martes, 14 de septiembre de 2021

128. Más vale maña...

Nos deleita La Prensa (ver ilustración adjunta, o pinchar en el enlace que te dejo a continuación a fin de que puedas disponer de una más fácil lectura: https://h3.bbtk.ull.es/pandora/cgi-bin/Pandora.exe?fn=commandselect;query=id:0003644205;command=show_pdf;texto=La%20Prensa%20(Santa%20Cruz%20de%20Tenerife)%2019/03/1917.%20P%C3%A1gina%201#view=FitH&pagemode=none) del 19 de marzo de 1917 con todo un alarde informativo para poner de manifiesto que la lucha canaria goza de muy buena salud. Vayan apenas dos apuntes del amplio reportaje.

De Leoncio Rodríguez, fundador y propietario del periódico en cuestión, estas líneas:

“Sus juegos, sus ejercicios y aficiones han conservado en él la fortaleza, agilidad y resistencia que dieron fama en el mundo a los isleños y que se revelan todavía en su diversión favorita: la lucha.

La lucha canaria reúne los atractivos y emociones de un ejercicio heroico, clásico y bello.

La lucha es la fuerza al servicio del ingenio del combatiente, la hidalguía del vencedor con el vencido, la sutileza y la bravura, el combate duro y empeñado, sin sangre y sin holocausto, y tras del combate la mano que se tiende generosa y caballeresca para recoger al caído, y el abrazo de paz y fraternidad como remate triunfal.

La lucha debiera erigirse en espectáculo predilecto del pueblo, en nuestro deporte por excelencia, socorrido por su arte, su plasticidad y su intenso grado de emoción. Así evitarías el que se aclimataran en este país aficiones incultas y sanguinarias, que pervierten el gusto y hasta el instinto y los sentimientos de la muchedumbre”.

Y de Diego Crosa y Costa (Crosita), estos versos:

Siempre será sano el hombre  / que tenga, como el isleño, / la lucha por ejercicio / y el gofio por alimento.

Más vale maña que fuerza, / dice un refrán español; / por eso vence Angelillo / al más recio luchador.

En La Laguna Andrés Rosas, / en Tegueste los Riveros, / en Santa Cruz Marianito... / ¡que les traigan los herreños!

De nada sirve el desvío / en lucha con la mujer... / si tiene buena cadera / nos hace dar un traspiés.

Una palmada por dentro, / un cango y un remolino; / el que sabe las defensas  / tumbar puede al enemigo.

A nuestra lucha le dicen / los que la elogian sport; / si es canaria, ¿por qué el nombre / no ponerle en español ?

Reyes, el rey del terrero, / levantando, maravilla; / lo mismo suspende un hombre / que un par de balas de harina.

No hay vencedor ni vencido / en la lucha de Canarias: / tras la brega beben juntos / y como hermanos se abrazan.

Las muchachas de Los Llanos / avergüenzan a sus novios, / porque ni con zancadillas / consiguen tirar al Sopo.

Para un luchador garrarse / y en el terrero vencer, / debe, ante todo olvidarse, / del vino y de la mujer.

El Guarda con una burra/ luchando ayer me tiró, / y otra burra en el camino / por el cuello me sacó.

No hay grados en los que luchan, / pues, he visto que se agarran / un Herrero y un Obispo, / un Capitán y un Brigada.

lunes, 13 de septiembre de 2021

127. Encuentro animadísimo

Debieron saber a poco las dos luchadas (en Santa Cruz y en Tejina), de las que se dejó fiel y prolija constancia en las entradas anteriores, porque el 19 de marzo de 2017 (lunes), la prensa nos informa de un nuevo encuentro entre ambos contendientes, celebrado en la Plaza de Toros el día anterior. Estas son las dos crónicas al respecto. La primera, más escueta; pero la segunda, con todo lujo de detalles (y quejándose por falta de tiempo).

Gaceta de Tenerife, página 1:

“El encuentro de ayer entre Tegueste y Tejina contra Santa Cruz, fué muy interesante por lo variado y pródigo en encuentros emocionantes. Hubo 31 luchas ganando Santa Cruz 18.

Se distinguieron de esta Capital en primer lugar Diego Guerra Brito que venció a Canino, Domingo González, Victoriano Rodríguez y F. Santana.

Eusebio el Herrero ganó las luchas contra Marcelino Dorta y F. Melián. Déniz que logró derrotar al Merlo y a Angelito.

José Martín (Sopo)  ganó tres luchas: Liborio Pérez, Severiano Jiménez y Agustín Darias. José Reyes estuvo como siempre hecho un coloso; ganó a Emilio Rivero, a José Alvarez y al poderoso Francisco Hernández (el de la caldera).

Del bando de Tegueste y Tejina fueron aplaudidos Indalecio González (que ya se había distinguido el domingo anterior) quien ayer ganó tres encuentros; Juan Díaz que ganó otros tres y Emilio Rivero que venció en un emocionante encuentro con Déniz.

Asistió numerosa concurrencia”.

Diario de Tenerife, página 2:

“Ayer devolvió la gente de Tegueste y Tejina la visita que el Domingo le hicieron los luchadores de esta capital. Y lo mismo que la luchada celebrada en aquel último pueblo, fué la que hoy reseñamos, un encuentro animadísimo, variado, exento de paréntesis fastidiosos; desfilaron los luchadores de Tegueste y Tejina como discípulos aprovechados de una mano maestra y tuvieron la suerte los de Santa Cruz de salir una vez más airosos en el pugilato de arte y fuerza del deporte canario, entusiasmo y admiración no solo de los hijos del país que lo queremos como cosa nuestra que es, sino también del elemento peninsular y extranjero entre los que hay muchísimos fervorosos partidarios y enamorados de la esbeltez, fortaleza y originalidad de los lances de la lucha.

¿Héroes de la tarde? No permite el tiempo escaso de que disponemos señalar detalladamente los méritos de cada uno. Por otra parte, luchadores como José Martín Sopo no necesitan ponderación; su trabajo, vencido o vencedor, lleva impreso siempre el sello del maestro; sus tres o cuatro luchas de ayer fueron dignas hermanas de aquellas otras que tuvieron como testigo el pueblo de Tejina.

José Reyes, Déniz, Eusebio son figuras que honran a la sociedad Fomento, yunque en el que han sido forjadas las burras trágicas, las caderas triunfantes.

Diego Guerra Brito estuvo ayer... brutal; casi no ha habido tarde en la que este muchacho, nacido sin duda para la lucha canaria, no haya conseguido un éxito; el triunfo de ayer tarde, sin embargo, solo puede compararse con el que obtuvo en el Teatro Viana la tarde del 11 de Febrero o el obtenido en esta misma Plaza la tarde del 4 del corriente.  Con un dominio y poder grandísimos y una sangre fría que debe ser la desesperación de sus adversarios, Guerra Brito ha conseguido con unas luchas, que ni él mismo entiende, las mayores explosiones de entusiasmo en el público.  Más que las luchas ganadas, sus defensas contra el poder de Marcelino Dorta que se salvó milagrosamente del naufragio, fué el soberbio remate que Brito puso en su despedida a la brillante temporada que ha realizado.

Simeón y Angelito, dos joyas admirables en lo que la lucha tiene de artístico, nos proporcionaron con un desafío de cinco luchas, unos minutos de gratísima emoción; ágiles, sagaces, valientes, los dos luchadores hicieron verdaderas filigranas en sus encuentros quedando vencedor Simeón Morales por una lucha de ventaja.

Indalecio González y Juan Díaz, de Tegueste y Tejina, estuvieron afortunados, siendo, muy aplaudidos. Y por último justo es que conste aquí el magnífico juego de caderas del encuentro entre Deniz y Emilio Rivero, soberbia disputa entre el maestro casi veterano que todavía hace honor a sus buenos tiempos y el joven principiante aspirante ya (y camino va de conseguirlo) a uno de los primeros puestos.

La primera lucha de la tarde la ganó Francisco Mesa, contra Andrés Hernández; ya era hora de que este muchacho que sabe luchar y defenderse gustara las mieles de la victoria.

Indalecio González que también dejó bien sentado el pabellón de Tejina el Domingo anterior, continuó su carrera victoriosa venciendo a Francisco y a Juan Mesa y al notable Manuel Ríos.

A Manuel García le parece demasiado triunfo el de Indalecio para un muchacho que empieza; da en tierra con Indalecio en una defensa de muslo y perece ¡ay! víctima de su acometividad y del inmenso poder de Alvaro Canino.

Este vence también á Leonardo, el Surdo, el cual es sustituido por Diego Guerra Brito, que vence á Camino.

Agarra después con Domingo González; surge la burra marca Brito y como no es suficiente, Diego Guerra recurre a otra cosa de su invención y derrota a González. Un entusiasta aficionado que está a nuestra lado le pregunta al soberbio luchador: Guerra ¿qué lucha es esa? Y Diego, el propio autor, medita un poco para contestar sonriéndose: ¡Qué se yo!

Cayó también V. Rodríguez y agarra después con Brito el afamado Santana, inicia éste la lucha queriendo levantar a su contrario y quedó trabada poderosa como un garfio la burra; fueron unos segundos memorables: resistió con alma Santana tres, cuatro, varias sacudidas de su adversario hasta que perdidas las fuerzas tuvo que ceder a la presión del terrible tentáculo que le aprisionaba la pierna. Santana, vencido, fue aplaudido con mucha justicia.

Al fin Diego Guerra cayó, como caen los valientes, a manos de Marcelino Dorta.

Eusebio García gana dos luchas contra Dorta y Francisco Melián y fué vencido por Juan Díaz.

Caen también Cedrés y Francisco González.

Mariano Cabrera, inteligente busca el modo de derrotar a Juan Díaz para caer después a los pies de Victoriano Rodríguez el Merlo.

Victoriano y Angelito, que salió después, encontraron la muerte entre los brazos de Déniz.

Y fue entonces cuando presenciamos un discutidísimo juego de caderas entro Emilio Rivero y Déniz, ganando Rivero.

Desde la tarde de Tejina tenía José Reyes clavada una espina; ayer consiguió sacársela, venciendo a Rivero; después tiró con gran dominio a José Alvarez y a Francisco Hernández y se retiró satisfecho de haber cumplido con su deber.

Adrián venció a Liborio, pero como el Tribunal tenía dudas volvieron a agarrar y fue entonces Liborio el vencedor.

Manuel Mora pone en jaque con un ataque rápido a Liborio, pero el Indio hace tiempo que tiene el santo de espaldas y fué derrotado.

José Martín vence dos veces a Liborio (por ordenarlo así el Tribunal) y se retira después de derrotar también a Severiano Jiménez y a Agustín Darías.

La última lucha de la tarde la ganó Salvador Guerra contra Pedro Rodríguez.

Fueron los encuentros 31, ganando Santa Cruz por 6 de ventaja.

El público, bastante numeroso, estuvo correcto y complacido tributó aplausos a uno y otro bando, acatando dócilmente las decisiones del Tribunal que dicho sea de paso y sin que ello signifique censura que pueda molestar, no estuvo ayer justiciero al ordenar nuevos agarres en luchas perfectamente decididas.

De algún incidente particular, hijo del apasionamiento, no queremos hacernos eco.

De la sensatez y del entusiasmo de los directores de los partidos que vienen y van a medir noblemente sus fuerzas hay que esperar que no se interrumpan estos torneos, en los que todos son admirados y aplaudidos con la lealtad característica de nuestra tierra”.

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A perdonar la extensión, pero creo que merecía la pena comprobar la importancia que se daba a estas crónicas. ¿Ha perdido el periodismo con el paso de los años? Sí, son otros tiempos. Dejémoslo así.

viernes, 10 de septiembre de 2021

126. Una semana para enmarcar (y 4)

Y aunque la frase resulte un poco profana, el espectáculo realmente, revestía caracteres de gran acontecimiento. Automóviles, coches y hasta jinetes en humildes borricos, comenzaron a afluir a Tejina, como si todo aquello fuese para coronar a San Bartolomé, patrono del lugar. Así es que no andaba muy descabellado el amigo Recco, con la fracesita [sic] en cuestión.

¡Los luchadores!... ¿Qué decir de los luchadores, que no resulta pálido ante la realidad? Los muchachos comprendieron que en momentos tales había que agotar el repertorio, e hicieron un  verdadero derroche de facultades.

Hubo un debutante, Indalecio González, de la escuela de Rivero, que dejó a gran altura el establecimiento. Y de los consagrados en el arte citar nombres y proezas sería llenar un montón de cuartillas.

Colosales, geniales, inmensos como siempre estuvieron Rivero, Reyes, Mariano, Déniz, Angelito, Guerra, Martín, y todas las demás eminencias del partido.

Hubo un encuentro entre Déniz y Rivero verdaderamente sensacional y un remolino de José Martín, al atlético Pancho Hernández, que hizo estremecer de asombro y de admiración a todo el público. ¡Bravo, estupendo, inconmensurable, señor don José. Ya sabíamos que era V. un artista de recursos supremos, pero remolinear a un hombre en esa forma, con esos arrestos y esa elegancia, no lo hace más que usted, solo usted! Y perdónenos que le tratemos de usted, porque desde ayer merece el tratamiento de categoría.

Fué, sin duda, esta lucha la mejor de la tarde. Y no quisimos ver más, porque hubiera sido profanar el recuerdo de ese inolvidable, fenomenal, maravilloso remolino, llamado a pasar a la historia como uno de los episodios más famosos que se han visto en el terrero, y que acaso no vean más ni las presentes ni las venideras generaciones.

Desde hoy, señores de Tejina, habrá que modificar la copla popular, y decir únicamente:

San Mateo está en la Punta, / y San Juan en Bajamar; / ¡José Martín en Tejina!... / cada santo en su lugar.

Ved ahí cómo, sin pensarlo ni quererlo, hubo ayer una verdadera coronación en Tejina. ¡La coronación de Pepe el Sopo, como el más genial e inmortal de los luchadores.

Y hasta otra.

Firma: Un turista

Y en El Progreso, página 2:

“La lucha de Tejina, bajo la firma de Morrocoyo

Muchas personas que concurrieron ayer al pueblo de Tejina para presenciar la lucha anunciada entre los luchadores de la sociedad de esta capital y los de aquel pueblo, hallábanse entusiasmadas del resultado del espectáculo y en general del buen día que se pasó alegremente en el pintoresco local habilitado de terreno.

Se situó éste en la finca que habita nuestro querido amigo D. Adolfo González frente a la casa misma y en una explanada sembrada de laureles, desde donde se domina buen trozo de la vega y el mar.

Reinó durante todo el espectáculo la mayor cordialidad entre los luchadores que a pesar de que procuran darse buenos batacazos, supieron amorosarlos con buen vino y hubo encuentros sensacionales y emocionantísimos, sobre todo varios de Rivero con Déniz y de Pancho Hernández con Pepe el Sopo.

Se reveló ayer un luchadorcito nuevo llamado Indalecio, discípulo de Emilio Rivero, que dejó en buen lugar el pabellón del famoso Secretario de Tegueste.

Hubo folías por todo lo alto, isas, vino y sol.

Todos los forasteros se hacen lenguas de la proverbial hospitalidad de los tegineros [sic] y especialmente de la cortesía y caballerosidad de nuestros amigos los Sres. González y Rivero, cuya casa fué ayer de todo el mundo.

La gorda y placentera cara de Pepe Cruz irradiaba ayer como un sol”.

Por último, Diario de Tenerife, página 2:

Luchas canarias

“En el pintoresco pueblo de Tejina se celebraron ayer las anunciadas luchas entre la Unión de luchadores de Tegueste y Tejina y el Fomento de luchas canarias, de esta Capital, resultando vencedor este último equipo.

Numerosos aficionados de esta Capital y de La Laguna acudieron al interesante partido de luchas celebrado ayer en Tejina”.

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Hasta la próxima semana, en que seguiremos fisgoneando (hurgando), porque, y salta a la vista, fue prolífica la información relacionada con la lucha canaria en esta década (1910-1919), que venimos desmenuzando en este blog y gracias a que cuento con la complicidad de algunos lectores. Agradecido.

¿Del periodismo actual? Me voy a callar, que no es saludable mear pa´rriba.

jueves, 9 de septiembre de 2021

125. Una semana para enmarcar (3)

¿Y qué me dicen ustedes de Pepito El Sopo? Pues nada, que estuvo todo un soporífero y supermonumental.

Tres luchas nada más. Lo suficiente para acreditar su merecido cargo de capitán y de entrenador del equipo de esta Capital y del sobrenombre de su Majestad Pepe El Sopo.

Le tocaron tres fornidos teguesteros: José Alvarez, Andrés Hernández y Pedro Rodríguez.

Venció al primero por una contra de la palmada para atrás; al segundo, por una levantada con remolino y toque por dentro y al último por una levantada y cango por dentro (Lluvia de aplausos y pesetas).

El Sopo fue vencido por Pancho el de la Caldera y Brito por Juan Martín Ramos.

Las demás luchas, por extensa de esta reseña, nos vemos obligados a no detallar cómo de costumbre.

Baste saber que todas fueron interesantes y que los aplaudidos luchadores de Tegueste y Tejina, honraron a su viejo maestro Rivero, demostrando que son de lo mejorcito con que cuenta el deporte regional desde Gracia para arriba.

Porque desde la ermita para abajo, hay que reconocer que contamos con una pléyade de luchadores que ya, ya…

La nota final de la tarde fué el encuentro del notable luchador lagunero Ángel Alvarez (Angelito) y el no menos notable Manuel Mora (el Indio), que nos obsequiaron con unas preciosas luchas, tal como las exige el arte en este deporte regional.

Angelito venció a su contrario por 4 magistrales luchas, contra 3, también monumentales, de El Indio.

La segunda pareja, compuesta por Victoriano Rodríguez y Juan Mesa, desarrollaron también interesantes luchas, resultando vencido este último por 3 a 2.

El próximo domingo se verificará un segundo encuentro de los luchadores de esta capital y los de Tegueste y Tejina, en un amplio local de este último pueblo.

¡A Tejina, pues, el domingo!

¿Y el Zurdo? ¿Por qué no luchó el domingo este simpático y famoso luchador.

Firma: El amigo Melquiades”.

Y de la luchada de vuelta, celebrada en Tejina el siguiente domingo (día 11), el 12 de marzo de 1917 (lunes), estas referencias de las cabeceras que se indican:

La Prensa, página 2, amparado en el titular: Revistillas, la fiesta regional

“San Bartolomé en Tejina... cada santo en su lugar.

Día memorable el de ayer para nuestra fiesta regional. Lucha en pleno campo, a la sombra de unos viejos laureles, con buen sol, buen vino, y buenos luchadores... Y todo esto en medio de una paz geórgica, entre canturías de capirotes y alegre rumor de aguas en las acequias... ¿Qué más queríais, ilustres campeones?

No faltaba más que un poeta regional, inflamado de bucólica inspiración, que a la mitad de la lucha nos hubiese leído unos bellos romances cantando aquel panorama, aquel sol y aquel sabor a la tierra. Pero nuestros poetas, que suelen estar en todas partes, no aparecieron ayer por Tejina. Unicamente se dejó ver Gil Roldán. Pero a Ramón, después que le hicieron presidente honorario de las luchas como quien dice, el mariscal Joffre, le ha dado por tomar demasiado en serio el papel. Y nos quedamos sin poeta y sin melodía.

Fué una lástima, porque el espectáculo bien merecía un cantor que estuviese a la altura de las circunstancias. ¿Y Crosita? ¿Dónde estaba ayer el vate regional, que tampoco se dejó ver por tierra tejinera? En fin, queridos lectores, a falta de inspirados poetas conformaos con esta prosaica y deslavazada reseña.

Decir que Tejina se vistió ayer de gala para recibir a los forasteros que la visitaron, sería hablar de lo que ya se sabe, tratándose de pueblo tan rumboso y hospitalario como aquel. Hubo hasta cohetes voladores, surcando los espacios. Y si no hubo repique de campanas, fué porque la crisis del tomate, tan aguda y tan ruinosa en Tejina, le ha quitado el humor hasta al sacristán de la Parroquia. ¡Oh, los empaquetados, las charcas, los tomateros y las tomateras!... ¡Cuánta alegría y cuánta abundancia ayer! ¡Cuánta soledad y cuánta desolación hoy!

El pueblo, sin embargo, no ha perdido todos sus atractivos. Y te quedan sus mujeres. Una morena y una rubia vimos ayer, presenciando la lucha, que ya las quisiera Castalia para su concurso de beldades.

Pero, ¿a qué seguir hablando del panorama? Ya hemos dicho que era digno del estro de un poeta. Y de la concurrencia ¿qué decir también de la concurrencia? Que era de lo más selecto de Las Canteras abajo, aumentada y realzada por centenares de touristas santacruceros. Y claro es que no faltaron ni el presidente del turismo, ni algún miembro de la antigua X, ni el señor cura del lugar, para hacer honor a tanto huésped.

En una sola frase compendió Antonio Recco, qué es un espíritu bastante observador, la impresión que todo aquello causara al visitante, en presencia de tan lucida romería:

¡Ni la coronación de la virgen de Candelaria!...

(finalizamos mañana)

miércoles, 8 de septiembre de 2021

124. Una semana para enmarcar (2)

Pasamos ahora a Gaceta de Tenerife, página 1:

“Ayer tarde se verificó el encuentro entre el partido de esta Capital y el de Tegueste y Tejina.

La concurrencia fué muy numerosa.

Hicieron su presentación por el partido de Tegueste y Tejina nuevos luchadores en el terrero de esta Capital, todos ellos muy fuertes y conocedores del deporte canario lo que contribuyó a que el espectáculo fuera variado y el triunfo muy discutido.

Comenzó la lucha presentándose en el terrero Victoriano Rodríguez que despachó a cuatro luchadores de esta Capital y hubiera seguido tranquilamente su tarea de no existir en el cuadro de nuestros luchadores Diego Guerra Brito que acabó con el temible Victoriano y con cuatro adversarios más, retirándose a descansar.

Angelito en la lucha corrida no estuvo afortunado; venció a Adrián pero fué seguidamente derrotado por Salvador Guerra.

Luchador de la tarde del partido de Tegueste y Tejina fué un muchacho admirable por su habilidad y limpieza; dio en tierra con cuatro excelentes luchadores: El Indio, Déniz, Manuel García y Francisco González. Fué muy aplaudido y obsequiado con dinero por algunos admiradores.

A este luchador, que nos dijeron se llamaba Liborio Pérez, lo tiró Diego Guerra Brito que volvió al terrero; ganó además otra lucha y fué vencido, no sin trabajo, por José Martín Ramos.

Mariano Cabrera, consagrado ya como figura del deporte, había ganado ya una magnífica lucha retirándose por quedar en tabla con un adversario; salió contra Martín Ramos y le dio dos o tres jaques, pero fué vencido.

Clemente, poco ídem, levantó poderosamente por Martín Ramos venciéndole.

Emilio Rivero no pudo con Clemente ni José Reyes con Emilio Rivero y los tres, ni vencedores ni vencidos, se retiraron.

José Martín (Sopo), maestro indiscutible, ganó tres encuentros, cayendo a manos del notable Francisco Hernández.

Este fué vencido por Ricardo Campos que por no ser menos que su amigo El Sopo ganó también tres luchas.

Quedó vencedor el partido de esta Capital por dos o tres luchas de ventaja.

La nota principal en el encuentro de ayer fué la del compañerismo entre los luchadores de uno y otro bando; así debe ser siempre.

Agarrar con entusiasmo y con ganas de triunfar, pero sin que quede nunca, terminadas las peripecias de la lucha, la menor animosidad entre los adversarios; el público en general aplaudió ayer, sin distinguir el bando de los campeones, todo lo que fuera arte, gallardía y limpieza en el deporte; afortunadamente van escaseando también, gracias a la vigilancia de la autoridad, las intemperancias de alguno que otro apasionado o ignorante.

Cerróse la lucha de ayer con unos desafíos; en ellos hicieron alardes de habilidad, verdaderas filigranas, Angelito y El Indio, y Juan Mesa y Victoriano Rodríguez”.

El 6 de marzo de 1917 (martes) se continuaba en Diario de Tenerife, página 2, con el relato de las luchas del pasado domingo.

“Ayer adelanté a los lectores de DIARIO DE TENERIFE, que las luchas del domingo había sido interesantísimas y obligado estoy a justificarlo detallando los emocionantes encuentros que presenciamos en nuestro circo taurino.

Antes de entrar en materia, séame permitido enviar mi afectuoso saludo a los bizarros y atléticos luchadores de Tegueste y Tejina, dignos ejemplares de la raza, que el domingo vinieron a demostrar que con el gofio de allende las Canteras se puede disputar el terrero a los campeones de la lucha canaria.

¡Vamos a verlo!...

Citaremos antes las más importantes luchas de la tarde, pues ellas merecen lugar preferente en esta reseña.

Liborio Pérez, mocetón fornido, de Tegueste, aprovechado discípulo de Diego Rivero; sale al terrero con Manuel Mora El Indio, ese morenito del Fomento que ha causado algunos disgustitos a los laguneros. La lucha es breve. Liborio lo encadera con pasmosa ligereza, dando con él en tierra.

Se las entiende luego con el famoso Déniz, el rey de la cadera; pero esta vez Déniz dio con la horma de su zapato, pues el teguestero por medio de una hábil cadera cambiada, le descartó de la contienda. (Aplausos)

Manuel García, el Chiflado, el hombre de la seriedad, agarró no muy de su gusto con el vencedor de sus dos anteriores compañeros, siguiendo la misma suerte de éstos. El Chiflado encaderó a su contrario, pero Liborio, se defendió con una magistral virada que lanzó a tierra al serio.

Liborio venció también a Francisco González (el de las Gaseosas), por un cango por fuera. Pero, a cada santo le llega su día … y a Liborio le llegó también al verse frente a Guerra Brito.

La lucha fué emocionante. Liborio levantó a Brito y cuando ya se le creía vencido, éste por medio de una burra majorera, de las inevitables, dio en tierra con el bravo teguestero. (Prolongados aplausos). 

¡Bien por Brito y muy bien por Liborio! Esto es luchar y lo demás es tontería…

Brito sigue siendo dueño del terrero y se las entiende con seis luchadores más de Tegueste.

Derrota a Victoriano Rodríguez, por cogida del muslo; a Alvaro Canino, por una burra; a Hilario Alonso, por toque por dentro, después de agarrar varias veces; a Marcelino Dorta, por una levantada con cango; a Santana por una rápida y monumental levantada; y a Domingo González por una palmada para atrás.

Terminadas estas magistrales faenas, una de las mas interesantes de la tarde, Brito recibió grandes ovaciones, dinero y vuelta al ruedo…

(continuamos mañana)

martes, 7 de septiembre de 2021

123. Una semana para enmarcar (1)

Nos sumergimos ahora, en esa incursión por el pasado, en una semana de las que podríamos calificar como para enmarcar. Y la prensa reflejó fielmente, y con gran profusión de detalles, toda la parafernalia (o movida, que se estilaría más ahora) en torno a dos luchadas celebradas los domingos 4 y 11 de marzo de 1917, en Santa Cruz y Tejina. Nos hacemos eco, en primer lugar (la llevada a cabo en la Plaza de Toros), de lo que recogieron algunos periódicos el día siguiente (lunes, día 5).

En La Prensa (número 2236, año VII), y en su página 2, con este titular: La fiesta regional, la lucha de ayer.

“Entrada regular. El público, impaciente por el retraso en comenzar el espectáculo, se lamenta de la falta de puntualidad de los señores de la Comisión. (Pitos... imaginarios.)

Y comienza la faena con bastante desánimo en los luchadores y en el público. Falta un juez de campo, y hay que improvisarlo. Pero al fin aparece, risueño y placentero, Luis Delgado, con la plana mayor del partido, y lo que el Señor Figueredo, impaciente, creía que iba a ser una función de ánimas, se convierte en una lucha con todas las generales de la ley. (¡Rabien los que faltaron ayer, por no sabemos qué tiquis-miquis de partido!)

Los chicos de Tegueste (unos mozos noblotes, coloraditos y muy amables), vienen dispuestos a demostrar que los discípulos de Rivero no les van en zaga a los del Sopo. Y pelean con una bizarría y un heroísmo verdaderamente espartanos.

Rivero nos tenía reservada una sorpresa: el debut de Liborio Pérez como luchador de la más clásica escuela teguestera. ¡Bravo, por el bisoño! ¡Eso es tener coraje en el pecho y confianza en los puños! Derriba a Déniz, el coloso de la cadera, y a otros dos de lo más granadito. Y Liborio imperturbable con su moña caída, que resulta ser una cresta de gallo fino…

Cae, por último, en sensacional encuentro con Guerra Brito, que se consagró como una de las primeras lumbreras de la lucha. Ya decíamos todos que este joven lampiño y algo cazurro era de cuidado.

Guerra y Liborio fueron los hombres del día. Y que perdonen los maestros si decimos también que fueron lo mejorcito de la tarde. ¡Bien por las criaturas!

Ahora quisiéramos dedicar los debidos elogios a los demás campeones, que hicieron faenas admirables, pero que nos perdonen si omitimos nombres y detalles, en atención a los apremios periodísticos. Baste decir que todos rayaron a gran altura; que todos nos hicieron pasar unas horas agradables.

Los desafíos finales, brillantísimos. ¿Se puede pedir más por una peseta, que aquellos soberbios, estupendos, monumentales juegos relámpagos entre Angelito y Manuel Mora? ¡Magnífico, jóvenes terremotos!

Como era de esperar, Angelito, el fenómeno lagunero, quedó vencedor en el desafío.

Y no hubo más... ¡Ah, sí! Hubo que los dos partidos se dieron cita para el domingo en Tejina, donde, además de lucha, parece que habrá unos sabrosos chernes y un excelente mojo-picón para seguir fomentando las energías de la raza y la afición a los sanos deportes regionales.

Será un día de grata expansión para los dos partidos.

Celestino y Adolfo González, principales organizadores de la tournée, se prometen un éxito completo.

Por de pronto, parece que aquellos amigos aspiran a fomentar el turismo allende Las Canteras.

Y esto, a la verdad, no puede ser más patriótico.

¡¡¡A Tejina, pues!!!

Firma: Uno de las gradas”.

Y en Diario de Tenerife, página 2, a modo de adelanto:

Deportes: luchas canarias

“El encuentro de luchas canarias celebrado ayer en la Plaza de toros ha sido uno de los mejores organizados hasta la fecha.

Tomaron parte en este encuentro la Unión de luchadores de Tegueste y Tejina capitaneados por el viejo maestro del deporte regional señor Rivero y el Fomento de luchas canarias, de esta Capital, a cuyo frente figura el notable luchador José El Sopo.

Como hemos de publicar la acostumbrada y detallada reseña del espectáculo, nos limitamos solamente a decir hoy que las luchas de ayer fueron interesantísimas, no solo porque en ellas tomaron parte famosos luchadores de Tegueste y Tejina, sino porque desarrolláronse emocionantes luchas, que despertaron enorme emoción entre los muchos aficionados.

Resultó vencedor el Fomento de luchas canarias, de esta Capital, por 18 luchas contra 14.

Asimismo, resultaron interesantísimos los desafíos verificados entre el notable luchador lagunero Angelito con el de esta Capital El Indio y entre José Mesa y Victoriano Rodríguez”.

(continuamos mañana)

lunes, 6 de septiembre de 2021

122. Tender la mano generosa

De las dos crónicas rescatadas del 5 de febrero de 1917, en los periódicos que se indican, destacamos un nuevo llamamiento para que se respeten las esencias de la lucha canaria y que no se desvirtúen las señas de identidad de un noble deporte. Muy interesante la de El Progreso, firmada por Morrocoyo.

El Imparcial, página 2:

“Por tres o cuatro luchas de ventaja, pues con el desorden que ciertas incidencias provocaron, no nos pudimos dar exacta cuenta del verdadero resultado, venció ayer la sociedad de luchadores de la vecina ciudad a la de esta Capital, durante las luchas que se verificaron ayer por la tarde, en el Parque Recreativo.

Y aunque no se puede negar que hubo buenos y emocionantes encuentros, la impresión general fué de disgusto y cansancio entre el numeroso público que presenció el desafío.

No deben olvidar los luchadores que este sport, canario por excelencia, denota, además del poder, destreza y habilidad en los hombres que a él se dedican, un sentimiento de nobleza que lo hace digno de figurar entre los que, con justicia, pueden llamarse cultos.

Y así nos parece censurable que se apele a ciertas feas habilidades, como la de pedir lucha uno de los contendientes cuando se nota cansado y próximo a ser vencido, o a gestos y actitudes tan abominables como los de desprecio al compañero que cae. Y estos dos hechos ocurrieron ayer, no sin la justa protesta de los espectadores.

Para que las luchas no terminen por el cansancio de los buenos aficionados, o no degeneren en pugilatos innobles, es menester que los miembros directivos de ambas sociedades impongan serios correctivos a quienes no guarden la debida decencia y el afecto con que siempre han de mirarse ambos contendientes, vencedor y vencido, y acaben con esas habilidades, que a nadie convencen, y a las que antes nos hemos referido”.

El Progreso, página 2:

“Las de ayer, celebradas en el Parque, a causa del mal tiempo, aunque a ratos interesantes, en algunos encuentros, resultaron en general desanimadas y pesadísimas, a causa de las largas esperas que hubo que sufrir.

A propósito de esto y como remedio único para evitar lo desagradable de tales largos intermedios de descanso entre una y otra agarrada de dos mismos luchadores se hablaba ayer por algunos aficionados de la conveniencia de reglamentar los descansos, limitando el tiempo de ellos, en tal forma que se llegue a evitar la posible combinación de quedarse en el terrero un luchador que realmente por sus repetidas retiradas, sin dar lucha, debe considerarse vencido.

Adelantamos una idea, por si merece ser tenida en cuenta y puesta en práctica. Pudiera convenirse por las sociedades que conciertan los encuentros en que se conceda a cada luchador el derecho de pedir lucha dos veces durante la agarrada, siempre que el contrario no lleve la lucha hecha o armada ya; pudiéndose disfrutar de un descanso de 3 minutos cada vez que se pida lucha y considerándose vencido todo luchador que no está en disposición de volver a agarrar pasados los tres minutos o pidan lucha por tercera vez.

Con ello no cabría la posibilidad de que algunos luchadores se quitaran maliciosamente cuando no están seguros de vencer al contrario, para volver a salir con otro más aparente y además el público que paga para ver las luchas no tendrá que resignarse a ver descansar, lo cual no es precisamente lo mismo.

Venció ayer el partido de la Laguna por 5 luchas.

Los encuentros más interesantes fueron los de Angelito con el Zurdo y dos luchadores más que no recordamos; los de un muchacho nuevo de las Canteras que rompió terrero con gran pujanza y maña y varias luchas de Rosas, el Sopo y Manuel García.

Este último, que se dejó ayer la chifladura en casa fué el luchador de la tarde: se llevó seis hombres en el pico, entre ellos a Santana, Juan el Guarda y el Mirlo, y cayó con Rosas.

Doy por el Chiflado momio; / es un luchador que manca; / pues estudió en Salamanca, / por detrás del Manicomio.

Angelito también estuvo soberano. La lucha que le dio al Zurdo, que no es ningún niño de teta, fué maravillosa de habilidad y agilidad sabia y limpia.

Desde el Tanque a San Benito; / del Baldío a las Canteras / no hay luchador más bonito / que este diablo de Angelito, / por desvíos y caderas.

El Sopó volvió ayer por sus papeles de maestro consumado y en las dos luchas, que dio, una de ellas colosal al hijo de Hipólito, quedó como quedan los reyes del terrero.

Al público volvió loco / y le aplaudió a todo trapo. / Ayer estaba hasta guapo / su majestad Pepe el Sopo.

Y no terminaremos estas líneas sin hacer mención de un caso con que acabó la lucha de ayer. Un luchador forastero, que vino aquí pidiendo amparo porque en su tierra no encontraba trabajo, se presentó en el terrero figurando en un partido (no importa cual para el caso), y otro luchador de Tenerife, muchacho que siempre se ha distinguido por su nobleza y lealtad en la lucha y que ayer mismo había consagrado justamente su buena fama, cuando agarró con aquél, después de una lucha emocionante y larga en que el forastero reveló que no es un guiñapo despreciable, al tumbarlo cerca del borde del escenario y con peligro de que hubiera caído al patio descalabrándose, le volvió airadamente la espalda con un gesto desdeñoso de desprecio; y esto, francamente, no debe repetirse; seguramente no se repetirá lo que no pudo ser más que una lamentable ofuscación de momento.

Hay que evitar tales hechos que de repetirse crearían el encono entre los luchadores y desnaturalizarían nuestro noble y clásico ejercicio de luchas, convirtiendo a los mozos fuertes en enemigos.

Nuestra lucha siempre fué lo contrario. La misma mano potente que sabe dar la recia palmada que derriba a un hombre, se ha tendido después generosa hacia el vencido, llevando la contraria hasta la altura del corazón y luego ha sabido sellar su generosidad ofreciendo el rojo vino de la alianza.

Como buen gofio he comido / nunca a nadie baldoné. / ¿No hay quien levante un caído / ni quién la mano le dé”?

sábado, 4 de septiembre de 2021

121. Bastante dinero (y 2)

En anteriores luchas se retiraron Leonardo Morales (a) Zurdo y Juan González (Capitán), este último por cansancio.

A Reyes le sale el Capitán retirándose también después de una lucha, por serle imposible resistir debido al cansancio.

La última lucha de Rafael Déniz con José Rodríguez Martín, vence el primero por levantada.

En resumen, resultó vencedor el partido de esta capital por 18 luchas contra 13. Durante el espectáculo hubo momentos de verdadera emoción, arrojando muchos de los espectadores dinero en abundancia.

Nos congratulamos de que se hayan corregido los muchos defectos de que adolecía esta clase de espectáculos. El de ayer llevado a cabo dentro de la mayor corrección, es debido a la buena organización llevada a cabo por el Fomento de luchas canarias de esta capital”.

El Imparcial, página 3:

“Tuvieron las que ayer se verificaron en nuestro circo taurino, momentos de verdadera sensación, pues los encuentros se caracterizaron por una agilidad pasmosa y un esfuerzo de atletas, distinguiéndose grandemente cuantos luchadores tomaron parte en este sport, genuinamente canario, y el cual es preciso que no decaiga sino que, cada día, se le coloque en el mayor auge, ya que la afición responde cumplidamente a los requerimientos de las dos Sociedades: la de La Laguna y la de esta Capital, la que ayer logró vencer a su contrincante por cinco luchas de ventaja”.

El Progreso, página 1:

“Un buen domingo; muchas agarradas maestras; muchos aplausos; algunas pesetas en el terrero; más aún en la taquilla y varios talegazos de órdago.

Vencedores los del Fomento, por 5 luchas de ventaja.

Rompieron marcha Cedrés, del Fomento y Agustín González de la Laguna. Cayó éste y tras él Celestino Expósito y Melián.

Derriba a Cedrés Victoriano Rodríguez y a éste Miguel Ríos, que quitó además a Manuel Hernández, Baez y José Alvarez.

Este Ríos se lució de verdad. Es luchador joven y fino que promete mucho. Tiene una cadera digna de un ama de cría.

Eustiquio Valencia lo quitó por un buen desvío y a Eustiquio lo eliminó Adrián, que cayó a manos de Manuel Valencia, que luchó bravamente vindicando a las costillas de su tío. Simeón tumbó a Valencia y fué tumbado por Juan el guarda, después de haberse encomendado a Dios ante la inminencia de la echada.

Y tenemos en el terrero la sonrisa socarrona del Zurdo. Viene ladeando la cabeza como un padrito y después de varias agarradas en tabla, tumba al guarda y a Isidro Dorta.

Marianito quita Tavío y sale Rosas que fuchó a Mariano.

Un majorero a quien llaman Chocho y que se parece al príncipe heredero de Serbia, remolina y tumba a Rosas, cayendo debajo de Angelito, que hizo una faena elegantísima como suya. Agarró después con Ricardito al que venció, y con el Zurdo y a consecuencia de un golpe tuvo que retirarse.

Pancho el de la Caldera acabó con el Zurdo y el Chiflado, que puso ayer el más enfurruñado de sus entrecejos tiró a Pancho, cayendo de una soberbia palmada del hijo de Hipólito, el cual tiró también al Sopo y a Ricardo Campos.

Juan Reyes el hombre de la burra y del cango quitó luego al de Hipólito.

Fué esta la lucha más emocionante y movida de la tarde.

También Iuchó Reyes con el Marchante y empató sin caída con el Capitán.

Y con una levantada de Déniz a Pepe el de la Venta se acabó la jornada.

Anoche oimos a unos jóvenes folieros que cantaban a una muchacha:

Ten cuidado no te caigas / de espaldas en el terrero, / que tu novio quiere echarte / el cango del Majorero.

Que venga a luchar si quiere / de Canaria el Patamocho, / que pa su brazo tenemos / aquí la nariz del Chocho.

Rosas para el remolino, / Ríos para la cadera / y pa palmadas pa atrás / Panchito el de la Caldera.

No anda el auto del Petudo / sino con mucha bencina / y el Chiflado tumbó a diez / con bonos de las cocinas.

Estaba firmada esta original crónica por un tal Camacho.

viernes, 3 de septiembre de 2021

120. Bastante dinero (1)

A tenor de las reseñas publicadas en cuatro medios impresos diferentes (curioso, cuando menos, el alto número de cabeceras en una sociedad en la que imperaba un altísimo índice de analfabetismo) el 29 de enero de 1917 (lunes), la luchada, celebrada el día anterior en la Plaza de Toros, ponía de manifiesto el auge del deporte vernáculo. Bien es cierto que debemos tener en cuenta el contexto social, amén de las escasas oportunidades de solaz y divertimento de una población cuyas válvulas de escape eran más bien escasas. Vamos con ellas:

Gaceta de Tenerife, página 1:

“Siguen celebrándose con mucho interés y gran aceptación por parte del público los encuentros entre los partidos de La Laguna y esta Capital.

Ayer el triunfo correspondió a Santa Cruz que venció a 18 contrarios contra 13 luchas que ganó La Laguna; Angelito y Juan (capitán) se retiraron, el primero después de tirar a dos luchadores.

Se distinguieron del partido de Santa Cruz:

Santiago Cedrés, que venció a tres contrarios.

Manuel Ríos quien con mucha limpieza y por la media cadera ganó cuatro veces seguidas.

Leonardo por ser el vencedor del célebre luchador lagunero Juan Martín Ramos.

Manuel García por haber tirado al no menos notable y temible Francisco Hernández (el de la Caldera).

José Reyes que continúa dando la nota sensacional de todos los encuentros; venció a José Martín, Julián Hernández (Hijo Hipólito) y a Juan Reyes; después agarró con el Capitán pero éste se retiró antes de decidirse la lucha.

De La Laguna fué muy aplaudido Angelito que venció a Ricardito, después de haber tirado a Antonio Chocho (vencedor éste de Andrés Rosas).

Tuvo también una buena tarde Julián Hernández (Hijo Hipólito), el cual dio en tierra con cuatro contrarios; fué muy interesante y reñida su lucha con el Sopo y se distinguió en su defensa contra José Reyes por quien fué vencido.

De Santa Cruz quedaron sin luchar Antonio Izquierdo, Francisco González, Eusebio García, Manuel Mora, Diego Guerra Brito y Francisco Mesa.

La última lucha fué entra Déniz y José Rodríguez Martín, ganando Déniz por una magnífica levantada”.

Diario de Tenerife, página 2:

“Numeroso público acudió ayer a nuestro circo taurino, a presenciar el interesante encuentro de luchas canarias, concertado entre la Asociación de luchadores laguneros y el Fomento de luchas canarias de esta capital.

Actuaron de jueces del terrero D. Manuel Figueredo, por la Laguna y D. Luis Delgado por esta capital.

En medio de gran expectación, salió al terrero el luchador de esta capital Santiago Cedrés, principiante en estas lides, venciendo a Agustín González, Celestino Expósito y Melián Rivero.

Vencido Cedrés por Victoriano Rodríguez, salió a luchar el joven Manuel Ríos, poco conocido entre los aficionados a este deporte, pero que dejó ayer bien sentado el pabellón del Fomento, derribando a cuatro contrincantes, con su lucha favorita, la cadera. Los vencidos fueron Victoriano Rodríguez, Manuel Hernández, Ernesto Báez y José Alvarez.

Ríos fué finalmente derrotado por Eustaquio Valencia, el que a su vez es derrotado por Adrián León, por una levantada.

Este lucha luego con Manuel Valencia, que venció a su contrario y éste es derrotado por Simeón Morales.

Se entabla luego una lucha entre Simeón Morales y Juan Martín Ramos, resultando vencido el primero.

Martín Ramos es luego vencido por Leonardo Morales (El Zurdo), que también triunfa del encuentro con el veterano luchador Isidro Dorta, por una palmada para atrás.

Mariano Cabrera vence a Isidro Tavío, por cango, siendo derrotado por Andrés Rosa, por una palmada por dentro.

A Andrés Rosa lo vence Antonio Chocho, y éste lo es por Ángel Alvarez (Angelito), que venció también a Ricardito (chico); y en lucha con Leonardo Morales sufrió un golpe en la rodilla, retirándose.

Por fin es vencido Leonardo Morales, por Francisco Hernández (a) El de la Caldera y éste lo es por Manuel García.

Sale al terrero Julián Hernández, conocido por el Hijo de Hipólito, que vence a Manuel García por una palmada por dentro; a José Martín (Sopo), y a Ricardo Campos, siendo por último vencido después de una emocionante lucha, por José Reyes por una levantada.

Salen a luchar José Martín y José Guarda, venciendo el primero por una palmada para atrás.

Vuelve al terreno Reyes que vence a Martín por levantada.

A José Reyes le sale Juan Reyes (a) Marchante y tenemos a dos monarcas en combate, venciendo el de Santa Cruz, por una tremenda burra, que le proporciona buenos aplausos y bastante dinero...

(finalizamos mañana)

jueves, 2 de septiembre de 2021

119. Palabras groseras

Veamos hoy las dos visiones con las que sendos periódicos, El Progreso y Diario de Tenerife, de fecha 15 de enero de 1917, y ambos en su página 2, nos daban cuenta de la luchada habida en la Plaza de Toros el día anterior y que se corresponden con los párrafos que a continuación se transcriben:

“Ha vuelto a renacer el antiguo culto por el deporte regional. Ello se debe, indudablemente, a la Asociación de luchadores laguneros y al Fomento de luchas canarias de esta capital.

Los encuentros que hubo ayer tarde en la plaza de toros fueron todos de muchísimo efecto para los amantes de la lucha canaria.

Las agarradas más sensacionales fueron las siguientes:

Leonardo Morales (el Zurdo), que venció a cinco contrarios; a Antonio Alvarez, por levantada; a Victoriano Rodríguez, por una palmada para atrás; a Eustiquio Valencia, por una levantada; a Andrés Rosa, por un traspiés y a Isidoro Tavío, por una palmada.

Mariano Cabrera venció a José Alvarez y Severiano Jiménez, por cango y a Francisco Melián y a Ángel Alvarez (Angelito), por levantada.

Eusebio García (el Herrero) venció a tres: a Juan Reyes, por levantada; a Manuel Valencia y a Emilio Rivero, por cango.

Rafael Déniz, a Ernesto Baez y a José R. Martín, siendo tumbado por Francisco Hernández (el de la Caldera) y éste y Julián Hernández son vencidos por José Reyes, con su incomparable burra.

Isidoro Tavío, venció a José Reyes y José Delgado, siendo derrotado anteriormente por Leonardo Morales.

El triunfo correspondió al partido de esta capital, por nueve luchas.

Amantes de todo lo regional, aplaudimos la iniciativa de las referidas asociaciones y las estimulamos a que perseveren en el espíritu que las anima para fomento de nuestras incomparables luchas”. (El Progreso)

“Los aficionados a este deporte regional están de enhorabuena. La luchada de ayer tarde en la Plaza de Toros, ha sido de las más interesantes de las celebradas hasta hoy.

Tomaron parte en este encuentro la Asociación de luchadores laguneros y el Fomento de luchas canarias de esta capital.

La concurrencia fue bastante numerosa.

Todos los luchadores que se presentaron fueron de interés. A continuación damos cuenta de las que más emoción produjeron en los espectadores y en las que tomaron parte:

Leonardo Morales (el zurdo) que venció a cinco contrarios: Antonio Alvarez, por levantada; a Victoriano Rodríguez, por una palmada para atrás; a Eustiquio Valencia, por una levantada; a Andrés Rosa, por un traspiés y a Isidoro Tavío por una palmada.

Mariano Cabrera tiró a José Alvarez y Severiano Jiménez por cango y a Francisco Melián y a Angel Alvarez (Angelito) por levantada.

Eusebio García (el herrero) venció a tres: a Juan Reyes, por levantada; y a Manuel Valencia y Emilio Rivero, por cango.

Rafael Denis venció a Ernesto Baez y a José R. Martín, siendo derrotado por Francisco Hernández (el de la Caldera) y éste y Julián Hernández son vencidos por José Reyes, con su incomparable burra.

Isidoro Tavio venció a José Reyes y a José Delgado, siendo derrotado como hemos dicho anteriormente por Leonardo Morales.

Las anteriores luchas fueron objeto de apasionados comentarios del público, hasta el extremo de ser expulsados de la plaza tres espectadores, que se exaltaron demasiado.

También se promovieron algunos incidentes sin importancia.

El resultado de la luchada de ayer fué favorable para el partido de esta capital, que obtuvo una ventaja de nueve luchas.

Aprovechamos esta oportunidad para recomendar a las autoridades que asisten a este espectáculo, se extreme en lo posible la vigilancia en el mismo, a fin de que el público no intervenga para nada en las decisiones y órdenes de los jueces, evitando al mismo tiempo que la pasión de ánimo de algunos espectadores nos ofrezcan una colección de palabras groseras, como se dio el caso ayer”. (Diario de Tenerife)

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La coincidencia de mucha parte del contenido en ambas publicaciones nos podría trasladar a la época actual con el copia y pega que desde las redacciones se lleva a cabo con las notas de prensa que remiten entidades e instituciones. Pero como un siglo atrás eso no fue posible, solo queda imaginar el pluriempleo del reportero.