una inmensa mayoría.

¿Te acuerdas de mi planteamiento acerca de cargos de confianza, liberados y enchufados varios? Insiste Fernández: “Siendo presidente contaba con 4 asesores y un gabinete de prensa para todo el Ejecutivo”. Igualito que ahora. Y remata con respecto a los parlamentarios: “Trabajan 7 u 8 días al mes, los que más”.

Se nota que aquellos que ya no debemos nada ni nos debemos a nadie y, también,  fuimos cocineros antes que frailes (o algo así), hemos sido capaces de quitarnos la venda –o las orejeras– que nos impedía no solo ver en todas direcciones, sino, y es lo más importante, discernir, interpretar, valorar, calibrar…

No te dejes llevar, pues, por las apariencias y piensa que en todas las facetas de la vida no siempre el currito y echadito pa´lante es quien más vale. Todo lo contrario, seguramente es la manifestación –por aquello del disimulo– de un evidente complejo de inferioridad. Un pecado ajeno a las ideologías. En el supuesto caso de que estas no sean, asimismo, otro barniz.

martes, 16 de marzo de 2021

8. Dar cera, pulir cera

Insisto en mi planteamiento: es necesario, además de urgente, el exigir un certificado de aptitud a todo el que se presente a ostentar un cargo público en el pertinente proceso electoral. Se habilitarán academias para tal menester y los cursos impartidos deberán ser, sin excepciones de ningún tipo, de carácter presencial. Que ya está bien de cachondeos con másteres y otras componendas varias.

Como la grey (que sí, jolines, que sus comportamientos son peores que los de cualquier rebaño al uso) no parece entrar en razones y los espectáculos se suceden a ritmo vertiginoso, debemos cambiar de táctica y dar inicio a un periodo de fregado bien a fondo. Y lo que demando para estos, qué decir de los enchufados como asesores.

Dar cera, pulir cera (en la película Karate Kid) fue parte de las enseñanzas del señor Miyagi al joven Daniel LaRusso. Y de eso se trata: dar lustre a la política. Porque ahora mismo se halla bajo mínimos, muy por debajo de los cero grados. Me atrevería a equiparar a tan egregios personajes con las vacunas para la Covid. Solo en la temperatura para su conservación, puesto que con respecto a la eficacia, ganan aquellas (las vacunas) por goleada.

Este quítate tú para ponerme yo, este intercambio de cromos, esta desvergüenza a la hora de gestionar lo que debería ser sagrado (lo público) y, en suma, esta manera torticera de ejercer un servicio a la comunidad (cuya ejemplaridad obliga desde el minuto uno), está alcanzando cotas de muy difícil retorno. Y parece importárseles un pimiento el que en la escala de valores figuren a la cola de todos los vagones. Se ríen en nuestras narices y parecen vivir solo para disfrutar de suculentos salarios, amén de otros privilegios que ya bien quisieran para sí el resto de mortales.

Cuando hace unos días comenté lo del examen de cultura general, y que hoy reitero, no hago referencia a la denominada titulitis, ni mucho menos. Porque, para algunos, ni la universidad pasó por ellos, ni, y a sus procederes me remito, diera la impresión de que los susodichos transitaran por aulas y facultades. Máxime cuando se continúan destapando tristes ejemplos de concesiones sin acreditación alguna.

El miércoles de la pasada semana fue día para enmarcar. Se alcanzó el paroxismo elevado a la enésima. Se dio a la sufrida ciudadanía, en plena crisis pandémica, el ejemplo más torticero de la política. En todas sus acepciones, que son unas buenas cuantas. Pero como estos sujetos viven su realidad, que en nada coincide con la nuestra, entienden que con su palabrería –cuando no demagogia– pueden soslayar el ineludible deber del servicio a la comunidad. Y se (auto)convencen de su buen hacer. Y nos lo venden como logros. Cinismo no, lo siguiente.

Si ustedes repasan la trayectoria de este juntaletras, podrán observar que desde siempre vengo defendiendo el buen hacer y la dignidad de un elevadísimo porcentaje de los que a la política se dedican. Porque la defino como un ejercicio desinteresado, durante un periodo determinado, hacia los demás. Pero hete aquí que con la arribada de los profesionales, de los que se eternizan en los cargos, se nos ha virado la tortilla hasta el punto de convertir en norma las excepciones. Con lo que la deriva se torna muy peligrosa. Tanto que temo deba cambiar aquella percepción original de la res pública. Y opté por la expresión latina –puede que con muy mala milk– por si alguno se ofende al creer que lo englobo en el ganado bovino. Ojalá se retrate. Y lo mismo se pone contento.

No, uno no puede estar satisfecho. Y el periodismo, en general, haría bien en no prestarse a chanchullos y remiendos. No dar tanta cobertura a circos y profundizar en el calado de las preguntas a esta panda de energúmenos. Si de verdad los que se alongan a la radio y televisión son verdaderos profesionales, bien harían en lanzar propuestas de calado y no abundar en lo superficial, en lo anecdótico. Echo en falta entrevistas que no se resuman en lucimientos de personajes tan vacíos como la billetera de un jubilado. Hagan, de una maldita vez, honor a tan digna profesión y no sean meros correveidiles del poder establecido. ¿O del mercado de valores? Den cera, que ya está bien de tanta vaselina.