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lunes, 14 de febrero de 2022

245. Ferrocarril de circunvalación (5)

Seguimos con la secuenciación histórica (cronológica) del interesante particular que nos concita. La publicación de los dos extensos artículos, que conformaron las entregas de la pasada semana (1 a 4), dio lugar a un sugerente movimiento periodístico: Así, en La Prensa, 30 de mayo de 1911, página 2:

“Noticia importante. Como resultado del artículo que vió la luz pública en estas mismas columnas, en 2 del actual, titulado «El Ferrocarril de circunvalación de Tenerife», debido á la pluma de nuestro estimado amigo y colaborador, de Guía de esta isla, Manuel Alvarez Hernández (M. Zalvela) ha recibido éste una carta de una distinguida personalidad de Barcelona, pidiéndole el mayor acopio de datos para el estudio del tendido de la vía férrea en Tenerife, estudio que ha de someter al criterio de importantes capitalistas de la opulenta ciudad catalana, deseosos de colocar su dinero en empresas de gran magnitud.

Cuando el expresado amigo reciba nueva carta de Barcelona, que espera dentro de algunos días se procederá á hacer la oportuna información conducente á tal fin en los pueblos de la isla, y para lo cual es de esperar que presten su concurso más decidido las personas amantes de este país”.

También en La Prensa, 17 de junio de 1911, página 2 (aclaro que, por supuesto, la negrita es mía):

En el artículo El observatorio del Teide, firmado por Eusebio Jiménez Lluesma, teniente coronel de ingenieros, se inicia con el siguiente párrafo: “Estudiaba yo el año 1.893 todo lo relativo a la isla de Tenerife, porque trabajaba en el proyecto de ferrocarril de Santa Cruz á la Orotava. Y al estudiar el desarrollo que podía tener la vida tinerfeña, no pude menos de fijarme en lo que el porvenir reservaba, en su aspecto científico, al interesante valle de la Orotava, que podrá sería primera estación biológica del mundo civilizado, y pensaba también en el gigantesco Pico de Teide, que reúne condiciones especiales para una estación meteorológica”.

Otro interesante y detallado artículo de Manuel Álvarez Hernández, a dos columnas, y titulado, en grandes caracteres, El turismo y el ferrocarril de circunvalación, lo publicó  La Prensa, el 6 de febrero de 1912, página 1. Que dos días más tarde (8 de febrero) dio lugar al comentario del periódico con el que se inició esta aventura (ver post número 241, que publiqué el pasado martes) en la que con sumo gusto me he embarcado y, convencido me hallo, que a más de uno de mis estimados lectores enganchará siquiera sea por comprobar cómo se dejan pasar oportunidades y cómo nos enfrascamos ahora en discusiones que hace más de un siglo fueron noticias de portada. Parece que no aprendemos. Porque de estas lecturas, conclusiones pueden extraerse bastantes. Lo transcribimos:

“En la actualidad, las energías isleñas se ejercitan casi exclusivamente en el cultivo de la tierra, lo que tiene por causa los elevados precios que obtienen nuestros productos en los mercados de Europa; pero nosotros entendemos que no toda la riqueza está en la fecundidad del suelo y que, cual corresponde á un país verdaderamente emprendedor, es ya hora de ir buscando nuevas orientaciones, entre ellas el fomento y desarrollo del turismo.

Claro está que esto no es obra de un año ni de dos; pero, ¿quién duda que á la postre habremos de encontrar justas y espléndidas compensaciones en la explotación de este nuevo é inagotable manantial de la riqueza isleña?

Distintas veces ha agitádose esta idea en el raquítico ambiente de las escasas actividades canarias, en pro del bien público y de los intereses colectivos, mas otras tantas la hemos visto caer lacia, infecunda, en el polvo de un estéril olvido.

Ahora bien, cuantas ocasiones se ha intentado afrontar el asunto se ha hecho sin una base, sin un concierto que obedeciera á un plan amplio y meditado, sino que todo se ha reducido á proponer la celebración de tal ó cual festejo, de tal ó cual sport en esta y otra época del año, como medio de atraer al extranjero, pero aun sin pensar que ese programa, aunque pequeño, había que rodearlo de todas las comodidades imaginables, sin las cuales, el turista que viaja á placer no había de aventurar un solo paso.

Para la realización de este pensamiento tenemos á nuestro favor la benignidad del clima, las bellezas naturales de la tierra y la admirable constitución volcánica del suelo de esta isla: el trabajo corresponde á las comodidades de que hablamos, y que consisten, principalmente, en las fáciles y rápidas comunicaciones: esto, que es lo esencial, requiere tiempo y preparación, lo demás, todo programa para festejar y distraer al turista, nos parece todavía prematuro, pues mientras no tengamos un completo y bien montado servicio de locomoción del que salga bien impresionado el viajero, creemos que no debe apelarse al anuncio mundial.

Por otra parte, parece ser creencia general que para atraer á los extranjeros basta con ofrecerles para campo de sus deportes el pequeño espacio que media entre Santa Cruz y la Orotava. ¿Porqué? Porque es allí donde se levantan nuestras más importantes poblaciones. Esta es una razón muy atendible por distintos conceptos, pero no la consideramos exclusiva del asunto.

Los viajeros, al poner rumbo á Tenerife, unos ya huyendo del hastío que produce la vida de las grandes urbes, ya para reparar fuerzas debilitadas en el gran mundo de los negocios, han de venir aquí á familiarizarse en campo abierto con la Naturaleza: á aspirar nuestras brisas ribereñas; á dormitar bajo la sombra de nuestros bosques; á bañarse en los rayos de un sol tibio y sabroso; á embriagar su olfato en los perfumes de la flora canaria; á recrear su vista en el polícromo atavío de nuestros valles... Otros, á curiosearlo todo: desde la nívea frente del Echeide gigante, hasta las menudas arenas que bañan dulcemente las playas rumorosas.

Grande es la belleza, aún no bastantemente ponderada, del valle de Orotava, pero no debemos de olvidar ni un momento que sólo aquél no basta para dar al viajero el complemento de la emoción estética, que está en el contraste, pródigo en nuestro país, en cambios bruscos y en alternativas brillantes. Es, pues, necesario que el turista, á través de toda la Isla, venga á admirar también estos hondos barrancos que abrieron en otros tiempos los grandes torrentes; estas enormes moles de piedra, unas sobre otras, que parecen haber bajado, sobre un lecho de fuego, rodando de las enhiestas cumbres; las huellas aún frescas, á través de los siglos, de violentas erupciones volcánicas, pero que traen á nuestra mente el recuerdo de otras edades, de épocas legendarias, y nos parece ver cómo otras generaciones y otras razas, animadas en nuestra fantasía, huyen despavoridas en presencia del dantesco fenómeno; nuestros terribles abismos, perdidos allá abajo, en lo ignoto, y que nos hablan de plutónicas leyendas; las rocas de la costa, evocadoras de la tradición, del cataclismo, del recuerdo de un continente hundido de súbito en el fondo de los mares...

(continuará)

miércoles, 9 de febrero de 2022

242. Ferrocarril de circunvalación (2)

No es mi pretensión, en esta serie de rescates, poner de relieve un sesudo análisis de cómo se dejan pasar oportunidades. De cómo los políticos no ven más allá de los cuatro años del mandato. De cómo la planificación brilla por su ausencia. De cómo prima el voto de la inmediatez. Y transcurrido más de un siglo, vuelta a empezar. Dicen que es bueno conocer el pasado siquiera para no cometer los mismos errores. Me temo que solo vale el presente, el ahora, para el cargo público.

Iniciemos el virtual recorrido de un tren que pudo ser y nunca fue. Porque no creo valgan los lamentos en la vorágine de coches de ahora mismo. Ten presente, no obstante, que no se trata de un trabajo de investigación. Es, simplemente, mera curiosidad. La que me surgió, como ayer te señalé, tras las dudas planteadas cuando finalicé de transcribir el relato de 110 años atrás del que ayer se dejó constancia.

Vaya, pues, debidamente secuenciada, la narración de cuanto en La Prensa se publicó al respecto. Dejo constancia de que algo, o mucho, se pudo haber escapado. No es un tratado universitario, que requiere mayores y mejores mimbres académicos o que deba sujetarse a otros cánones más ortodoxos. Tómalo como una cosilla de andar por casa. Teniendo siempre como norte, eso sí, la perspectiva histórica. Y, además, si tienes la oportunidad de invitar a que, quienes nos representan en las diferentes instituciones, dediquen unos minutos a sumarse a la lectura, puede que alguno recapacite acerca de si se han perdido demasiadas oportunidades. Arrancamos:

En La Prensa (recordemos que es la única cabecera en la que hemos basado este repaso), 2 de mayo de 1911, páginas 1 y 2, se inicia el recorrido con un prolijo artículo (a dos columnas y expresando en grandes titulares: De interés general. El ferrocarril de circunvalación de Tenerife. Lo que piden los pueblos) firmado en Guía de Tenerife, el 27 de abril de ese mismo año por un tal M. Zalvela (que se verá luego –en ejemplar del 30 de mayo de ese mismo año– que se trata del ya mencionado Manuel Álvarez Hernández), y que es del tenor literal siguiente:

I

Es indudable que las mejoras públicas que se relacionan en los informes presentados á la última Asamblea, responden á una necesidad imperiosa, absoluta, hondamente sentida. Pero las de más capital interés, las de más grande utilidad pública, las que piden una realización inaplazable, son las del puerto de la Capital y el ferrocarril de circunvalación: mejora esta última la más equitativa, porque beneficia por igual á todos los Municipios de la isla.

Es altamente consolador para estos pueblos del Sur, preteridos, observar cómo á partir de la Asamblea de Mayo de 1908, se ha venido formando en las altas esferas donde vive y se agita la intelectualidad, la influencia y el valimiento isleños, un saludable movimiento de opinión á favor de todas las localidades sin distingos. Mas abrigamos, no obstante, nuestros temores, pues por dolorosa experiencia sabemos que, en la mayoría de los casos, las más nobles iniciativas, los más laudables deseos, solemos alimentarlos unos meses, cuando más algunos años, después mueren á manos de la atonía, del indiferentismo, con que singularizamos la idiosincrasia de la raza.

Es verdad que vencido, acorralado, casi muerto el caciquismo, el mayor de nuestros males, que unidos los partidos políticos tinerfeños con el plausible objeto de laborar en primer término en favor del país, el actual momento histórico parece presentársenos altamente propicio para un cambio de nuestra modalidad, de nuestras añejas, cuanto pésimas, costumbres públicas. Mas para que este resurgimiento, este despertar del país canario sea coronado por el éxito, es necesario cambiar de táctica, de procedimientos, sin descuidar hasta los más mínimos medios que son los que, sumados, proporciona, á veces, los resultados apetecidos. Porque entendemos que para hacer viable la realización de la obra que nos ocupa, no basta tener buena voluntad desde la capital de Canarias. Precisa además que las personas de influencia den una vuelta á esta región; que la prensa llame uno y otro día la atención de las autoridades que debiendo recorrer su demarcación parece repugnarles las aventuras de un viaje penosísimo que interrumpa la tranquilidad de su residencia, la confortable comodidad de su palacio; que á los candidatos para Diputados que se hayan de votar, ya sean de naturaleza canaria, ya peninsular, se les imponga la condición de hacer un viaje minucioso por toda la isla que van á representar. He aquí la manera de que esas clases directoras, que tanto pueden pesar en el ánimo de los Gobiernos, se compenetren de nuestras necesidades, de la injusta preterición en que se nos tiene, del vergonzoso abandono en que yace esta región en todos los órdenes, tan deseosa en ansias de vida mercantil, agrícola é industrial, de lanzarse al mar, á la frontera Norte; pero detenida por profundos barrancos, por hondos precipicios, por los mil abruptos accidentes del terreno que apenas salvan los caminos primitivos, estrechos, tortuosos, pésimos, inservibles para la vida de relación, de que depende la mayor riqueza de los pueblos modernos.

Cuando llega á Tenerife algún miembro del Gobierno central, algún alto personaje de gran relieve en la política española, algún Diputado ó Senador... todo se reduce á agasajarle en la Capital y á proporcionarle después una jira al incomparable valle de la Orotava, enseñándosele así á Tenerife por fuera, porque naturalmente, á individuos de esta calidad hay que proporcionarles comodidades y no desazones, cuando en realidad sería de una mayor utilidad para el país invitarle, aunque para ello hubiera que apelar al ruego, á que viniese á recorrer esta más extensa región del Sur, para que viesen en toda su magnitud la isla por dentro; por nuestro propio descuido y el del Gobierno central, envuelta en la mayor miseria, en el más grande atraso, en el más incalificable abandono.

El rey, los ministros y el alto personal palatino que le acompañaban en su viaje á este Archipiélago, no pasaron de la Orotava en Tenerife, al igual que en las islas pequeñas, apenas si se internaron más allá de los límites de los desembarcaderos. De modo que estuvieron en Canarias y apenas han visto á Canarias, porque lo que lo que estas islas tienen de típico, y que no se echa de ver tanto sino más allá de las zonas marítimas, es ese sello con que las marca el desamparo en que las han tenido á través de cinco siglos los Gobiernos nacionales.

Si exceptuamos al dignísimo ex-capitán general de Canarias, D. Enrique Bargés y Pombo, con sus correspondientes Ayudantes, á la Comisión topográfica que levantó el plano de Tenerife y á don Antonio Domínguez Alfonso por la circunstancia de ser hijo de Arona, ningún Diputado, ni Senador, ni Autoridad civil ni militar, ni persona alguna de influencia, como no sea el Sr. Ingeniero jefe de Montes, han recorrido, que sepamos, en toda su extensión, por lo menos en los últimos cincuenta años, el Sur de Tenerife. El Sr. Santos Ecay visitó á Granadilla, y no recordamos si á Vilaflor, exclusivamente; D. Manuel Luengo desembarcó en este puerto para hacer su ascensión á Chinyero en los días de la erupción volcánica y el Sr. Eulate, hasta la fecha, apenas ha hollado con sus plantas las arenas de la playa de San Juan. Ignoramos, aunque lo ponemos en duda, si el personal de Obras públicas que ha hecho distintos estudios de carreteras en el Sur, lo ha recorrido en toda su extensión.

(continuará)

viernes, 28 de enero de 2022

234. Notas del Valle

Se acaba el mes, se doblega la curva (¿o la cuesta?) y, como no tenía nada mejor que hacer para entretenerme, me sumergí de nuevo en las hemerotecas digitales de las universidades públicas canarias y me fui un siglo atrás. Así, en el ejemplar de La Prensa, 28 de enero de 1922 (sábado), año XII, número 3802, teléfono 415, número corriente 10 céntimos, periódico de mayor circulación de la provincia, fundador y propietario: Leoncio Rodríguez, Valentín Sanz, 13, Santa Cruz de Tenerife, y de sus páginas 1 y 2, rescaté estas notas relacionadas con Puerto de la Cruz, La Orotava y Realejo Bajo:

“En el gran festival que se celebrará en la noche del 31 del corriente, a beneficio del Hospital de este Puerto, y organizado por la dama extranjera Mrs. Violet L. Dankes, tomarán parte las damas también extranjeras, Mrs. Shaldone y Mrs. Manwaring, la respetable señora doña Eulalia Machado de González, las distinguidas señoritas María Luisa y Carmen García López y los señores don Adolfo Pérez Carballo, don José Martín Armas, don Carlos Reimers y don Isidoro Luz .

La fiesta tendrá lugar en los salones de El Casino de este Puerto, cuya sociedad los ha ofrecido galantemente a la distinguida dama organizadora de tan simpático festival.

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Esta noche, como de costumbre, habrá baile en los elegantes salones del Gran Hotel Taoro, de 9 a 12. El sexteto de la vecina Villa de la Orotava amenizará la fiesta.

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También en la sociedad Círculo de Iriarte, se celebrará esta noche otro nuevo baile, el cual promete verse muy concurrido, dada la gran animación que reina entre el elemento joven. El corresponsal”.

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Del escritor, abogado y político Luis Rodríguez Figueroa, quien tantas veces firmara con el seudónimo de Guillón Barrús, estos Cantares:

“¡Qué expresión la de tus ojos / en tu cara un tanto pálida! / ¡Detrás de ellos parece / que hay sal, y flores, y agua!

No creo que haya suplicio / que más pueda hacer penar, / que querer a una mujer / y tenerlo que callar.

Tu mirada es una flecha / que me hiere cada día, / flecha de amor que convierte / en una flor cada herida.

Salió el mundo de la nada, / Eva de un hueso de Adán, / y tú de la flor más bella / del Paraíso terrenal.

Busqué una blanca paloma / que un mensaje te llevará, / y de celos, desde entonces, / mi corazón tuvo alas”.

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Y del corresponsal en La Orotava, estos sueltos:

“En los primeros días de esta semana se han plantado en la plaza de la Paz, 43 árboles de las especies que se mencionan, y distribuidos en la siguiente forma:

En el medallón, doce acacias retinoides (acacia australiana), flor amarilla-oro, y ocho sterculia acerifolia o brachichiton (árbol botella), flor roja-sangre.

En las carreteras que rodean la plaza, catorce eleagnus angustifolia (sinamomo), flor amarillosa, y nueve acacias julibrissin, (acacia de Constantinopla), flor rosada.

La plantación de estos ejemplares ha sido dirigida por el entusiasta amigo del árbol, don Antonio Delgado Lorenzo, que los ha costeado, para dejar este cordial recuerdo de su estancia en la Orotava. Digno de todos los elogios es el generoso rasgo del señor Delgado Lorenzo.

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En la carretera del Pinito (segundo trozo), ha terminado hoy la replantación de los árboles que se perdieron durante el verano, los cuales han sido facilitados por el jardín de aclimatación de Orotava.

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De una velada. Conforme habíamos anunciado, el domingo tuvo efecto la velada del Liceo de Taoro, que se vio favorecida por una concurrencia numerosa.

El joven periodista, don Sebastián Padrón Acosta, leyó unas bien escritas cuartillas haciendo el elogio de la mujer, que fueron entusiásticamente aplaudidas, así como unos versos, muy sentidos e inspirados de don Juan Pérez Delgado (Nijota) leídos por la señorita Luz Hernández.

También merecieron los aplausos del auditorio la señora Erenia Padrón de Otazo, que ejecutó al piano un nocturno de G. Galos, y los señores Ortega y Alfredo Fuentes, en un monólogo de Pérez Capo, el primero, y el segundo por unas semblanzas de las Mujeres del Valle María Jordán, Lia Tavío y Margarita J. del Castillo, que leyó don Antonio Herreros.

Reciban todos nuestra cordial enhorabuena, por el éxito de la fiesta, que fué amenizada por el terceto de la Sociedad.

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El Liceo hace grandes preparativos para el tradicional baile de Candelaria, que se celebrará el dos de Febrero próximo.

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Militares. A fines del corriente mes se espera en esta Villa al nuevo teniente coronel del Batallón Reserva de Orotava, don Juan Laverón González, que viene a sustituir a don Francisco Quintas Rodríguez, que ha sido destinado al regimiento de Isabel la Católica número 20, de guarnición en la Coruña.

Ha solicitado destino a uno de los batallones expedicionarios en Africa de los de la guarnición de Madrid, el sargento del Regimiento de Tenerife número 64, destacado en esta plaza, don Lorenzo Pérez Díaz.

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Boda. El miércoles de la presente semana, tuvo efecto en esta Villa el enlace de la bella señorita Edelmira Delgado González, con nuestro apreciable amigo don Francisco Linares Alvarez, los cuales fueron apadrinados por la señora doña Ciriaca Delgado de Padrón, hermana de la novia, y don Isaías Linares Alvarez, hermano del novio. Deseamos a los nuevos esposos todo género de felicidades.

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Nombramiento. Para cubrir la vacante producida por fallecimiento del maestro de la escuela del barrio de la Concepción, don Francisco Alvarez Farrais, ha sido nombrado por esta Alcaldía don Rogelio Delgado Mesa, maestro de la escuela nacional de niños de la Dehesa baja”.

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Y una convocatoria de la Comunidad de Aguas El Cantillo:

“Se convoca a los señores partícipes de esta Empresa para celebrar Junta general ordinaria, el día 29 del corriente, y hora de las quince (tres de la tarde) en el exconvento de San Agustín de este pueblo, para tratar de los puntos siguientes:

1. Presentación de las cuentas de 1921 para su aprobación o censura.

2. Elección del Consejo de Administración para 1922.

3. Todos los demás asuntos que se propongan por los señores partícipes.

Realejo bajo, 20 de Enero de 1922. El Presidente, Sebastián González Albelo”.

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Hasta el lunes. Y a perdonar, porque me pasé del folio. Si es mucho, léanlo de dos veces.

jueves, 6 de enero de 2022

216. Los arrestos de doña Francisca (4)

A conclusiones análogas, aunque deducidas de una manera más minuciosa y científica, llega el doctor Chaumont, partiendo del dato de que las impurezas del aire respirable no deben pasar de 0,m.300[1] por 1000 al cabo de una hora, formulando la cubicación necesaria para cada alumno de este modo: para los alumnos de cuatro años, 5,500 metros cúbicos; para los de cinco, 6,120; para los de seis, 6,620; para los de siete, 7,400; para los de ocho, 8,140; para los de nueve, 8,820; para los de diez, 9,520; para los de once; 10,160; etc. De modo que á partir de la edad de siete años se puede aumentar (en números redondos) un metro cúbico por cada año hasta los trece, y dos, también por año, de esa edad en adelante: un adulto necesita una cubicación de 24,940 metros.

Sin embargo, atendiendo á los varios medios de ventilación de que las escuelas deben disponer, las opiniones más autorizadas y los reglamentos mejor entendidos varían entre los 3 y 8 metros cúbicos por alumno.

Las prescripciones que rigen en Francia sobre la materia fijan la altura del salón de clase en cuatro metros como mínimo, que dan una capacidad de cinco metros cúbicos para cada escolar. La ley belga prescribe que la altura de las clases sea de 4,m.50, que dan una cubicación de 5,625 para cada alumno; y muchos países del Norte de Europa señalan 6 y 7 metros cúbicos por plaza.

Aunque nuestra legislación es algo parca sobre la materia, algo dice sin embargo. El Reglamento de 26 de Noviembre de 1838 se expresa así en su artículo 3º: “En todos los pueblos se establecerá la escuela en lugar conveniente que no esté destinado á otro servicio público, en sala o pieza proporcionada al número de niños que haya de contener, con bastante luz, ventilación y defensa de la intemperie”. En el mismo sentido se expresa la Real orden de 1º de Enero de 1839, en su artículo 7º, el Decreto de 23 de Septiembre de 1847 en sus artículos 37 y 38, el Reglamento de 20 de Julio de 1859, el de 10 de Junio de 1868 en su artículo 127, la Comisión para ejecutar el Decreto-ley de 18 de Enero de 1869, que lleva el nombre del Sr. Ruiz Zorrilla, pues aconseja en la base 3ª que “la capacidad de la sala de escuela debe ser de 3 metros cúbicos á lo menos por niño”; la Circular redactada por el Patronato general de las escuelas de párvulos, creado en 1882 por el Sr. Alvareda que dice en su disposición 9ª: “La sala de trabajo deberá cubicar cinco metros por alumno”; el Decreto de 18 de Agosto de 1885 que, regulando el ejercicio de la livertad (sic) de enseñanza, impone á los establecimientos libres para poder ser asimilados á los de la enseñanza oficial, lo preceptuado en el artículo 34 que dice así: “Toda cátedra ó sala de estudio habrá de tener ventilación y capacidad suficiente, á razón de cuatro metros cúbicos por hora de clase para cada alumno que concurra á dicha cátedra".

Aunque algunas de estas disposiciones están derogadas, se halla vigente el Decreto de 5 de Octubre de 1883, refrendado por el Sr. Gamazo, que es el natural complemento y desarrollo de todas las disposiciones anteriores. Dice en su artículo 14, disposición 2ª.: “Las salas de escuelas no han de ser capaces para más de 60 alumnos cada una; tendrán la extensión superficial de 1,25 metros cuadrados por plaza, la altura del techo ha de ser tal que dé una capacidad de cinco metros cúbicos por alumno”.

La escuela que regento, en vez de las 60 niñas que pone como máximo esta real disposición, tiene 82; en vez de 1,25 metros cuadrados por plaza tiene 61,84 decímetros cuadrados (menos de la mitad de lo que establece el precepto legal), y en vez de disponer cada alumna de 5 metros cúbicos del ambiente del salón, solo tiene2m3,282[2], cubicación más baja que la que marca el higienista menos exigente y el estado que menos se preocupa de la Higiene escolar.

Tales son los motivos en que me he fundado para no admitir a muchas de las niñas que solicitaron en Agosto último la entrada en mi escuela, entre las cuales figura la hija de la denunciante Dª. Bárbara Pérez.

Es cuanto tengo que manifestar á V.S. sobre el particular.

Ignoro cuál pudo ser la reacción del alcalde tras la lectura del atento oficio. Pero quiero imaginármela. Lo cierto es que la Junta local se reúne el 28 de septiembre y acuerda remitir a la maestra (oficio de 7 de octubre, número 755), indicándole que dicho ingreso se aplace para el próximo trimestre o para cuando el número de alumnas que asistan por término medio lo permitan. Lo que se le comunica para que se sirva tenerlo presente y cumplirlo en primera oportunidad, inspirándose, como acostumbra, en los imponderables beneficios de la instrucción.

Y concluye: Lo que tengo el gusto de participar á V. para su inteligencia y efectos que se interesan.

(continuamos mañana)



[1]  Otra curiosa fórmula de señalar tres décimas.

[2]  Se continúa con la nomenclatura sui géneris.

lunes, 13 de diciembre de 2021

197. Tranvía hasta Icod

El 21 de febrero de 1901 se lleva a cabo la primera prueba para comprobar el funcionamiento del tranvía: desde La Cuesta hasta el muelle santacrucero y luego hasta La Laguna (junto a La Concepción). En los días previos se había hospedado en el Hotel Taoro el monarca belga, Leopoldo, quien se interesó por el proyecto del citado medio de transporte, ya que la empresa que lo iba explotar era de Bélgica. Se inaugura oficialmente el 7 de abril.

En 1904 el tranvía llegará hasta Tacoronte. Se abre entonces la posibilidad de que la línea se pudiese ampliar hasta el Valle de la Orotava. Pero el sueño venía de años atrás, casi desde el nacimiento del primer tramo que se puso en marcha. Hubo varios intentos, pero ninguno fructificó. Incluso, tras su creación en 1912 y su constitución al año siguiente, el Cabildo de Tenerife aprobó autorizaciones para el estudio y posible concesión de nuevas vías. Pero otros intereses ahogaban las propuestas.

Así, hace hoy exactamente 120 años, en Diario de Tenerife, periódico de intereses generales, noticias y anuncios, el 13 de diciembre de 1901 (viernes), y en sus páginas 2 y 3, se incluía la siguiente información:

“Red de tranvías

En la sesión del 30 se leyó una proposición de ley para otorgarla concesión de un tranvía eléctrico de la Laguna á Tacoronte. El Sr. Marqués de Villasegura* [el octavo después de la creación del marquesado por Felipe V] la apoyó, y entre otras cosas dijo lo siguiente:

Esta red que la indicada Sociedad trata de llevar á cabo, contando con el concurso de los hijos del país y de los capitalistas isleños, á quienes al efecto ha invitado, llegará por el Norte hasta Icod, con un ramal al Puerto de la Cruz, teniendo necesidad de dividir la sección de San Cristóbal de la Laguna á Icod en tres partes: la primera, al pueblo de Tacoronte, que es objeto de esta proposición de ley, y la segunda, desde este punto á la Orotava, por las dificultades técnicas que ofrece el trazado del proyecto en la parte del Barranco Hondo, comprendida entre Tacoronte y la Orotava; pues en esta parte del camino forma la carretera, que es de tercer orden, tales zis-zas, y fué tan erróneamente calculado el estudio de esta carretera en el indicado punto, que se hace imposible que el tranvía pueda vencer estos defectos de construcción; y como ya esta aprobado un proyecto de puente de hierro que evita esos inconvenientes y economiza mucho camino y grandes dispendios, la Sociedad belga ha interesado la pronta terminación del expediente del citado puente, devuelto a la jefatura de Obras públicas de Canarias, y del que hace tiempo me vengo ocupando para presentar los estudios á la aprobación superior aunque estos están ya hechos, circulando el tranvía por el indicado puente; y si no se han presentado hasta la Orotava, que es en realidad la distancia que compone la segunda sección, es porque la Dirección general de Obras públicas no aprueba ningún proyecto de trazados para obras que no estén completamente terminadas.

La Sociedad espera la terminación del puente para presentar su proyecto, y desea también extender su beneficiosa acción por la parte Sur de la isla, una vez terminada la sección del Norte, pues empezaría sin pérdida de tiempo los estudios de la parte Sur de la isla que comprenden de Santa Cruz de Tenerife á Candelaria, Arafo y Güimar.

Bien quisiera que tales mejoras las realizasen los capitales españoles y más aún los isleños; pero ya que no contamos con el espíritu de asociación ni con los grandes capitales que para tales empresas se necesitan, me veo obligado, en bien de los intereses regionales que represento, á ofrecer á Compañías extranjeras todas mis simpatías y apoyo moral; pero si al llegar el momento de la subasta del proyecto en cuestión los capitalistas canarios ofrecen garantías de que los trabajos se llevarán á cabo pronto y bien, ahí entonces mis simpatías estarán de parte de los míos; y rogaría á la Sociedad belga que desistiese de su empresa; pero si sucede lo contrario, seguiré mi tema en este asunto, como en todo lo que se relacione con los progresos materiales que ambiciono para mi querido peñasco; si San Miguel quiere, que haga el milagro; si no, que lo haga el diablo; pero que el milagro se haga.

Leída por segunda vez la proposición fué tomada en consideración, anunciándose que pasaba á las Secciones para nombramiento de Comisión”.

*Imeldo Serís-Granier y Blanco (1848-1904). Y por si te apetece más información, pincha en este enlace: https://es.wikipedia.org/wiki/Imeldo_Serís

Diario de Tenerife tenía la redacción en la calle San Francisco y era su director don Patricio Estévanez, usuario del citado tranvía hasta el barrio de Gracia, lugar de la residencia familiar de los Estévanez, donde se hallaba sembrado el almendro que inspiró a su hermano Nicolás: Mi patria no es el mundo; / mi patria no es Europa; / mi patria es de un almendro / la dulce, fresca, inolvidable sombra. Ya maduraba por ese entonces don Patricio la idea de crear la Asociación de la Prensa, hecho que se plasma de manera definitiva cuando la correspondiente autoridad gubernativa la autoriza en noviembre de 1902. Pero de este particular sabe mucho más el maestro y amigo Salvador García.

Como el PP realejero aún no me ha vetado, porque tiene entretenimiento con el muro de El Monasterio (La Montaña), hasta mañana.