miércoles, 19 de mayo de 2021

58. Intrahistoria de El Legado (y 2)

Cuánta pena siento. Qué se creen estos falsos corderos (así se muestran normalmente, aunque, como en esta ocasión, les sale el rejo y se les acaba el disimulo mostrándose como lo que realmente son). Absolutismo pleno. Dictadura de una mayoría mal entendida. El falso (y ausente) crea escuela. Porque no puede calificarse el suceso como un simple acto de mala educación. Ojalá fuera solo un pequeño desliz.

Ya está bien. Y me gustaría que la oposición, y todo aquel que no comparta estas conductas, no se quedara en las medias tintas consabidas y diera un paso al frente en defensa de unos principios democráticos. Porque estos sesgos comienzan a ser peligrosos. Y no surjan lamentos a destiempo. Las derivas de tal índole no pueden tener cabida en nuestras instituciones. Que, repito, nos pertenecen. Ustedes están de prestados para tramitar con diligencia nuestros dineros. No les pido que difundan el presente en las redes sociales porque sé que no lo harán. Algún amigo, que ahora mismo se estará haciendo cruces al conocer esta ¿salida de tono?, me acompañará en el sentimiento.

Yo no puedo ponerme en lugar de Juan José. Le aplaudo su aplomo y el no montar el pollo (lío, escándalo) ante un evento ya programado. Pero a buen seguro que ya, una vez pasado, y mamado, el mal trago (manera suave de disimular un tic dictatorial en toda regla), se seguirá preguntando si por unos malditos 400 euros merita la pena seguir escribiendo. Claro que lo merece, faltaría más. Otros representantes vendrán si los actuales se siguen retratando. Además, aún quedan empresas generosas por esos mundos. A seguir en la brecha.

Para ti, especialmente, amigo Juan José, aunque otros podrán sentirse, asimismo identificados, otras décimas, porque hace unos días (desde que me enteré de la movida y esperaba a que llegara el día 17) me sentí inspirado. ¿Petulancia? Sí, a mis años, qué ilusión. Y a ti, Fidela, mi ánimo, consideración y afecto. Si algunos creen que con desprecios e insultos van a lograr que torzamos el rumbo en nuestra bien merecida jubilación, aviados van. Ladran, luego cabalgamos. Chacho, van las espinelas prometidas:

Algún día escribiré / de libros que se presentan, / pues concejalas no cuentan / lo que yo sí te diré. / Bien alto denunciaré / a la que echó mucha jeta: / una valiente que veta / a quien la obra prologa, / porque ella poder se arroga / y a la jefa nadie objeta.

Dispongo por mis ovarios / el derecho de admisión, / entrando solo al salón / acólitos y gregarios. / Comportamientos sectarios / definen a un personaje, / que merienda igual forraje / que sus carcas superiores / y se traduce en rencores / la ingesta de tal potaje.

Se equivocó un servidor / al pensar que era distinta, / mas debió quedar encinta / del sentir de su prior. / Con la cultura, qué horror, / y el noble trabajo ajeno, / no se inocula veneno / de la gente intolerante: / yo te hubiera dado el plante / porque si no me gangreno.

Nade usted en su porquería / y con salud la disfrute; / añada este nuevo chute / al quehacer de cada día. / Entiendo que convendría, / siquiera de vez en cuando, / irse los humos bajando / o mirarse el interior, / no sea que tu Señor / el fuego te esté guardando.

Todo en la vida se pega / y el jefe ha creado escuela, / siendo esta la secuela / de una observancia ciega. / La iniquidad que doblega / y obnubila la razón, / mostrando una educación / de lo más barriobajera, / no escribiendo verdulera / pues no quiero ser faltón.

Al autor, este consejo: / a seguir con la escritura, / que la bendita locura / mantenga vivo ese rejo. / Y que no llegue un pendejo* / un mucho corto de miras / a desatarnos las iras / de graves incompetencias, / disimulando solvencias / con auxilio [o socorro] de mentiras. (*Por la rima, que podría ser pendeja).

Ya está. Había (tenía) que escribirlo. Y ponerlo en conocimiento de mucho ingenuo (e ingenua). A los que ayuden a difundirlo, agradecido. A los que no, también.

Apostilla final: Visto lo visto, harían bien en coger el martillo de los discos duros, que ha demostrado, y con creces, tremenda eficacia, y hacer añicos la placa que se halla en la entrada de la Casa de la Cultura. Nadie que no sea el actual, merece tal honor, porque los ineptos anteriores no deben figurar en lugar alguno. Desde 1496, en esta Villa Histórica, un único regidor. Sin sombras ni penumbras. Ya que mencioné a Unamuno al principio, qué mejor que este colofón: San Manuel Bueno, mártir. Así sea. O amén.

martes, 18 de mayo de 2021

57. Intrahistoria de El Legado (1)

 [Que rule esta intrahistoria, que se difunda, que se conozca, que no sean cómplices los silencios]

Fue Miguel de Unamuno quien acuñó esta voz de intrahistoria. Y nos señala el DRAE: Vida tradicional, que sirve de fondo permanente a la historia cambiante y visible. Viene a ser lo que no se publica, la otra historia, aquellos aspectos que los periódicos, por ejemplo, no mencionan. Pero que constituyen, muchas veces, algo significativo. Aspectos que, por permanecer ocultos, no trascienden y no adquieren el verdadero valor que atesoran. Y de ello va el presente. Porque pienso que no puede quedar en el anonimato un hecho que honra a un amigo (sí, qué pasa), al no contribuir a empañar el programa de las Fiestas de Mayo, pero que denigra, y de qué manera, el quehacer de un cargo público.

Se presentó en la Casa Municipal de la Cultura de Los Realejos la segunda de las criaturas literarias de Juan José González. Las restricciones de aforo, de una parte, y un salto a Gran Canaria (terapia que echaba en falta para disipar, al menos en parte, el mono –síndrome de abstinencia– viajero), de otra, imposibilitaron mi presencia en el acto. Aunque también pudo ser debida a la CENSURA (así, en mayúsculas) que el grupo de gobierno de nuestro ayuntamiento ha dispuesto para con los que no comulgan con sus predicamentos y osan, como yo, discrepar de planteamientos y procederes difícilmente digeribles por un servidor. En cuestión de pareceres, ya se sabe. ¿Te quedaste patinando con lo de la censura en 2021? Tranquilo, sigue leyendo.

Tuve el placer de prologar, y más tarde presentar en el mismo recinto anteriormente aludido, la primera de las publicaciones del autor reseñado. En aquel entonces, él y Yaya León habían dado vida a El retornado, libro en el que dibujaron secuencias en un entorno de las medianías del Valle y reflejaron la cruda realidad de una etapa en que la emigración era válvula de escape. Pero hoy nos concita otro asunto. Puede que, aun salvando las distancias, tan cruel como la imperiosa necesidad de echarse a la mar en busca de algo tan simple como el sustento.

Aquellos que osamos mostrar al público inquietudes literarias, sabemos, muy de primera mano, cuán difícil es el embarazo. Imagínate, pues, el parto. Para el que debes tener preparado el ajuar pertinente –y no me refiero solo a la canastilla– por lo que te ves en la disyuntiva de recurrir a almas caritativas que te echen la mano de rigor. Una vez conseguidos los euros, con el aval previo de la editorial, procede preguntarse quién será la persona que nos escriba los párrafos que vendrán a ser la ventana por la que el lector se alongue a la obra, amén de la puerta de entrada al resto de la dependencia.

Un día del pasado mes de enero, Juan José me comunicó –deferencia a quien ya pasó por el trance– que se lo había dicho a Fidela Velázquez, exalcaldesa de San Juan de la Rambla, quien se puso manos a la obra. Le contesté, qué manía la de ‘ambos dos’, con estas tres décimas:

Yo me alegro enormemente / de que mantengas la vena, / pues si el magín no se entrena, / la neurona se resiente. / Tira pa´lante, valiente, / en pos del sueño añorado, / porque un libro es bien preciado, / merecedor de respeto; / así que a cumplir el reto: / vea la luz EL LEGADO.

El virus de la escritura / vacuna no necesita / y ojalá que no remita / en su espiral de locura. / Juan José nos asegura, / al evocar sus andanzas, / cómo las viejas usanzas / nobles improntas marcaron / y hermosa huella dejaron, / amén de buenas crianzas.

Me encanta la decisión / de que prologue Fidela, / y pueda marcar la estela / en la presente ocasión. / Quien comparte reflexión / con los sentidos relatos / de aquellos momentos gratos, / merece tales honores, / así podrán los lectores / degustar dos buenos platos.

Qué bien iba a sospechar yo que estas espinelas, en especial la segunda, se erigirían en toda una premonición. Lo de nobles improntas y buenas crianzas, derivadas, probablemente, de aquel dicho de buen porte y finos modales abren puertas principales, constituyen un buen epílogo (¿epitafio?) para signarlo en la frente de la Séptima Teniente de Alcalde y Concejala de Cultura, Patrimonio Histórico y Turismo (cuán largo me lo fiais), doña Isabel Elena Socorro González. Persona a la que siempre defendí en múltiples escritos (entradas o posts) de mis dos blogs anteriores (Pepillo y Juanillo y Desde La Corona), porque entendía –craso error y qué equivocado estaba– que se conducía de manera diferente a los dictados del manual de instrucciones de las altas esferas.

Cuando ya el autor había acordado el esquema del acto de la presentación con la funcionaria de turno, en el que, de manera natural y lógica, se estableció que Fidela pronunciara las palabras de rigor –como me correspondió a mí en el anterior– hete aquí que recibe la sorpresa siguiente: De parte de la concejala, esa señora no puede llevar a cabo tal cometido y no debe estar presente. De acudir ella, nosotros (guion as) no lo haremos. Ese nosotros (guion as) debería ser, entiendo, la representación del ayuntamiento. De nuestro ayuntamiento, no el de ellos (guion as). Solo le faltó a la concejala (maleducada y grosera, aparte de fiel representante de lo más carca y retrógrado que en la gestión política actual pueda darse, y sin dar la cara, sino escudándose en la funcionaria; imagínate los sudores de la pobre) acudir a la emisora municipal para dar la buena nueva en determinada franja horaria para general satisfacción y regodeo del as de los vilipendios.

(finalizaremos mañana)

lunes, 17 de mayo de 2021

56. El Legado

Esta tarde-noche (ver ilustración gráfica) se presenta El Legado, segunda de las criaturas literarias de Juan José González, en la Casa Municipal de la Cultura realejera. En lo que pomposamente han venido a bautizar como El Auditorio. Designación con la que no estoy nada de acuerdo, porque el pueblo no puede presumir de ello como un logro. Lo que se construyó como un simple salón de actos (y gracias que pudo salir adelante en aquella época, flacas memorias), en manera alguna puede ser considerado como lo que no es. Pero allá cada cual con sus grandezas. Por meras cuestiones higiénicas no convendría echarse aquello mayor que lo otro. Consejo de viejo. Ojalá no esté lejano ese día en el que podamos presumir, de verdad, de un auténtico auditorio. Local existe: Cine Viera. Me da que dinero también. ¿O no nos jactamos al final de cada ejercicio económico con notables superávits? Falta, entiendo, voluntad y creer a pie juntillas en que la cultura sí muerde, pero para bien. Y no duele, al contrario, da un gustito.

Se recoge el acto en el programa de las Fiestas de Mayo. Sujeto a las restricciones que la pandemia marca. Pero que no debe ser óbice para que se ponga de manifiesto la grandeza de otro acontecer que añadir en la agenda cultural del municipio.

Como prologuista y presentador de la primera de ellas –El retornado– conté con la ventaja de haber leído en los días previos esta nueva entrega. Aventura a la que el autor se embarca esta vez en solitario. Y tuvo a bien dedicarme este inmerecido mensaje: Un padre intenta transmitir sus valores; un maestro, sus conocimientos; y un amigo… un amigo lo es para toda la vida. Aunque me hallo representado en esas tres esferas que deja impresas –padre, maestro y amigo– la humildad de Juan José le hacen pasarse tres pueblos (los del Valle) en atenciones a quien en su momento le echó una mano cuando, junto a Yaya León, se sintió desbordado con el cosquilleo del primer embarazo. Qué menos, máxime cuando uno ya estaba jubilado y no sujeto a los inconvenientes del tiempo.

Prologa El Legado Fidela Velázquez, quien se confiesa partícipe –coprotagonista– de las vivencias que Juan José plasma en los escenarios que retrata con singular maestría. Sí, porque es una película apta para todos los públicos. No solo para aquellos que pudimos transitar por paisajes y parajes en época no tan lejana, sino que sería interesante que los más jóvenes, aquellos que ya pudieron nacer con un pan bajo el brazo, se alongaran por esta ventana abierta de par en par. Como en cualquier casa de las de antes, en las que la llave era artículo de irrisorio uso. Y más en la que tú nos introduces a través de esas historias (breves retazos de vida, que nos señala Fidela) donde el estallido floral era digno de admiración.

Esas aventuras por las tierras de Higa constituyen logrados fotogramas que calan hondo e impresionan las retinas de nuestra imaginación. La guagua, los zapatos de La Campana, las mediciones de Honorio, ese agradable olor del café en los patios repletos de macetas, la escudilla de leche recién ordeñada –hoy la nata pasó a la historia– con unas buenas raciones (¿gogas?) de gofio, la curandera y el buche virado, la caja de herramientas… Y hacer los mandados, claro. Porque siempre podría caer el convido.

Con cierto sabor agridulce –mañana y pasado nos sumergiremos en la trastienda– desearte, Juan José, que esta noche te sientas arropado por familiares y amigos. Como así ocurrirá, a buen seguro. Pocos, por el virus, pero bien avenidos. Me consta la profesionalidad de la conductora del evento, o maestra de ceremonias, y del saber hacer de quienes pondrán el aditamento de unas perras de buena música. Ya sabes que lo bueno si breve…

Sabes el motivo de mi ausencia, pero el espíritu de este realejero díscolo vaga por mil rincones y husmea aquí y allá en búsqueda de aconteceres con los que entretenerse. Y cuando los localiza, se sienta delante del teclado que tengo ahora mismo al alcance de los dos dedos –siento no haber aprendido con todos, pero me defiendo; y a mis años, no es poco– para recomendar a los seguidores de El del sombrero que adquieran El Legado, porque estoy convencido de que, tras su lectura, les sabrá a poco.

Para ti, Juan José, un abrazo. Y a mis lectores, mañana más, porque queda algo, o mucho, por contar.

viernes, 14 de mayo de 2021

55. Meditación

Si sabes cómo preocuparte, sabes cómo meditar. Significa pensar en algo una y otra vez. (Joyce Meyer)

Cuando se domina la meditación, la mente es inquebrantable como la llama de una vela en un lugar sin viento. (Bhagavad Gita)

Tu mente tranquila es el arma definitiva contra tus desafíos, así que relájate. (Bryan McGill)

Si el océano puede calmarse, tú también, porque los dos son agua salada mezclada con aire. (Nayyirah Waheed)

La meditación no es una evasión, sino un encuentro sereno con la realidad. (Thich Nhat Hanh)

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Lo dicho. Estoy meditando. Vuelvo el lunes (día 17), porque se presenta el libro de un amigo. Y como lo prometido es deuda, desde ya,  concentrado; se avecina una tormenta. ¿O se atormenta una vecina? Eso será el martes (día 18, claro). Sean felices y diviértanse, pero con mascarilla y sin volverse locos ni lanzar voladores a destiempo. No la echemos a perder después de tantas restricciones.

jueves, 13 de mayo de 2021

54. Los árbitros

Que ya no me gusta el fútbol, no constituye una novedad. Lo he manifestado en reiteradas ocasiones. Aguantar cinco minutos ante la pantalla del televisor supone tal esfuerzo, que me he declarado insumiso. El espectáculo raya el esperpento. No sé para qué demonios le pago a Movistar un servicio que no utilizo. Deberé preguntarles a Florentino, Laporta y otros para que me expliquen, pues ellos deberán saber mucho más que yo del particular.

Como escucho quejas, una y otra vez, del comportamiento arbitral –cada cual ve la película según los consabidos intereses– me pregunto si los trencillas no vienen a ser tan parciales como jueces y magistrados. Porque si estos últimos son capaces de interpretar las leyes con más de un prejuicio (también ideológico) a sus espaldas, qué no esperar del estamento que debe poner orden y concierto en los terrenos de juego. Si ti te percataste de que el defensa tocó el balón con la mano dentro de su área, por qué debe el vestido diferente descubrir lo mismo que tú. ¡Ah!, para eso se inventó el VAR (Video Assistant Referee), me dirás. Pero después te cuento lo que pienso al respecto.

Últimamente observamos cómo se dictan sentencias en los diferentes estamentos del Poder Judicial que te dejan patinando. Mientras tres magistrados, por ejemplo, contemplan nitidez absoluta en lo contenido en cualquier normativa, otra dos ven todo lo contrario. Y uno se pregunta para qué demonios estamos pagando, y bastante bien, a unos parlamentarios, si luego viene a resultar que los aprobado en el Congreso y en el Senado es agua de borrajas cuando debe ponerse en práctica, pues cada cual lee, e interpreta, lo que mejor se adecua (o adecúa) a vete a saber tú qué ocultos intereses. Y como las sentencias se acatan, aunque no se compartan, te queda el consuelo de acordarte del aquel dicho que reza “tienes razón pero vas a la cárcel”.

Así que dejen a los árbitros en paz y cambien de canal. Hay unos documentales preciosos. Y si no, como dice mi nieto, ¿tú no tienes Netflix, abuelo? El fútbol actual, aparte de haberse convertido en un circo mediático, es un negocio por el que se están forrando unos cuantos a costa de los forofos de turno, cuyo comportamiento no difiere gran cosa de cualquier masa manipulada en torno a cualquier manifestación. Incluso en tiempos pandémicos, porque la libertad para hacer el gilipollas aún continúa vigente. Y me temo que por varias generaciones más.

El VAR ese que venía para resolver todas las dudas, salvo trazar unas rayas para estudiar los posibles fueras de juego, bien poco está aportando. Y de nada valdrán, entiendo, que se sigan implantando  reglas y pautas si las ópticas seguirán siendo dispares. Mejor harían en cambiar la ubicación de esa sala de control y ponerla en un BAR. Allí, con unos manís (o maníes, pero para entendernos ‘manises’) y unos vinos, a buen seguro que se cantarían mucho mejor los penaltis y lo que se tercie. Al final del partido se entonará el Asturias, patria querida o el pasodoble Islas Canarias y a seguir pintando la mona (o durmiéndola, vaya usted a saber), pero con otro semblante.

¿Quién quedará campeón? ¿Te digo la verdad? Se me importa un pimiento. Que a final de mes me sigan pagando la pensión, que pueda viajar de cuando en vez y que se mueran los feos. Si entre ellos se incluyen futbolistas y árbitros, que me registren.

Creo que mañana, y mucho más el fin de semana, me dedicaré a la meditación. Falta me está haciendo y como tengo entre manos unos artículos de enjundia, lo necesito. Te dije que el 18.

miércoles, 12 de mayo de 2021

53. Pasas más hambre...

…que un maestro de escuela. Sí, muchas décadas atrás era cantinela harto conocida. Y de casos en los que hubo abandono de los centros (o antros, como se mentaban) para intentar subsistir dedicándose a otro menester, a porrillo. Los periódicos de la época relataron hechos verdaderamente abominables. Como el supuesto de una maestra en San Juan de la Rambla que debió trasladarse a La Orotava (caminando) para ejercer de costurera porque el consistorio le adeudaba ingente cantidad de mensualidades. Hay un prolijo trabajo guardado en el disco duro (que no lleguen los del martillo y la censura; ¿cómo?, sí, el próximo martes día 18 ─no te lo pierdas─) que contiene numerosas ‘anécdotas’ al respecto.

El Auxiliar fue un periódico de instrucción primaria. Creado y dirigido por Juan de la Puerta Canseco. Y del ejemplar publicado el 12 de mayo de 1861 (solo han pasado 160 años) rescato estos párrafos (transcripción literal) que vienen a demostrar que las denominadas juntas locales, conformadas por personajes que actuaban al dictado de los caciques de turno, no se esmeraban demasiado en que se cumplieran las normativas en vigor. ¿Papel mojado? Pues sí, casi siempre. Y el destinatario de las cachetadas, el pobre maestro de escuela.

Se machacaba en hierro frío, pero se insistía una y otra vez, a pesar de los infructuosos resultados:

“Debe ser incansable el celo de las Juntas de Primera Enseñanza para que con la mayor puntualidad se satisfagan á los Maestros el sueldo que les está asignado, no debe interesarse menos en que fijen oportunamente y se hagan efectivas las retribuciones que en beneficio de los mismos la Ley señala á los niños pudientes. Este incuestionable derecho de los Profesores ha sido y es, no solo desatendido, sino que tambien disputado por muchas Municipalidades y padres de familia. Pocas poblaciones se cuentan en la Provincia de Canarias donde se cumplan las disposiciones reglamentarias sobre este particular, y á las Juntas toca corregir sin pérdida de momento un abuso que tantos perjuicios irroga á unos funcionarios que solo cuentan con escasísimos haberes y ese otro pequeño recurso para ocurrir [?] a las primeras necesidades de su trabajada existencia. Al privarles, pues, de las retribuciones, se comete una indigna usurpacion, se les arrebata sin razon ni justicia un pedazo de pan con mil penosos afanes ganado. ¡De cuántos Profesores sabemos que arrastran una triste vida envuelta en las privaciones y la miseria, á los cuales aliviaria en mucho o haria desaparecer su deasgracia el cumplimiento de los derechos que las leyes les conceden! No una, cien veces lo hemos dicho; para que la Instrucción pública avance con paso rápido y seguro por la via de su mejoramiento, es indispensable que el profesorado se halle retribuido cual merece, atendida la mision que desempeña y el carácter que representa en la Sociedad. ¿Cómo de otro modo se ha de llegar al fin apetecido? ¿Será logico esperar que el Maestro, á quien no se conceden los medios para alimentarse y vestir con la decencia que su posicion reclama, trabaje con fé y entusiásmo en el delicado ejercicio de su ministerio? Ciertamente no. Cumple, por lo tanto, á las Juntas el evitar que esto suceda, estimulando á los Ayuntamientos y padres de familia para que consagren gustosos á la Enseñanza de la juventud las casi insignificantes cuotas que á cada uno corresponda, y las cuales, como los bienes que se dedican al Señor, han de producirles ciento por uno. Ellas propondrán estas cuotas en vista de las listas de niños y niñas concurrentes á las Escuelas, y de las de los no concurrentes desde la edad de seis á nueve años, que previamente deben formar.

La Ley vigente de Instruccion pública hace obligatoria la primera Enseñanza y por lo tanto los niños pudientes que no asistan á Escuela pública ó privada, ni reciban instruccion en sus casas, se hallan en el caso de pagar la retribucion que se considere justa, ademas de ser conminados sus padres con la multa que la misma Ley señala. Pero por decoro del Magisterio, y principalmente por apartar de los padres todo motivo de odiosidad hacia los Profesores, seria conveniente que las Juntas decidiesen á los Ayuntamientos á consignar en los presupuestos respectivos cantidades equitativas como compensacion de las retribuciones, dejando estas á su favor y pagando aquellas al mismo tiempo que el sueldo y por mensualidades á los Maestros. De cualquier modo que sea, la cobranza de las retribuciones debe practicarse en la misma forma que los demas impuestos muncipales,  satisfaciéndoseles íntegras á aquellos, aun cuando resultan algunas fallidas. A este fin, el Real decreto de 23 de Setiembre de 1857 previene en uno de los particulares de la disposicion 12, se incluya en los referidos presupuestos, además de las consignaciones para personal y material de las Escuelas, la partida que se considere suficiente para el abono de las retribuciones que no lleguen á hacerse efectivas”.

¿Publicar lo recopilado? ¿Cómo? Mientras dure la censura, complicado lo tengo… Te dije que el día 18. Estoy en ello.

martes, 11 de mayo de 2021

52. La piscina de La Guancha

Por razones que no vienen al caso –aclaro más pronto que tarde– suelo transitar con cierta frecuencia por este pueblo (el de El Teide, que se robó en su día La Orotava), al igual que por el vecino de San Juan de la Rambla. También por los altos de Icod de los Vinos, aunque en este caso debido a causas más agrícolas (o de jardinería). De calas (foniles, orejas de burro) y hortensias (flor de mundo) algo he aprendido, más que nada observando el devenir de la naturaleza.

He ido hoy con la intención de darme un baño en su flamante piscina. Había leído en Diario de Avisos que el ayuntamiento la había ‘recepcionado’ el 28 de febrero de 2019 en un acto, convocado a bombo y platillo por el entonces presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso (CC), y al que no acudió el alcalde guanchero, Antonio Hernández (PP), alegando que aún no estaba terminada. Antes de seguir con el asunto que nos concita, aclarar que el verbo recepcionar, al que recurrió el diario para señalar la aceptación de la obra por parte del ayuntamiento, solo es utilizado, según la RAE, en Argentina, Nicaragua, Perú y Uruguay, pero en el sentido de recibir ondas de transmisión de aparatos de radio y televisión. De ahí el entrecomillado.

A lo que íbamos. Denunciaba, y con toda la razón del mundo, el señor alcalde que todavía faltaba la urbanización exterior, el equipamiento de aquellas dependencias, barandillas de acceso e instalación eléctrica, amén de otras minucias que sí podrían entrar en el capítulo de gastos municipal. Por ello se negó a estar presente en el acto (preelectoral, para más inri) que se montó –digámoslo con la debida propiedad– el dirigente de CC, tan añorado ahora (a conejo ido…) por algún portuense que contribuyó a la debacle de esa formación política (se han quedado con una representación de dos concejales) en el edificio de El Penitente. Y que en la actualidad continúa, erre que erre, con cantinelas de piscinas, parques y puertos.

Declaraba Antonio Hernández en aquel entonces (más de dos años) que no podía prestarse al juego inaugural, pues al día siguiente sus vecinos le exigirían la apertura inmediata y ello no iba a ser posible con las carencias que aún presentaba la piscina. Así, sin  aspavientos, sin levantar la voz y sin llevar a cabo los espectáculos mediáticos (circenses) a los que sí estamos acostumbrados en mi pueblo por parte del fotogénico. Desgraciadamente.

Pero ya se sabe que los infortunios nunca vienen solos. Y hubo que añadir –ni que decir tiene que la piscina sigue cerrada a cal y canto– otra gravísima contrariedad debida a filtraciones por el rebosadero. ¿Qué ocurrió? Pues que al subir el nivel del líquido para comprobar la impermeabilización, el coladero no era normal y salió agua por otros espacios, incluso por la fachada. Me imagino que el ahora portavoz de la oposición en la institución insular entenderá que cuatro gotas. Hasta se cayó una parte del techo en la zona exterior. Como para haber estado abierta al público, señor Alonso.

Estos pequeños contratiempos significan apenas unos 600.000 euros, de los que 450.000 van a ser aportados con cargo a los presupuestos insulares, compromiso adquirido por su actual presidente, Pedro Martín (PSOE), a quien el alcalde agradece su intervención, esperando que en el transcurso de un año, aproximadamente, se puedan ver culminados estos trabajos y ponerse en funcionamiento de una vez, tanto el vaso principal como el destinado a las actividades terapéuticas.

Este es, lo añado yo, el mismo Cabildo que es puesto en solfa por los restos de CC portuenses en incierta tele. La que queda AHORA después de la espantada de unos de los socios por cuestiones de repartos de comisiones y otros guindas dinerarias. Dios los cría y ellos se disgregan. Lo malo es que los realejeros sensatos (no las ingenieras, economistas, arquitectas, filólogas, juristas… que llaman cada día para… déjalo que te conozco) debemos AHORA soportar el doble de embates. ¿Encriptado yo?

Qué diferencia en el modo de actuar de dos alcaldes del mismo partido y ambos de esta zona norteña. Menos mal que me queda el recurso de darme una vuelta (que no un baño, por AHORA, ¿vas a seguir?) de vez en cuando. Y si no bajo al Cantito. O me mando un arroz caldoso en Las Aguas.

¿Cómo? ¿Lo de la censura? La próxima semana.

lunes, 10 de mayo de 2021

51. Línea Verde

No es la foto de mi calle, pero podría serlo. Desde que el ayuntamiento privatizó el servicio de alumbrado público a una empresa ligada a un apellido popular (Soria, que nada tiene que ver con la presa de Gran Canaria ni con la provincia de la Comunidad de Castilla y León), se suceden demasiadas quejas por la aparente desgana en atender la reposición de las bombillas fundidas. Cuando no los reiterados apagones en amplios sectores del pueblo. Da la impresión de que no se atiende con la debida diligencia el servicio porque cuantas más luces, y durante más tiempo, no enciendan, menor será la cantidad a pagar a la empresa suministradora de la energía. Es decir, que las tinieblas salen siempre rentables, porque el canon que pagamos está prefijado en el contrato. Ojos que no ven…

Insisto en que la foto podría ser el retrato de mi calle porque llevamos dos semanas en que una de la dos farolas existentes (deberá ser, si las matemáticas siguen funcionando igual que cuando yo estudié, el 50%) está más negra que los sobacos de un grillo. Y seguro que tú, que ahora mismo estás leyendo estas líneas, habrás pensando por qué no utilizo la denominada Línea Verde. Que consiste en una aplicación que te permite poner en conocimiento de una cohorte de liberados, a través del móvil, las incidencias con las que te tropiezas en las vías públicas y que todos los concejales, más liberados y enchufados, más la plantilla de la policía municipal (incluyan a Marrón), más todo el personal laboral y funcionarios que trabajan en la casa de todos, más todos los familiares directos (e indirectos) de los anteriormente implicados, más militantes y simpatizantes de las formaciones políticas presentes en la corporación municipal (y voy a poner un etcétera o no acabo), no lo ven. Además, la empresa soriana (Effico: Eficiencia y Servicios Integrales, manda trillos) debe revisar el funcionamiento por el día y con toda la razón del mundo colegirán que estando todas apagadas, vete a saber si existe alguna dañada. ¿Por la noche? A la cama, simplón.

Hace unos meses –el 19 de enero de este año– y en la oportuna nota de prensa, pudimos contemplar cómo el alcalde y el concejal de servicios presumían de contabilizar 2.690 incidencias comunicadas por la ciudadanía a través de la app precitada, que se habilitó a finales de mayo de 2020. Esta es la manera de entender la participación ciudadana que tiene el grupo de gobierno. Sáquennos las castañas del fuego, muévanse ustedes, pongan en nuestro conocimiento las anomalías detectadas, que luego nosotros no solo sacamos provecho de los esfuerzos ajenos sino que seguimos cobrando lo mismo. Y arriba presumimos de logros. Yo creo que a mayor número de lances, mayor deberá ser el desprestigio de quienes perciben un salario por ser concejal. Entonces, ¿de qué presumes? ¿De tus carencias, quizás?

Por todo ello me niego a participar en la movida. Muévanse, carajo  que arriba les pagamos la gasolina y ponemos a su disposición unos elegantes vehículos oficiales. Qué bueno es pasar el día de brazos cruzados a la espera de que nos comuniquen que en el paraje tal una tubería se rompió o un contenedor de la basura se echó a correr calle abajo. Y no olvides de remitirle la foto. Menos mal que no piden, por ahora, un billete de cincuenta euros para el cortadito. O para el medio güisqui.

Como suelo dar un  pateo de cuando en vez, me percato de otras deficiencias. Por ejemplo, en el pavimento (piche) de muchas calles. Pero como no he descargado la app (jolines, cómo progreso, si no lo escribo, reviento), ni pienso hacerlo, se van a quedar con las ganas. No voy a decir ni mu. Bueno, sí, después del día 17 lo mismo me animo y les cuento que se ha vuelto a implantar la censura. Como lo oyes. O como lo lees. ¿Increíble? Eso pensaba yo.

Mañana me daré un salto hasta La Guancha. A bañarme en la piscina. Si encuentro socavones por el camino (hasta el Barranco de Ruiz), me pienso callar porque en la zona de Icod el Alto hay varios concejales que deberán tener descargada en sus respectivos móviles la famosa Línea Verde. Con mis respetos, que muevan el culo.

sábado, 8 de mayo de 2021

50. Séptimo resumen semanal

Empezamos la semana / visitando el Parlamento, / y después, yo no te miento, / me volví de mala gana. / Porque hay gente que se afana / en tomarnos por guanajos, / desatendiendo trabajos / por los que cobran bastante, / y andan siempre dando el cante / sin acudir a los tajos.

En el Realejo tenemos / un ejemplo muy sonado, / donde un tío escaqueado / en pocos momentos vemos. / Mas nosotros merecemos / lo que las urnas dictaron, / y en la sentencia plasmaron / veredicto popular, / sin que podamos cambiar / el mensaje que dejaron.

Que iba a haber pluriempleo, / de antemano se sabía, / por lo que a nadie cogía / en pañales su meneo. / Por lo tanto yo me meo / cuando escucho alguna queja; / no seas como la vieja / que refunfuña por todo, / pues él buscó el acomodo / que le serviste en bandeja.

Que se mire su joroba / no conozco yo político, / pues hace falta ser crítico / y ellos quieren solo coba. / Comerse la sopa boba, / el figurar en la foto, / venderte después la moto / de lo mucho realizado, / quedándote tú pasmado / y rascándote un escroto.

En Madrid hubo elecciones / y de calle ganó Ayuso, / que no es gobernante al uso, / pero la votan montones. / Se pierden las ocasiones / para un PSOE en el pozo, / mas no hay elector piadoso / que atienda al son de los timbres / cuando escasean los mimbres / en un candidato soso.

Ya completé la secuencia / del proceso vacunal, / por lo tanto este animal / se lo toma con paciencia. / Con dos dosis la evidencia / de la salud es lo primero, / debe marcar el sendero / de un porvenir halagüeño… / y que pase este mal sueño. / Saludos: el del sombrero.

viernes, 7 de mayo de 2021

49. Sin paliativos

Sí, derrota en toda regla. No funcionó el soso. Demasiado anodino. Ni la implicación de Pedro Sánchez surtió efecto alguno. O sí, en sentido contrario. Porque la gran presencia gubernamental durante la campaña vino a poner sobre el tapete que la apuesta era demasiado arriesgada. Y cuando un candidato debe apoyarse en refuerzos externos, mal síntoma.

La Federación Socialista Madrileña lleva muchísimos años sumida en profunda crisis. Y mientras no se recomponga, no valen parches ni remiendos. Las improvisaciones se pagan. Y los liderazgos no surgen por arte de magia. La falta de militancia y compromiso es tónica dominante. De nada vale que los de arriba saquen sus varitas e impongan aspirantes para determinados cargos. Los edificios se sustentan, siempre, en bases sólidas. Y tal cuestión se ha perdido en el PSOE. Basta dar un paseo por las agrupaciones locales de aquellos municipios donde no se gobierna en los respectivos ayuntamientos. Languidecen de manera alarmante. ¿Te pongo ejemplos?

Los electores hemos aprendido a diferenciar el voto. Si en mi pueblo, mero ejemplo, el PSOE gana en elecciones autonómicas y generales, algo, o mucho, deberán recapacitar los dirigentes para explicar qué ocurre entonces en las de carácter local. Yo creo tenerlo claro. Con sedes que languidecen y permanecen más cerradas que abiertas (y no me vengan con la cantinela de la pandemia), donde la afiliación (la militancia es concepto de superior calibre) se halla bajo mínimos –aunque tampoco se haga esfuerzo alguno para reconducir la situación– y se espera de brazos cruzados a que los que gobiernan sufran una gripe inesperada y nos sirvan en bandeja cualquier posibilidad de incremento, pues eso, sigan en expectativa de destino.

Leo y entresaco: Una noche muy triste para los madrileños. Crecimiento de la derecha trumpista. España no es solo Madrid. ¿Y? ¿Ya está? Consolados y pelillos a la mar. ¿No se abogaba por una alta participación? Y puesto de manifiesto que así realmente ocurrió, ¿no son válidas ahora las papeletas depositadas en las urnas? ¿Se han percatado del abrumador teñido en azul (el añil de las coladas) que muestra la Comunidad madrileña? ¿Todos trumpistas? ¿Todos equivocados? ¿Todos ciegos, amén de tabernarios?

Sigan con chistes y memes a la espera de que las redes sociales pongan el remedio a la enfermedad. Consolémonos con la marcha de Pablo Iglesias. Quizás creamos que cuando cierre la puerta al salir, ya habremos cortado la sangría. Al menos se ha dado cuenta de que no contribuye a sumar. Con lo que Errejón podrá seguir bailando chotis.

“Desde ahora mismo el PSOE de Madrid empieza a trabajar para conseguir alcanzar la confianza de la mayoría. Tenemos dos años por delante para construir la alternativa progresista que Madrid necesita”. Son palabras de José Luis Ábalos, secretario de organización federal. Ni más ni menos, lo mismo de siempre. Discursos manidos y con una evidente falta de convicción. A no ser que lo de la alternativa progresista incluya la adquisición de Mónica García. Ya se sabe que Madrid (también en fútbol) es muy dado a los fichajes estrella.

Conozco casos de idénticas declaraciones una vez realizado el escrutinio de otras convocatorias electorales. Con el agravante de que el plazo era mayor: cuatro años. De los que han transcurrido dos sin pena ni gloria. Es decir, perdidos irremisiblemente porque no se hace nada, no se mueve un dedo. E insisto, con los niveles de afiliación (¿militancia?) actuales no existe, ni puede haber, implicación social de ningún tipo. Ni se llega, ni se transmite, ni se atisba posibilidad de calar con un mensaje que se ahoga en la boca de más de uno, y que, a falta de amplificador, muere de inacción.

No, no hago leña del árbol caído –lo que habrá pensado alguno de los que hayan alcanzado este punto del comentario sin ser capaces, al menos de vez en cuando, de hacer actos de contrición, de reconocer cualquier culpa– sino que constato hechos. Y si no estamos preparados para barrer la casa propia sino para esperar que caiga el maná, cerremos el negocio y pongamos una venta de chochos con vino de la tierra. Porque lamentos a posteriori y echar culpas a quienes votaron, equivocadamente, por una díscola adolescente y redomada incompetente, ni revierten el resultado electoral, ni, mucho menos, puede servir de consuelo o de alivio a la pesadumbre. Urgen profundas reflexiones y análisis concienzudos. Ya. Mañana es tarde. El desahogo no puede pasar, una y otra vez, por el recuerdo a los años de historia. Morir del éxito (?) también significa estirar la pata.

Me vas a perdonar, Manolo, que no hayas sido tú hoy el protagonista. No todos los días puede tocarte la lotería.