lunes, 18 de octubre de 2021

154. Majoreros y tinerfeños (1)

Si del intercambio habido con luchadores de Gran Canaria dijimos que dio lugar a un interesantísimo despliegue informativo, cortos nos quedamos ante la avalancha que provocó la recalada en la isla de un equipo de Fuerteventura en Septiembre de 1917. Y convencido estoy de que aún se me ha podido escapar alguna que otra reseña. Pero, reitero, no tiene esta recopilación de aconteceres luchísticos mayores pretensiones. Si acaso valen de ayuda o complemento a estudios de mayor porte, me daré por satisfecho. Y de no ser así, me basta con las ojeadas que ustedes tengan a bien echar al blog o a los enlaces en Facebook. Que ya este jubilado va servido. Comencemos:

Gaceta de Tenerife, 7 de septiembre de 1917 (viernes), página 3:

“Tinerfeños contra majoreros.

Ayer circularon los programas anunciadores de la gran luchada que se celebrará el domingo próximo a las cuatro de la tarde en la Plaza de Toros entre los clásicos luchadores de Fuerteventura y los ya famosos del Fomento, vencedores, desde hace más de un año, de cuantos equipos se han presentado en esta Capital.

Por el partido de Fomento lucharán José Martín (Sopo), Leonardo Morales (Zurdo), Manuel García (Chiflado), Ricardo Campos, Rafael Déniz (Cañero), Eusebio García (Herrero), José Delgado, Juan A. Jorge (Siete caballos), Ramón Cejas Leal (de la Orotava), Mariano Cabrera, Manuel Mora (Indio), Aureliano Alberto, Juan Mesa, Ignacio González y Ramón Herrera.

Los directores de lucha son don Félix López y D. Rafael Méndez por Fuerteventura y don José Martín (Sopo) por el Fomento.

Actuarán de jueces por el partido de Fuerteventura don José López y por el Fomento don Luis Delgado.

Además, habrá un jurado compuesto de tres personas competentes, a cuyas resoluciones habrán de someterse los jueces y los luchadores.

El entusiasmo que ha despertado esta lucha es justificadísimo.

Vienen con los luchadores de Fuerteventura, algunos ya conocidos de nuestro público.

José Reyes, Salvador Guerra, Diego Guerra Brito y Simeón Morales son muchachos que o aprendieron o se perfeccionaron en el Fomento de esta Capital.

Pero también pagaron con creces su deuda al Fomento, pues gran parte de los primeros triunfos de esta sociedad siempre vencedora se debieron al célebre José Reyes y al notable Guerra Brito.

La burra de Reyes llegó a ser el espanto de los partidos contrarios; ella se encargaba de quitar del terrero a las figuras más temibles; hombres poderosos como Francisco Hernández, Julián Hernández, Juan Reyes y maestros como Emilio Rivero, tuvieron que rendirse asombrados muchas veces ante el poder del prodigioso cango.

Guerra Brito es una especialidad; con sus luchas originalísimas, que el mismo no entendía o no explicaba, proporcionó los éxitos y explosiones de entusiasmo que se recuerdan.

Una de sus mejores tardes fué la del 4 de Marzo en la Plaza de Toros.

Venció a Victoriano el Merlo, Alvaro Canino, Hilario Alonso, Marcelino Dorta, Santana, Liborio Pérez y Domingo González.

Simeón Morales, y Salvador Guerra son dignos compañeros de los anteriores; han sido los dos contrincantes dignos del magnifico luchador lagunero Ángel Alvarez (Angelito).

Todos ellos supieron conquistarse las simpatías del público por su nobleza y compañerismo.

Estos son los botones de muestra que conocemos, suficientes para garantizar un encuentro soberbio.

Falta solamente que, conforme anuncian los programas, las sociedades respectivas procuren el mayor orden del espectáculo suprimiendo todo inconveniente que puedan hacerlo pesado.

Por parte de nuestro público no hay temor; está demostrado que si los luchadores cumplen con su deber, el público de Santa Cruz no olvida el suyo”.

La Prensa, 10 de septiembre de 1917 (lunes), página 2:

“Las luchas de ayer. Majoreros y tinerfeños.

Con una entrada considerable se verificó ayer el anunciado encuentro entre los partidos majorero y tinerfeño.

La plaza presentaba un aspecto animadísimo, viéndose entre la concurrencia gran número de forasteros.

Actúan de jueces don Luis Delgado, por el Fomento, y don José López, por Fuerteventura.

A las 4 en punto, ¡rara avis!, salen al palenque los primeros luchadores.

Son éstos Ramón Herrera, tinerfeño, y Simeón Morales, de Fuerteventura, este último conocido de nuestro público, que le ha aplaudido muchas veces por sus artísticas faenas. Y, en efecto, Simeón luce su maestría con Herrera, y, después de una lucha dudosa, vuelven a agarrar, venciendo Simeón. (Aplausos al artista majorero)

2ª. Manuel Mora (Indio), de Tenerife, con Simeón. Ambos se acometen con valentía, y cae Simeón por una magistral lucha de Mora, que nos demuestra una vez más sus condiciones de agilidad y su certero golpe de vista.

3ª. Manuel Mora con Pedro Camacho, majorero. Este, de más poder, le derriba por una elegante levantada con cadera.

4ª. Camacho y Juan Mesa (Obispo). Otra levantada de Camacho da en tierra con su contrario. Y se retira maltrecho el Obispo.

5ª. Manuel García (Chiflado), con Camacho. Manuel viene dispuesto a no dejarse hipnotizar por los majoreros, y de un formidable toque para atrás derriba a Camacho. (Aplausos)

6ª. Manuel García y Felipe Avila. Acomete el tinerfeño con el mismo brío de antes, y se lleva también a Avila con una palmada. (Nuevos aplausos y algunas pesetas)

7ª. Salvador Guerra, majorero, y Manuel García. Cae también Guerra, sin grandes dificultades.

8ª. Reyes, el temible profesional de la burra, sale a vengar a Fuerteventura. Tantea ligeramente a su adversario, y se lo lleva después con una levantada de las que hacen época. (Grandes aplausos a Reyes)

9ª. Leonardo Morales (Zurdo) y José Reyes. En el público despierta gran sensación el encuentro de estos dos famosos atletas. Leonardo, enardecido por los aplausos de sus admiradores, viene con deseos de cumplir bien. Sus ojos, que atisban recelosos al contrario, parecen irradiar fulguraciones de acero, y se encorva su cuerpo como un leopardo dispuesto a arrojarse sobre la presa... El Zurdo, nos decimos todos, viene hoy temible. Comienza la faena. Reyes arremete con una levantada; Leonardo se defiende con admirable destreza, y los dos titanes vacilan en el aire. Vuelven a equilibrarse las fuerzas, y se separan para descansar unos instantes.

(Estalla una gran ovación a los dos inmensos luchadores) Tornan después a la brega con mayores bríos aún que en la anterior ocasión, y, en una de sus arrancadas famosas que hace perder la habitual serenidad de Reyes, logra apoderarse de él con una levantada, y derribar al temible campeón de las balas de harina…

10. Zurdo y Saavedra (el Piel Roja). Leonardo acomete bruscamente, pero el majorero, que es todo un maestrazo, le reserva una contra que deja en la más desairada situación a Leonardo. (Bronca en el público; discusiones acaloradas; consultas de jueces; jaleo general en los tendidos.) El Zurdo y Piel Roja vuelven al terrero; intentan agarrar. Leonardo se va a las corvas del majorero sin esperar el aviso de los jueces. (Nuevas protestas y retirada del Zurdo por orden de la autoridad competente)

11 y 12. Saavedra, que continúa en el terrero, vence a José Martín (Sopo), y a Ignacio González. (Ovaciones y pesetas)

13. Déniz y Félix López. El atleta tinerfeño no logra en esta ocasión imponer sus formidables caderas, y López, que es otro atleta de gran cuidado y experiencia en estas lides, derriba a Déniz con suma maestría.

14. Félix López y Eusebio García (Herrero). Félix intenta hacer algunos ensayos artísticos con Eusebio, sin pensar en que lucha con una de las potencias del arte regional. Y Eusebio, que estuvo a punto de perder el equilibrio, se rehace y conquista una gran victoria, que el público premió con una ovación estruendosa.

15 y 16. Eusebio derriba también a los majoreros Rodríguez y Armas y se retira triunfador después de vencer tres veces.

Desde este momento la lucha comienza a decaer en interés.

Merecen únicamente mención la artística faena de José López con Ricardo Campos, y el magnífico encuentro de Mariano Cabrera con Guerra Brito en que vencieron los dos majoreros.

También distinguiéronse en estas postrimerías de la jornada Aureliano Albertos y Juan Jorge, que resultaron triunfantes.

En resumen: quince luchas para Fomento y diez para Fuerteventura.

Enhorabuena a vencidos y vencedores por tan interesante jornada y a la Empresa por el éxito de taquilla”.

(continuamos mañana)

viernes, 15 de octubre de 2021

153. Afeminamiento corrosivo

Entre tanta búsqueda, no podía faltar la nota discordante. Y el autor de esta colaboración en el diario ‘católico’ de información, viene a poner la guinda de una mentalidad que define demasiados pasajes negros de nuestra historia.

Gaceta de Tenerife, 28 de agosto de 1917, página 1

Nuestro colaboradores. Luchas canarias, Firmado: Ángel Pérez

“Si estudiamos la historia de la Humanidad, observaremos que todos los pueblos civilizados, se han dedicado con mayor o menor asiduidad al ejercicio de sus fuerzas corporales.

La culta Grecia, imperio de las ciencias y de las artes tuvo por divisa este sabio lema Mens sana in corpore sano. Al por que el entendimiento de los griegos daba preferencia al estudio de las Matemáticas, su cuerpo en los departamentos de la Palestra adquiría suma agilidad y belleza de formas. Si del pueblo griego pasamos al Romano, presenciamos en su Circo los terribles efectos de los sangrientos instintos de la fiera humana no reprimidos por la razón. Aquel pueblo embrutecido hallaba ameno solaz en la lucha a muerte de los gladiadores. A tal extremo conducía el mal aprecio que de los esclavos tenían... Más que como hombres considerábanlos como fieras. Vino al fin la civilización cristiana y cayeron rotas las cadenas de la esclavitud.

Las justas y torneos reemplazaron los primitivos juegos según el carácter caballeresco de la Edad Media... También ejercitáronse los hombres en los juegos de pelota, de barra y últimamente en todos los que llevan el nombre común de sports.

Entre todos los juegos gimnásticos el más inocente, simpático y más conforme con el ideal de los griegos es la lucha canaria.

Como en los juegos píticos, útinicos, nemeos y olímpicos de la antigua Grecia, adquieren los jóvenes en la lucha canaria agilidad, destreza y robustez en la musculatura, valor sereno y precisión en los movimientos... La lucha no hace colosos, pero si evita la morbidez adquirida en la inercia, dotando al cuerpo de graciosa esbeltez y finura en los contornos. Otra conveniencia de la lucha es que sirve de estímulo para conservar la pureza de costumbres.

Nuestra muelle sociedad ávida de placeres hállase muy degradada y esta degradación cuando no extingue debilita la energía de las fuerzas físicas tan imprescindible en la lucha.

Proseguid en buena hora, jóvenes canarios, con vuestros ejercicios gimnásticos que ellos no solamente os preservarán del afeminamiento (¿porque no decirlo?) que corroe nuestra sociedad, sino también seréis la esperanza del porvenir (que tan sombrío se nos presenta) y padres de una raza de atletas regeneradores de la familia y por lo tanto también de nuestra querida Patria”.

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Lo de la pureza de nuestras costumbres, la laxitud social (ávida de placeres) e invocar a la práctica de la lucha para salvaguardarnos del afeminamiento, amén de otras casuísticas, no me causa sorpresa mayúscula. Uno de los que vio la luz a finales de la década de los cuarenta del pasado siglo –me retrato– y que mamó de aquella educación (¿adoctrinamiento?) de la España Única, Grande y Libre (con mayúscula), que tuvo la oportunidad –pasadas unas cuantas décadas– de estudiar el reflejo en la prensa del entonces de la casuística de la instrucción primaria, ya viene curado del susto, prácticamente inmunizado (varias dosis).

Dejo a la consideración de los amables lectores (algunos hay) el resto de apreciaciones. Agradecido y hasta el lunes.

jueves, 14 de octubre de 2021

152. Cambios e intercambios (y 4)

Y concluimos el recorrido con esta cuarta entrega. Como escribimos días atrás, luces y sombras. Porque pareció irse apagando el entusiasmo con el transcurso de los encuentros de este intercambio interinsular. Van las últimas pinceladas.

Diario de Tenerife, 28 de julio de 1917, página 2:

“En la plaza de toros se verificará mañana a la tarde el último encuentro entre el equipo de la sociedad Fomento y los luchadores canarios.

Esta partida ha despertado grandísimo interés entre los aficionados”.

Gaceta de Tenerife, 28 de julio de 1917, página 2:

“Por teléfono hemos recibido algunos detalles de la lucha efectuada ayer en el Teatro Leal entre el partido de Gran Canaria y el de Tegueste que dirige el notable maestro Emilio Rivero.

También ayer fué derrotado el partido de Mandarria.

Ganó 15 luchas Tegueste y 9 Gran Canaria.

Se distinguieron mucho del partido de Tegueste los siguientes luchadores:

Melián Rivero que venció por cadera a tres adversarios entre éstos Felipe Monzón.

Marcelino Hernández (hijo de Hipólito) por la originalidad de dos defensas de muslo por dentro con las que venció a José Beatriz y Juan Ojeda.

Julián Hernández (hijo de Hipólito) que venció a Mandarria y a Laureano Sosa.

Juan Díaz que ganó tres luchas.

La última lucha fué ganada por Emilio Rivero contra Antonio Rodríguez.

Del partido de Gran Canaria estuvieron bien Juan Pino y Manuel Marrero.

Y notable de veras estuvo Manuel Sosa que dio las dos palmadas más soberanas y con ellas dos de las luchas más bonitas de la tarde venciendo a Julián Hernández y a Francisco Hernández (el de la Caldera).

El partido de Gran Canaria ha quedado bastante quebrantado; lo atribuyen los luchadores a la forma especial de luchar contraria a su costumbre.

De cualquier modo el único que ha logrado causar la impresión de un luchador interesante es Manuel Sosa.

Queda aún la lucha de mañana”.

Gaceta de Tenerife, 29 de julio de 1917, página 1:

“Esta tarde se verificará en nuestro circo taurino el último encuentro entre los nobles luchadores canarios y laguneros.

Después de la lucha corrida, se formarán dos grupos entre los luchadores de Gran Canaria, que contenderán unos con otros, con objeto de dar a conocer al público y aficionados de esta Capital la lucha canaria mano arriba.

Terminados estos encuentros, habrá un sensacional desafío de cinco luchas entre Laureano Sosa, de Gran Canaria, que agarrará mano arriba, y el luchador del Fomento de esta Capital, Leonardo Morales (Zurdo) que trabará lucha mano abajo”.

Gaceta de Tenerife, 30 de julio de 1917, página 1:

“De mediana solamente puede calificarse el encuentro de ayer tarde entre los partidos de Gran Canaria y La Laguna.

Y si atendemos al orden del espectáculo, nuestro comentario sería muy fuerte; hace mucho tiempo que no presenciábamos desbarajuste tan grande.

Salimos casi a discusión por lucha.

Y lo más triste es que, por vez primera quizás tenemos que reconocer que el tribunal estuvo en algunas resoluciones, poco justo.

Pero esto no es razón para que los luchadores opongan resistencia a los fallos de un jurado aceptado de común acuerdo.

De los luchadores estuvieron muy bien Gregorio Correa que venció a cuatro adversarios; Felipe González que tiró a Laureano Sosa por un gancho que fué casi lo único de la tarde y a Mandarria, por una palmada; también se distinguieron Santiago Cruz, Hilario Alonso, Manuel Valencia y José Alvarez (Moreno).

De Las Palmas nada de particular; Manuel Sosa solo pudo tirar a un luchador y fué vencido por José Rodríguez. 

La Laguna ganó 14 luchas y 10 el partido de Gran Canaria.

Y han quedado terminadas las luchas con el partido de Mandarria.

Hora es de decir que los encuentros no han satisfecho.

No dudamos que la gente de Las Palmas sean buenos luchadores, pero aquí no han podido demostrarlo quizás debido a que el sistema a que están acostumbrados no les permita desarrollar arte ninguno, al agarrar según la costumbre tinerfeña.

Deseamos que la estancia en esta Capital haya sido grata para los luchadores”.

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Un servidor, mero husmeador en periódicos de años idos y nada perito en el noble deporte de la lucha canaria, piensa que sería conveniente una redefinición de los objetivos a cumplir por los diferentes medios de comunicación. Porque el indudable avance de las nuevas tecnologías no se corresponde con la potenciación de eso que pomposamente llamamos canariedad, y que, desgraciadamente (a mi modesto entender), solemos confundir con machangadas de tres al cuarto. Sí, ya sé que las comparaciones resultan odiosas, pero… Mañana más.

miércoles, 13 de octubre de 2021

151. Cambios e intercambios (3)

Otras cabeceras llevaban a cabo un tratamiento diferente y se centraban no tanto en cómo se desarrollaban las luchadas, sino en poner sobre el tapete las circunstancias que rodeaban tales acontecimientos.

Cara-Dura, 28 de julio de 1917, página 2:

“Sobre las luchas. No hay derecho.

Muchas veces hemos querido hablar de tan hermoso deporte canario, que hoy constituye el atractivo popular, pero por temor a que nos tachen de detractores no lo hemos hecho.

Nos referimos al público pagano que siempre, las más de las veces, sale perjudicado por motivos que todos conocen.

El público no tiene culpa ninguna a que varíen programas, alteren precios exhorbitantes y mucho menos lo ocurrido el miércoles último, cuando estaba anunciada la partida entre gente de Las Palmas y luchadores del Fomento, sustituyendo a esta sociedad por luchadores de La Laguna, cuando se esperaba ver realizado un torneo precioso.

El público, repetimos, no tiene culpa de las desavenencias y pugilatos que surgen a última hora, contrariedades que deben salvarse para bien de los aficionados y evitar toda censura que tiende a recriminar el deporte de moda.

Aplaudimos a los luchadores de ambas localidades por las brillantes luchas que ejecutan con soltura y facilidad, pero protestamos de que al público no se le considere como tal, evitando toda mala nota que se suscita con variaciones de programa que la opinión pública no mira bien.

¿Estamos?”

Hubo, asimismo, un enfrentamiento entre los luchadores grancanarios con la plantilla de Tegueste. De la que, igualmente, se reseña la crónica pertinente.

La Prensa, 28 de julio de 1917, página2:

“En el teatro Leal, de la vecina se verificaron ayer las luchas concertadas entre el partido de Las Palmas y el de Tegueste.

La concurrencia fue bastante numerosa.

Salió a la palestra en primer término, el joven Andrés Hernández, de Tegueste, derribando a Pedro Curbelo y José Mederos, de Las Palmas.

Le vence Antonio Rodríguez, el famoso Pollo de Jinámar, que empata después con Agustín Darias y se retira.

Francisco Melián Rivero hace tres luchas notables, venciendo a Marrero, Tavío y Patamocho.

El afortunado campeón se retira vincitor.

El temible y temido José Sosa, de Las Palmas, derriba a Marcelino Dorta y cae con Severiano Jiménez.

A éste lo elimina Juan Pino, contendiendo después con el joven lndalecio sin resultado positivo para ninguno.

Marcelino Hernández vence a José Beatriz y Juan Ojeda, y sucumbe con Mandarria.

Sale Julián Hernández y elimina a Mandarria, que está hecho ídem; contiende luego con Laureano Sosa y tras una lucha de esas que forman época, logra derribar a Laureano (clamorosa ovación).

A Julián le vence Manuel Sosa. Cae también Pancho Hernández, que había salido a vengar al sobrino y desaparece Sosa con Agustín Gómez, a quien le callábamos el secreto.

Dos o tres luchas más de poco interés y termina la jornada el maestro Rivero, que vence al Pollo de Jinámar, quedándose con el terrero.

En resumen, los chicos de Tegueste, que no quieren ser menos que los de Fomento y la Laguna, dan en tierra con los 15 atletas canarios.

De los maestros sucumbieron 9.

Enhorabuena a los bravos y beneméritos teguesteros.

Eso es pegar con alma, que decimos en el argot”.

El Progreso, 28 de julio de 1917, página 2:

“Mañana se verificará en la plaza de toros, el último encuentro entre los atletas canarios y los luchadores de La Laguna, después del cual lucharán los canarios unos con otros, agarrando mano arriba, con objeto de que el público conozca esta forma de lucha.

Habrá también un interesante desafío entre Laureano Sosa y el tinerfeño Leonardo Morales (el Zurdo), a cinco luchas, agarrando cada uno a su mano.

No es cierta la especie propalada de que mañana a la noche habrá luchas en el Parque Recreativo, entre canarios y luchadores de esta capital.

Los luchadores que han de medir sus fuerzas son los siguientes:

De Canaria: Manuel Sosa, Laureano Sosa, José Sosa, Miguel Cabrera (Mandarria), Manuel Marrero, Francisco Marrero, Juan Pino (Herrero), Antonio Rodríguez, José Beatriz, Pedro Curbelo, Juan Ojeda (Juanero), Sebastián Tavío, José Mederos, José García (Palurdo), Felipe Monzón (Patamocho) y Ulpiano Rodríguez.

De La Laguna: Andrés Rosas, Santiago Cruz, Ángel Alvarez (Angelito), Julián Hernández (el de Hipólito), Juan Padrón (el Herreño), Alvaro Canino (Alvarote), Pedro González, Juan Alvarez, Gregorio Correa, José Alvarez (el Moreno), Hilario Alonso, Victoriano Rodríguez (el Merlo), José Alvarez González, Tomás Rodríguez, Felipe González, Alfonso Simó (el Valenciano)”.

(finalizamos mañana)

martes, 12 de octubre de 2021

150. Cambios e intercambios (2)

No se recataba lo más mínimo el autor de la siguiente rúbrica en cargar tintas contra ‘los tontos y engreídos luchadores del Fomento’. Leamos.

El Imparcial, 26 de julio de 1917, página 2:

“El partido que ayer se jugó entre los diez y seis luchadores de Gran Canaria y otros 16 de la Laguna, variándose, a última hora, el programa anunciado, porque el engreimiento del triunfo del domingo pasado ha puesto tontos a los luchadores del Fomento, de esta capital, como si ellos fueran los únicos e insustituibles luchadores, fué tan interesante como el anterior, y proporcionó una excelente tarde a los luchadores de la Laguna quienes vencieron a sus contrarios de Gran Canaria con seis luchas de ventaja.

Comenzó el partido agarrando José Beatriz, de Gran Canaria, con Manuel Cristo, de la Laguna, quien fué vencido, hasta que su compañero Tomás Rodríguez se deshizo de su contrincante.

Juan Pino, después de acabar con Tomás Rodríguez cayó a los pies de Hilario Alonso, quién asimismo, venció a José Mederos y a Felipe Monzón, que fué quitado del terrero por José Sosa.

José Alvarez, además, terminó con Sebastián Tavío y Juan Ojeda, hasta que el formidable luchador canario Laureano Sosa, venció a su contrario lagunero y dio la misma cuenta de Felipe González y Alvaro Canino (a) AIvarote, compañeros del José Alvarez.

Traban lucha Manuel Marrero y Victoriano Rodríguez (a) Merlo, quien, como sus compañeros Gregorio Correa y Juan Padrón, fué vencido por Manuel Marrero.

(A estas alturas, si la lucha no se nivela, la derrota de los laguneros era casi segura).

Vencido Francisco Marrero por Santiago Cruz, y éste, así como Alfonso Simón, por José García, salta al terrero, como un relámpago, el luchador artista, el inimitable Ángel Alvarez (a) Angelito quien, magistralmente, dio buena cuenta de sus poderosos adversarios José García, Pedro Curbelo y Antonio Rodríguez.

Otro maestro lagunero, Andrés Rosas, agarra con el atleta Laureano Sosa, de Gran Canaria, y tanto éste como Manuel Sosa y el maestro de los maestros, Miguel Cabrera (a) Mandarria, son vencidos por Rosas.

Y acaba este notable partido de luchas, que habrá hecho comprender a los luchadores del Fomento, de esta capital que la formalidad en los tratos es lo primero y principal, con una lucha entre un muchacho a quien conocimos por el hermano del purero y Julián Hernández; quien lo venció.

Nos dicen que, mañana viernes, habrá luchas en la vecina ciudad, y el domingo próximo, en esta capital”.

Y siguieron las críticas, pero ahora por otro hecho. Veámoslo.

Diario de Tenerife, 27 de julio de 1917, página 2:

“Hecho escandaloso

Señor Gobernador civil, señor Alcalde, señores jefes de policía, esto no puede tolerarse, esto es un hecho escandaloso.

Antes de ayer, en la Plaza de Toros, tuvimos ocasión de observar una vez más que nuestra policía solo actúa cuando tiene por conveniente y que olvida con frecuencia que raya en permanente el cumplimiento de los servicios que les está encomendados.

Poco después de comenzadas las luchas del miércoles, llegó un tranvía a los Cuatro Caminos que conducía numerosas personas que iban a presenciar aquellas.

¿Y qué creerán los lectores que les ocurrió? Pues que entraron de milagro, después de haber sufrido empellones y atropellos de una horda de gente salvaje. La puerta de la Plaza permanecía cerrada; frente a ésta más de 20 individuos que no tenían localidades se apiñaban solicitando la benevolencia del portero para introducirse, y mientras tanto los espectadores con sus localidades en la mano y el espectáculo empezaba sin poder entrar.

Al fin, y gracias a un cabo de la guardia municipal que también se dirigía a la Plaza de Toros, pudieron todas aquellas personas disfrutar del derecho que les asistía en virtud de la una veinticinco que habían pagado.

Penetramos en nuestro circo taurino protestando de este escándalo, y nuestra indignación llegó a sus límites cuando nos encontramos que de la abigarrada multitud que llenaba la plaza, se destacaban un sin número de guardias, que tuvimos la paciencia de contar.

Guardia municipal: Un inspector, 3 cabos, 2 guardias distinguidos y once no menos distinguidos. Total 17.

Guardia de seguridad: El jefe del cuerpo, un cabo y 6 números. Total 7.

Vigilancia: Un jefe del cuerpo y 3 vigilantes (amén de los que debido a su indumentaria de paisano no descubrimos). Total 4.

En resumen 28 individuos de la flamante policía que presenciaban nuestro típico deporte, sin que les importase un bledo, que fuera ocurriese lo que ocurría.

¿Acaso ellos van a cumplir un servicio o a presenciar un espectáculo gratis, apoyados en su investidura de autoridad?

¡Pues no faltaba más! ¡El que no pueda entrar y lo atropellen que se fastidie!

Señores gobernador y alcalde: esos 28 buenos señores que van a las luchas, que cumplan sus servicios dentro y  fuera de la Plaza; así se evitaría lo que ha motivado estas líneas y el que unos chicos estén lanzando piedras al interior del circo”.

(continuamos mañana)

lunes, 11 de octubre de 2021

149. Cambios e intercambios (1)

El intercambio con los luchadores de Gran Canaria siguió dando pie a un desarrollo informativo inusitado. Con el añadido de que una permuta habida por parte de  la empresa organizadora de uno de los encuentros, al poner en escena al equipo lagunero en lugar de los previstos de la Sociedad Fomento, de Santa Cruz, añade nuevo ingrediente y provoca la reacción de los periódicos, alguno de los cuales no se recata en criticar abiertamente tal circunstancia. Pero opinen ustedes, si a bien lo estiman, tras la lectura de las transcripciones literales de lo publicado al respecto.

La Prensa, 26 de julio de 1917, página 2:

“La Laguna vence a Las Palmas por 16 contra 11.

Por dificultades surgidas a última hora, hubo que modificar el programa de las luchas de ayer, tomando parte en ellas el equipo de La Laguna en vez del Fomento de esta capital, que era el que debía contender con el de Las Palmas.

Esta modificación, hecha a última hora, cuando ya habían circulado los programas, revela una gran informalidad de quien quiera que haya motivado la falta de cumplimiento a lo anunciado. Para otra vez conviene que se eviten estos incidentes que terminarán por entibiar el entusiasmo del público.

No obstante lo ocurrido, el espectáculo llevó bastante público a la Plaza de toros, y las luchas no desmerecieron de las celebradas el domingo. Con decir ésto, queda hecho su mayor elogio.

El partido de La Laguna obtuvo un triunfo extraordinario sobre el de Las Palmas.

Distinguiéronse entre los luchadores laguneros, Hilario Alonso, José Alvarez, Angelito, Andrés Rosas y Julián Hernández, que derribaron a los principales atletas de Gran Canaria, y de sus contrincantes Laureano Sosa, que nos demostró ser un consumado maestro, Manuel Marrero, José García, Antonio Rodríguez y José Sosa.

Hubo lances de gran sensación, sobresaliendo Angelito, que hizo estraordinarias proezas de valentía y de arte, y Andrés Rosas, que puso el pabellón lagunero a gran altura.

¡Bien por los campeones de la vieja Agüere!

El público, entusiasmado, recompensó a Angelito y Rosas con grandes ovaciones.

Para mañana, festividad de San Cristóbal, se anuncia otra interesante lucha que se verificará en La Laguna, entre el partido de Las Palmas y el de Tegueste, y el domingo próximo despedida de los luchadores canarios en la Plaza de toros”.

Diario de Tenerife, 26 de julio de 1917, página 2:

“Aunque no eran los luchadores del Fomento los que iban a contender con los de Gran Canaria, sino los de La Laguna, por dificultades surgidas a última hora y según dice la empresa por causas agenas a su voluntad las luchas celebradas ayer tarde en la Plaza de Toros, en nada desmerecieron a las verificadas el último domingo.

[Aclaro que esta entradilla del citado diario viene a poner de manifiesto todo lo contrario de lo que realmente ocurrió]

Los notables luchadores Angelito y Andrés Rosas, dejaron bien sentado el pabellón lagunero, siendo los héroes de la tarde y debiéndose a ellos el señalado triunfo que ayer obtuvieron los luchadores laguneros sobre los canarios.

La lucha se desarrolló en sus comienzos algo aburrida y pesada; pero al final despertaron gran interés las proezas de Angelito, Andrés Rosas, Hilario Alonso y Julián Hernández que dieron en tierra con lo más florido del equipo contrario.

Dieciséis luchas se apuntaron a su favor los laguneros y once los canarios. El triunfo, pues, ha sido completo.

El domingo próximo se despedirán los luchadores canarios con otro interesante encuentro.

¿Lucharán los del Fomento?”.

Gaceta de Tenerife, 26 de julio de 1917, página 1:

“Conforme en nuestro número de ayer avisamos fué el partido de La Laguna y no el Fomento el que luchó ayer tarde con el partido de Gran Canaria.

Ganó La Laguna por 5 luchas de ventaja.

Hubo poca variedad en los encuentros pero la lucha en general estuvo buena.

Hilario Alonso, José Alvarez González, Angelito, Andrés Rosas y Julián Hernández se encargaron de dejar el pabellón lagunero muy bien puesto.

Cada uno de los citados (menos Julián Hernández que ganó las dos últimas luchas) venció a tres adversarios, siendo las mejores las siguientes:

La de Hilario Alonso contra Felipe Monzón.

Las de José Alvarez González contra Juan Ojeda y José Sosa.

La de Angelito contra Antonio Rodríguez.

La de Andrés Rosas contra Laureano Sosa.

Tuvimos ocasión de ver el encuentro entre los maestros Andrés Rosas y Mandarria saliendo vencedor Andrés Rosas.

Se distinguieron de la gente de Gran Canaria los luchadores Laureano Sosa y Manuel Marrero.

El público comentaba con desagrado la inoportunidad de las discrepancias entre la Empresa y la sociedad del Fomento que han impedido se repita el encuentro con los luchadores de Santa Cruz.

Nuestra enhorabuena a los luchadores de ambos partidos, particularmente al de La Laguna que tuvo la gloria de quedar triunfante”.

(continuamos mañana)

sábado, 9 de octubre de 2021

148. Tenerife versus Gran Canaria (y 5)

13. Gran Canaria.  Juan A. Jorge es vencido por Juan Sosa.

14. Santa Cruz. Una cadera rápida y limpia de Rafael Déniz y queda derrotado el simpático luchador canario.

15. Gran Canaria.  Agarran Déniz y Manuel Sosa; emplea Déniz la cadera, pero es arrastrado en la caída por Sosa y junto con éste pone la rodilla en tierra. Se discute la lucha. El público, es admirador de Déniz, pero atiende más a la justicia en este caso y pide, coincidiendo con el parecer del jurado, que se repita el encuentro.

Este nos proporcionó una lucha soberbia de las que dejan recuerdo: una palmada con un desvío magistral de Manuel Sosa deja a este como un maestro y a Déniz en tierra.

16. Gran Canaria. Manuel Sosa y José Martín (Sopo). Cayó José Martín, pero ¿cómo cayó? como lo hace siempre: después de dejar señalada su maestría con un mosaico de luchas hilvanadas todas, sin necesidad de volver a la posición primitiva.

17. 18 y 19. Santa Cruz. La aparición de Leonardo se recibe con aplausos y... sobresalto. Leonardo Morales, ha estado distanciado del Fomento un poco de tiempo, por culpa de los que le aconsejan mal y le aplauden lo que no debe aplaudirse.

Leonardo Morales para ser admirado y aplaudido por todos, le basta presentarse como lo que es: un luchador. Son pocos los que tienen sus condiciones y menos los que le aventajan en poder y seguridad; no tiene, por lo mismo, necesidad de recurrir a habilidades de mal gusto.

Ejemplo al canto:

Venció ayer a Manuel Sosa por el discutido sistema de agarrar inmediatamente la corva al sonar la voz de aviso, ¿quién puede asegurar, dada la rapidez de la ejecución, de que las manos no fueron a agarrar la corva antes del aviso del juez?

Será o no será legal; lo que se puede asegurar es que tal lucha es desagradable, de poco efecto y causa de disgustos.

Volvieron a agarrar Manuel Sosa y Morales, y ganó éste con su toque para atrás. Muy bien.

Vence después Leonardo a Aureliano Sosa con un cango por dentro. Magnífico.

Y por último en el encuentro con el formidable Felipe Monzón, lucha de dos hombres listos y poderosos, repite Leonardo su toque para atrás y queda vencedor en medio de grandes aplausos.

Leonardo Morales para recibir aplausos y dinero y tener las simpatías todas debe procurar no hacer caso de los que aconsejan mal y presentarse, repetimos, como lo que es: un luchador.

20, 21 y 22. Santa Cruz. Todavía nos quedaba algo que saborear.

Francisco González, conocido por el de las gaseosas, un luchador maestro, noble y limpio y originalísimo en sus trabajos, empieza a resarcirse de las tardes desgraciadas que su mal sino le ha deparado.

El domingo venció a tres contrincantes: Sebastián Tavío, J. García y Pedro Curbelo.

Su magnífica colocación como contrista, en las dos primeras luchas fueron la admiración del público.

23. Gran Canaria. Miguel Cabrera (Mandarria) vence a Francisco González.

24. Santa Cruz. Cae Mandarria bajo el poder de Eusebio García, después que Mandarria hubo demostrado como se defiende con el arte, el que ha sido uno de los más notables luchadores canarios.

En resumen 15 luchas Santa Cruz contra 9 de Gran Canaria.

El Fomento puede estar satisfecho hasta hoy; no sabemos si mañana podrá decir lo mismo; la gente de Canaria con un poco de acierto, puede dar un disgusto.

El público, numerosísimo, aunque naturalmente se apasionó algunas veces estuvo correcto para todos y aplaudió todo lo bueno; su espontaneidad al pedir nueva lucha entre Manuel Sosa y Déniz, prueba su recta intensión.

Acató las decisiones del Jurado que siendo competente, debe mostrarse más resuelto.

Y terminamos haciéndonos también eco de lo que ayer decía un diario local: Que se eviten las pequeñeces que se suscitan en el terrero con motivo de los pantalones, etc. y todas las demás que suponen falta de atención para el público serio.

Y mañana ¿habrá desafíos?”.

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Se destacó este último reseñado (Diario de Tenerife) por sus amplios y prolijos comentarios. Y a las decenas de entradas en este blog, relacionadas con el asunto que nos ha venido concitando, me remito.

Pero no se vayan todavía. Algo resta aún de este año de 1917. Seguiremos. Hasta el lunes.

viernes, 8 de octubre de 2021

147. Tenerife versus Gran Canaria (4)

Gaceta de Tenerife, 24 de julio de 1917, página 1:

“Los tres hermanos Sosa admiten desafíos con tres luchadores del Fomento

Ayer por la mañana se acercaron a esta redacción los luchadores canarios Manuel, Laureano y José Sosa para manifestarnos que ellos estaban dispuestos a acceder al requerimiento del redactor deportivo de GACETA DE TENERIFE, aceptando desafíos con los luchadores de esta Isla que estuvieran dispuestos a medir sus fuerzas en encuentros de cinco luchas y agarrando cada uno a su mano”.

Y la prometida reseña de Diario de Tenerife, 24 de julio, de 1917, página 2:

“Fué la lucha del Domingo un encuentro muy interesante, una sorpresa y un triunfo para la sociedad Fomento de luchadores, de esta Capital.

Los éxitos que durante una temporada de casi un año ha tenido esta sociedad le ha proporcionado un cartel muy brillante, y el partido de Santa Cruz al pisar el terrero inspira la confianza de la gente acostumbrada a saborear el triunfo.

Lo del Domingo era, sin embargo, una osadía; la gente del Fomento está, decían muchos, algo engreída; todas las glorias, todos los aplausos y entusiasmos van a quedar oscurecidos por el tremendo ridículo.

Los que así opinaban hacían apuestas ventajosísimas que tímidamente los admiradores del Fomento... no aceptaban.

Lo que traía Mandarria, luchador viejo conocedor como pocos del paño, era de lo mejorcito que la fama pondera en la isla hermana.

¿Por qué no se había hecho una combinación con los buenos luchadores de La Laguna y pedido á Emilio Rivero cuatro ó cinco de los famosos é indiscutibles maestros de su partido?

Con estas impresiones y con un calor que ponía a prueba el entusiasmo, comienza al espectáculo:

1. Santa Cruz. Manuel Mora (Indio) sale a recordarnos su hermosísima faena del domingo anterior con la gente de Tegueste, y después de una defensa preciosa, vence a Juan Pino aprovechando el momento en que éste intenta una gachadilla.

2. Gran Canaria. Una magnífica levantada de Manuel Marrero, que se resiste a toda defensa, da en tierra con el simpático luchador Manuel Mora.

3. Santa Cruz. Ignacio González, un muchacho de los nuevos agarra con el poderoso Manuel Marrero y le vence con un oportunísimo cango al ser encaderado.

4. Gran Canaria. Cae Ignacio por medio de un garabato de Francisco Marrero.

5. Santa Cruz. Ganada por Santiago Cedrés contra Francisco Marrero.

6. Gran Canaria. Queda restablecido el equilibrio, por lucha ganada, con una burra por fuera, por José Mederos.

7. Santa Cruz. Nuestro famoso Mariano Cabrera juega con su adversario quedando trabado un peligroso cango que Mariano sortea maravillosamente consiguiendo la victoria.

8. Gran Canaria. Preséntase un magnífico tipo de luchador, Antonio Rodríguez. Vemos un bonito juego de caderas y cae Mariano.

9. Gran Canaria. Sustituye a Cabrera el notable Manuel García; levanta Antonio Rodríguez por su adversario sin dar tiempo a que García ejecute su característico juego de defensa de muslo.

10. 11 y 12. Santa Cruz. Hasta aquí la lucha ha sido movida, interesante, pero sin que se presentaran encuentros emocionantes. Estos nos lo proporcionó Juan A. Jorge, con unas burras que hubieran causado escalofríos de entusiasmo al mismísimo Guardia Brito, autor de tantas y tan buenas en la misma Plaza.

Venció Juan A. Jorge, con la misma lucha a tres adversarios fuertes: a Antonio Rodríguez, a Juan Ojeda y a José Beatriz.

La segunda, particularmente, fué de una gran sensación. Juan Ojeda un hombre corpulento pero admirablemente proporcionado intenta levantar a Jorge y queda trabado el famoso garabato, que dejan paralizados a los dos atletas en una trabazón inexplicable y curiosa. Pasan los segundos y el público aplaude el grupo escultórico, que forman los luchadores; el señor Sicilia impresiona una placa.

Aquellos hombres, como en la lucha que admirablemente describe Shenkiervicz entre Ursus y la fiera en el anfiteatro de Roma, parece que han echado raíces en la tierra.

Por fin Juan A. Jorge intenta los últimos esfuerzos y lentamente el cuerpo de Ojeda obedece a la presión prodigiosa del luchador tinerfeño hasta caer en tierra abrazado a su adversario.

(finalizamos mañana)

jueves, 7 de octubre de 2021

146. Tenerife versus Gran Canaria (3)

El Imparcial, 23 de julio de 1917, páginas 2 y 3:

“Las verificadas ayer en la plaza de toros entre los mejores y más afamados luchadores de la isla de Gran Canaria y la plana mayor de los de la Sociedad Fomento de luchas canarias, de esta capital, revistieron el interés y la emoción que se esperaba, pues hay que convenir en que los quince luchadores de la vecina isla, fueron escogidos de entre los que allí se distinguen por su poder, habilidad y maestría en el sport regional.

El triunfo triunfo tanto más valioso cuanto que la calidad de los contrincantes era de sumo cuidado fué para los luchadores de esta Capital, que vencieron con nueve hombres a los quince de Gran Canaria, obteniendo, por consiguiente, una ventaja de seis luchas.

He aquí los detalles más interesantes de este sensacional partido.

Abrieron campo don Juan Pino, de Gran Canaria, y don Manuel Mora, (a) Indio, de esta capital y por este mismo orden de naturaleza los iremos nombrando, el que, por mano a la corva venció a su contrario, quien a su vez, fué derrotado por don Manuel Marrero, que tras una formidable levantada dió en tierra con su contrario.

El luchador de Gran Canaria cayó por un cango que le propinó don Ignacio González, y éste midió el suelo por otro cango para atrás que le recetó don Francisco Marrero.

D. Santiago Cedrés que salió por caída de su compañero, venció a don Francisco Marrero, quien al echarle un cango dio en tierra por una hábil virada del luchador de esta capital, quien no pudo resistir la lucha de don José Mederos y perdió el terrero.

D. Mariano Cabrera pudo deshacerse de su contrario por un cango, pero éste fué vencido por una cadera de don Antonio Rodríguez, quien también, y por una levantada, venció a don Manuel García (a) Chiflado.

D. Juan Jorge dió en tierra con don Antonio Rodríguez por una burra y por otra burra, y después de grandes esfuerzos, venció, asimismo a don Juan Ojeda y a don José Beatriz, hasta que don José Sosa vengó a sus compañeros tumbando por una cadera a don Juan Jorge, pero don Rafael Déniz, por otra cadera de las suyas, de esas caderas maestras, venció a su contrincante, pero don Manuel Sosa, por una palmada para atrás dio buena cuenta del luchador tinerfeño, venciendo, además, por una cadera, al maestro don José Martín (a) Sopo, quien fué vengado por don Leonardo Morales (a) Zurdo, quien se deshizo de su contrario por una palmada para atrás, cayendo, además, a los pies del Zurdo, don Laureano Sosa, por un garabato, y don Felipe Monzón, por un traspiés.

D. Sebastián Tavío, de Gran Canaria, fué vencido por don Francisco González, de esta capital, quien, por un traspiés se deshizo, también, de don José García, y por una palmada para atrás, de don Pedro Curbelo, hasta que el maestro de los maestros, el célebre don Miguel Cabrera (a) Mandarria, vengó a sus compañeros tirando a don Francisco González, por una levantada.

Mandarria fué vencido por don Eusebio García, terminando con este desafío el partido que ayer se jugaba.

El miércoles próximo, día veinte y cinco y festividad del Apóstol Santiago, volverán a disputarse el triunfo los mismos luchadores que ayer nos proporcionaron una buena tarde de luchas”.

El Progreso, 23 de julio de 1917, página 2:

“Muy concurridas se vieron las luchas canarias que ayer tarde se celebraron en la plaza de toros entre los partidos del Fomento, de esta capital, y de Las Palmas. El entusiasmo que despertaron fué grandísimo, venciendo el partido de esta capital por 15 luchas contra 9.

Dan principio al espectáculo Juan Pino, de Canaria y Manuel Mora, del Fomento que vence. A vengar a su compañero sale Manuel Marrero, que tira al Indio. Saca la cara por éste Ignacio González, que da con los huesos de su rival en el suelo. Francisco Marrero vence a Ignacio, y Santiago Cedrés a Francisco. A entendérselas con Cedrés sale Antonio Rodríguez, venciendo al fomentista, Mariano Cabrera, se las entiende con Antonio, derribándolo. A vengarle sale Alejo Rodríguez, que tira a Mariano y a Manuel García, cayendo a manos de Juan A. Jorge, que también barre del terrero a Juan Ojeda y José Beatriz.

Sale José Sosa a vengar a sus compañeros caídos que tira a Jorge, cayendo luego a manos de Rafael Déniz, que en la lucha siguiente es tirado por Manuel Sosa, que también limpia al Sopo, pero luego él y Laureano Sosa y Felipe Monzón son vencidos por Leonardo Morales, que se retira.

Salen luego Francisco González y Sebastián Tavío, que cae a manos de su contrario, que también vence a José García y Pedro Curbelo, siendo derribado por Miguel Cabrera, siendo derribado éste por Eusebio García.

Y hasta otro día”.

(continuamos mañana)

miércoles, 6 de octubre de 2021

145. Tenerife versus Gran Canaria (2)

Y una vez celebrado el encuentro, las crónicas de rigor:

La Prensa, 23 de julio de 1917, página 2:

“Un gran triunfo de los de Tenerife

Con numerosa concurrencia, a pesar de la sofocante temperatura, verificóse ayer el primer encuentro entre los luchadores de la vecina isla de Canaria y los del Fomento de esta capital.

El interés que había entre los aficionados se vio correspondido con creces.

Las luchas superaron en emoción y arte a todas las celebradas hasta hoy en nuestro circo.

El juicio del público fué unánime: la mejor lucha de la temporada. Lo ha sido, sobre todo, por la buena organización, por la rapidez de las faenas y por el brillante plantel de luchadores que presentaron los dos partidos.

Estos demostraron un poder casi equilibrado y contendieron con unos bríos tales, que no hubo ni un sólo momento de languidez ni de cansancio. Esto, la movilidad del espectáculo, unido a la nobleza y bizarría de los contendientes, fue la nota sobresaliente de esta lucha que debe servir de pauta para las sucesivas y de estímulo para corregir los defectos de los que adolece nuestro sport regional por inveterada tolerancia del público con las tacañerías de algunas empresas.

La de ahora merece elogios por la variedad que ha dado el espectáculo y por el selecto personal que nos ha presentado.

El público, en efecto, tuvo ayer ocasión de ver un desfile de excelentes luchadores todos con facultades, maestría, y deseos de luchar, que era lo importante.

Carecemos de espacios para reseñar cada una de las lucidas faenas de ayer, por lo que hemos de limitarnos a consignar el resultado, en extremo satisfactorio para el partido santacrucero, que venció al de Las Palmas eliminando del ruedo a los atletas que vinieron a contender con los muchachos del Fomento. ¡Bravo por los compatriotas!

Distinguiéronse de Las Palmas Antonio Rodríguez, José, Manuel y Laureano Sosa y Miguel Cabrera, y de Tenerife Ignacio González, Cedrés Jorge (que hizo tres luchas monumentales), Déniz, Francisco González, Eusebio García, Pepe Martín y Leonardo Morales (Zurdo). Este derribó a los hermanos Sosa en reñidísimas contiendas, que produjeron verdadero entusiasmo en el público.

En resumen; cayeron de Tenerife 9 y de Canaria, 15. El público, comedido en sus manifestaciones y los jueces de campo, justos y acertados en sus fallos.

Ahora, hasta el día de Santiago”.

Gaceta de Tenerife, 23 de julio de 1917, página 1:

“Fué un buen encuentro el celebrado ayer en la Plaza de Toros entre los luchadores canarios y los del Fomento.

En general augurábase un desastre para la gente del Fomento, pero no fué así. Quedó vencedor el Fomento por 6 luchas de ventaja.

Cayeron 9 hombres del Fomento y los 15 luchadores canarios. Son éstos, casi todos, individuos fuertes, muy hábiles algunos de ellos revelándose otros como maestros.

No les acompañó la suerte, ni son tampoco niños que caen fácilmente en el terrero los siguientes atletas de Santa Cruz que fueron los que ayer pisaron el terrero:

Manuel Mora, Ignacio González, Santiago Cedrés, Mariano Cabrera, Juan A. Jorge, Rafael Déniz, Leonardo Morales, José Martín, Francisco González y Eusebio García.

Todos trabajaron muy bien, siendo los de uno y otro partido dignos adversarios.

Se distinguieron mucho Juan A. Jorge con sus tres luchas por burra, de una grandísima emoción; Leonardo Morales formidable en los tres encuentros que ganó; y Francisco González indiscutible maestro poseedor de un arte de lo más limpio y elegante; también logró ganar González tres luchas ayer tarde.

De la gente canaria fueron aplaudidos Antonio Rodríguez y Manuel Sosa.

Público, bastante numeroso.

Sería de desear que desaparecieran todas las pequeñeces que se suscitan sobre el terrero entre los luchadores a causa de la falta de condiciones de los pantalones etc., así como otras pequeñeces que quitan seriedad al espectáculo y suponen falta de atención para el público serio.

Y para terminar ¿no podría la empresa combinar aunque fueron dos desafíos?”.

Diario de Tenerife, 23 de julio de 1917, página 1:

“El encuentro entre los luchadores canarios y los de esta capital, verificado ayer en la Plaza de Toros, llevó un numeroso gentío.

Hacía tiempo que no veíamos luchas de tanto interés y emoción como las de ayer.

Salvo algún que otro incidente promovidos entre el público, consecuencia del apasionamiento, las luchas de ayer se celebraron con una organización, que puede servir de ejemplo para lo sucesivo. El entusiasmo no decayó un solo momento, siguiendo el público con gran interés todas las luchas. Resultaron vencedores los de esta capital.

Mañana publicaremos la reseña de las interesantes luchas de ayer, que no hacemos hoy por falta de espacio”.

(continuamos mañana)